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Publicado el 26 Septiembre, 2016 por Redaccion Cultura e Historia en Historia
 
 

LEY DE AJUSTE CUBANO

Manipulación subversiva de la emigración

El Gobierno de Estados Unidos continúa con su pretensión de darle un carácter político al movimiento migratorio de la Isla

 

Estados Unidos ha seguido promoviendo la emigración ilegal, ya sea a través de terceros países como por vía marítima, con los llamados balseros. (Foto tomada de la TV cubana)

Estados Unidos ha seguido promoviendo la emigración ilegal, ya sea a través de terceros países como por vía marítima, con los llamados balseros. (Foto tomada de la TV cubana)

Por MANUEL GONZÁLEZ GUTIÉRREZ *

El 2 de noviembre de 1966 el presidente Lyndon B. Johnson aprobó la Ley Pública 89-732, conocida como Cuban Adjustment Act, o Ley de Ajuste Cubano, la cual cambió el estatus jurídico de aquellos cubanos que habían ingresado sin visas a Estados Unidos a partir del 1º de enero de 1959. A partir de dicha Ley, esos cubanos pasaron a ser considerados como “refugiados políticos”.

Al obtener esa clasificación migratoria fueron beneficiados automáticamente para solicitar el permiso de trabajo, además de la posibilidad de obtener la residencia permanente, pasados 366 días de haber ingresado en los Estados Unidos, sin formalidades particulares. Solo los emigrados cubanos que habían abandonado la Isla tras el triunfo revolucionario gozaban de este privilegio, pues para el Gobierno estadounidense “huían del comunismo” y por tanto, Washington debía “especialmente protegerlos”.

Amparados bajo ese precepto, cientos de testaferros del Gobierno del tirano Fulgencio Batista, entre ellos asesinos, torturadores y ladrones reclamados oficialmente por la justicia cubana al Gobierno de los Estados Unidos, quedaron resguardados, prueba fehaciente de la manipulación que decidieron hacer de la emigración cubana para crear una matriz de opinión negativa, que aún se mantiene intacta sin intenciones de modificarla.

Antecedentes

A partir del 10 de enero de 1959 un número considerable de cubanos comenzaron a llegar a la vecina nación norteamericana, algunos lo hicieron utilizando visas obtenidas con anterioridad, ya fueran las de turistas o las volantes, Waiver, en inglés, pero muchos lo hicieron de forma ilegal por la vía marítima, a veces robándose naves, o incluso secuestrando aeronaves cubanas.

Lyndon B. Jonson, en franca coincidencia con sus antecesores en la presidencia, promulgó en 1966 la Ley de Ajuste Cubano. (Autor sin identificar)

Lyndon B. Jonson, en franca coincidencia con sus antecesores en la presidencia, promulgó en 1966 la Ley de Ajuste Cubano. (Autor sin identificar)

Teniendo en cuenta el rápido deterioro de las relaciones entre ambos países y al no poder o no querer regresar a la Isla en Revolución, el Gobierno estadounidense les permitió permanecer en el país, sin que la gran mayoría de los casos pudieran legalizar su situación migratoria, convirtiéndose entonces en los llamados “Bajo Palabra” (en inglés, Parole).

Tras la ruptura de las relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, para los cubanos que deseaban dejar la Isla, la administración Eisenhower aprobó que solo con las Waivers (visas volantes) podían acceder al territorio estadounidense. Esa decisión, tomada el 17 de enero de 1961 de común acuerdo con el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, permitió a numerosas personas llegar a Estados Unidos por diversas vías, entre ellas, a través de terceros países.

Como resultado de esa política, se asegura que 49 961 personas emigraron a Estados Unidos en 1961 y al año siguiente 78 611. Bastaba decir que se “huía del régimen comunista” para ser acogido en los Estados Unidos, situación que aún perdura como parte de la hostilidad hacia la Revolución.

Por esa razón, el presidente John F. Kennedy (afiliado al Partido Demócrata, al igual que Johnson, quien incluso fue su vicepresidente hasta el magnicidio de Dallas) aprobó el propio año 1961 el Cuban Refugee Program, (Programa de Refugiados Cubanos), destinado a facilitar la integración de los “exiliados” provenientes de la Isla, crearles “las mejores condiciones posibles para adaptarse y disponer de un mejor nivel de vida”, además de comprometerlos con el Gobierno yanqui en sus acciones agresivas contra la Revolución.

Ese programa contenía nueve puntos y uno de los fines colaterales era el financiamiento de los contrarrevolucionarios cubanos que ejecutaban múltiples acciones terroristas contra Cuba. De este modo se continuaba la guerra clandestina promovida por el presidente Dwight Eisenhower, destinada a derrocar al Gobierno cubano con el empleo del potencial político de los llamados “refugiados”.

El presupuesto inicial del programa fue de cuatro millones de dólares en 1961, de 38 millones de dólares en 1962, hasta alcanzar la cifra de 144 millones de dólares en 1972. Duró 15 años, a un costo de 727 millones de dólares al Tesoro estadounidense.

