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Publicado el 23 Septiembre, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Toma de Las Tunas

El ataque en la madrugada (23 de septiembre) constituye una completa sorpresa para los ibéricos.

Vicente-GarcíaPor Pedro A. García

Como los españoles han bautizado Victoria de Las Tunas a la ciudad desde el fracaso mambí de agosto de 1869, el mayor general Vicente García prepara y organiza cuidadosamente la acción para la toma de tan importante enclave.

Para realizarla, se ha basado en los datos facilitados por los patriotas de la localidad, que le hacen llegar planos de las posiciones peninsulares y otros datos de interés.

El ataque en la madrugada (23 de septiembre) constituye una completa sorpresa para los ibéricos.

Los mambises logran entrar en la villa casi sin combatir, gracias a la ayuda de los cooperantes.

Particularmente encarnizada se torna la toma de la iglesia en medio de la oscuridad, con los cubanos combatiendo con el torso desnudo para poder reconocer al enemigo por sus camisas.

Ya en la mañana los insurrectos son dueños de la ciudad, en la que permanecen hasta el 26 de septiembre. Vicente García ordena reducirla a cenizas y que el fuego comience por su propia casa.

Los cubanos ocupan un sustancioso botín: tres piezas de artillería, 150 000 cartuchos, 400 fusiles, abundante ropa y víveres.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García