Una cuestión de estrategia imperial

Kennedy aprobó en 1961 el Programa de Refugiados Cubanos destinado a facilitar la integración a la sociedad estadounidense de los “exiliados” provenientes de la Isla. (Autor sin identificar)

Kennedy aprobó en 1961 el Programa de Refugiados Cubanos destinado a facilitar la integración a la sociedad estadounidense de los “exiliados” provenientes de la Isla. (Autor sin identificar)

De que la emigración contrarrevolucionaria cubana era la gran privilegiada de las distintas administraciones estadounidenses está, como prueba palpable, la Ley Pública 87-520, que bajo el nombre de Ley de Migraciones y de Asistencia a los Refugiados, fue promulgada el 28 de junio de 1962 durante la presidencia de John F. Kennedy y mediante la cual, se restringía la definición de “refugiado” solo al hemisferio occidental.

Tiempo después, el 3 de octubre de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson firmó la Ley de Inmigración y Naturalización, y aunque esa no resolvía el problema de la emigración cubana, el mandatario creó una Comisión Selecta de Inmigración para el hemisferio occidental, compuesta por 15 miembros, para estudiar el ajuste del estatus legal de los cubanos, dando lugar al año siguiente a la Ley de Ajuste Cubano.

Para darles mayores privilegios a los cubanos que “escapaban del comunismo”, en 1986 el presidente Ronald Reagan, afiliado al Partido Republicano, suscribió la Ley Pública 99-603, Ley para el Control y la Reforma de Inmigración, que incluía en su Sección 202 un “Ajuste para cubanos y haitianos”. Dicha Sección permitió que los cubanos llegados por la vía del Mariel en 1980 pudieran solicitar la residencia, después de haber permanecido más de seis años en los Estados Unidos sin tener un estatus definido, ya que los “marielitos” no recibieron el estatus de refugiados al no estar contemplados en la letra de la Ley de Refugiados aprobada el 17 de marzo de 1980 (Ley Pública 96-212).

La razón fue la decisión tomada el 20 de junio de 1980 por el presidente James Carter, de asignar a ese grupo de cubanos el estatus migratorio de “entrantes”, haciéndolo extensivo a los haitianos que arribaron en ese mismo período, del 21 de abril al 19 de junio del 80.

En mayo de 1995, al firmarse un nuevo Acuerdo Migratorio entre Estados Unidos y Cuba bajo la administración demócrata del presidente William Clinton, la llamada Ley de Ajuste Cubano sufrió su primera reforma, al establecerse la conocida política de “pies secos-pies mojados”, en la cual toda persona que sea detenida en alta mar es devuelta a Cuba, y solo serán aceptados los que logren tocar tierra firme.

El 30 de septiembre del 1996, el Congreso de Estados Unidos aprueba la Ley pública 104-208, conocida como Acta de Reforma a la Inmigración Ilegal y la Responsabilidad del Inmigrante Ilegal, cuya Sección 606 establece que se condiciona la eliminación de la conocida Ley de Ajuste Cubano, solamente por la determinación del Presidente de Estados Unidos, bajo lo establecido por la Ley Helms-Burton, cuando ostente el poder en Cuba un Gobierno “elegido democráticamente”.

La manipulación continúa

El Congreso de los Estados Unidos en noviembre de 1997 aprobó la Ley Pública 105-100, Ley de Ajuste Nicaragüense y Alivio Centroamericano (NACARA), la que define en su Sección 202, un “ajuste del estatus de ciertos nicaragüenses y cubanos”, señalando los requisitos necesarios para que ciertas personas de origen nicaragüense y cubano, pudieran solicitar la residencia permanente en Estados Unidos.

Kennedy aprobó en 1961 el Programa de Refugiados Cubanos destinado a facilitar la integración a la sociedad estadounidense de los “exiliados” provenientes de la Isla. (Autor sin identificar)

Kennedy aprobó en 1961 el Programa de Refugiados Cubanos destinado a facilitar la integración a la sociedad estadounidense de los “exiliados” provenientes de la Isla. (Autor sin identificar)

Una de las iniciativas más mezquinas en la manipulación migratoria actual contra Cuba, es el Cuban Medical Professional Parole, puesto en vigor desde septiembre del 2006. Ese programa, coordinado por el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., persigue la deserción y compra de profesionales de la Salud que integran las brigadas de solidaridad cubana en el mundo.

El 31 de julio de 2007, el Gobierno norteamericano dio a conocer la segunda reforma realizada a la Ley de Ajuste Cubano, donde refrendan la decisión de las autoridades federales de Inmigración, de facilitar que personas nacidas fuera de Cuba puedan obtener la residencia permanente en Estados Unidos, si al menos uno de sus padres nació en Cuba, lo que reafirma la manipulación política del tema migratorio contra la Revolución Cubana.

La migración es hoy un fenómeno multicausal, donde confluyen factores integrados por elementos objetivos y subjetivos. Entre estos se encuentran los económicos, familiares, personales, y el político, que se articulan de forma diferenciada en cuanto a la migración legal, o al utilizar vías ilegales.

No obstante, el Gobierno de Estados Unidos continúa con su pretensión de darle un carácter político al movimiento migratorio cubano y para eso persisten en  sostener varias regulaciones legales, y se niegan a derogarlas a pesar de los reclamos de representantes y senadores –recientemente se sumaron también varios gobiernos latinoamericanos- que ven en esa línea política una distorsión altamente costosa para los presu puestos que debe emplear el Gobierno y las consecuencias que enfrentan con otros países del hemisferio.

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*Investigador, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba

 


Redaccion Cultura e Historia