0
Publicado el 27 Octubre, 2016 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

CAMPAÑA DE ALFABETIZACIÓN 1961

Melena, el primer municipio

 

La luz de la enseñanza llegó hasta los más recónditos lugares. (Foto: Autor sin identificar)

La luz de la enseñanza llegó hasta los más recónditos lugares. (Foto: Autor sin identificar)

Por PEDRO ANTONIO GARCIA

Fotos: Archivo de BOHEMIA

Melena del Sur andaba de fiesta y habían adornado el parque con las mejores galas. Prieto, un campesino de la zona, ondeaba la bandera roja con la franja blanca en el centro, donde podía leerse: Territorio libre de analfabetismo. En la improvisada tribuna, los responsables de la Campaña se abrazaban emocionados en medio de la ovación delirante del público allí presente, que a gritos proclamaba: Alfabetizando vencimos.

No era para menos. Este territorio al sur de la capital se había convertido en el primer municipio del país en erradicar el flagelo de la ignorancia en una parte de la población. Según la prensa de la época, a inicios de 1961 se habían censado unos 3 000 iletrados. El 5 de noviembre de 1961, excepto los discapacitados mentales y algunos ancianos de avanzada edad, todos sabían leer y escribir.

Mil alfabetizadores se volcaron hasta los más recónditos sitios del municipio para llevar la luz de la enseñanza. Junto con los maestros voluntarios, que desde enero habían asumido la tarea, unieron esfuerzos los brigadistas Conrado Benítez, los Patria o Muerte y más de 150 educadores de las escuelas del territorio.

Un poco de historia

Según publicaciones estadounidenses, como el Almanaque Mundial del Reader Digest, Cuba tenía en 1953 un 30 por ciento de iletrados en una población de cinco millones y medio de habitantes. En su alegato conocido como La historia me absolverá, durante el juicio por el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Fidel había señalado al analfabetismo como uno de los seis graves problemas que asolaban a nuestro país y al que, por tanto, debía dársele una solución inmediata.

Con el triunfo del 1o de enero de 1959, se crearon unas 10 000 plazas de maestros, junto con nuevas aulas y escuelas. Se escolarizaron muchos niños y hubo una gran cantidad de adultos alfabetizados, pero no se solucionaba el problema: todavía en diciembre de 1960, cerca de un millón 45 000 cubanos no sabían leer ni escribir. Entonces Fidel convocó al pueblo a una gigantesca campaña que llevara la luz de la enseñanza por llanos y montañas.

Se estima que casi 300 000 compatriotas, entre maestros voluntarios, Brigadas Obreras Alfabetizadoras Patria o Muerte y brigadistas Conrado Benítez, dieron el paso al frente en 1961, designado Año de la Educación. Y otro millón y medio participó en esta cruzada contra la ignorancia, como personal de apoyo a los educadores. Muchos de los 129 000 alfabetizados en los primeros meses, se ofrecieron para enseñar a leer y escribir a sus vecinos. Al final casi un millón de personas pudieron redactar por primera vez una carta y firmar un documento con su nombre.

Como toda batalla, esta también tuvo sus héroes y mártires, víctimas de las bandas contrarrevolucionarias que, auspiciadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, aterrorizaban al campo cubano en un vano intento por detener la marcha de la historia. El 5 de enero de 1961 fue asesinado en Corrales de Fragoso, cerca de Caracusey, en el hoy municipio de Trinidad, Sancti Spíritus, el maestro voluntario Conrado Benítez (Matanzas, 19 de febrero de 1942). Correría igual suerte el 22 de febrero siguiente, Pedro Miguel Morejón Quintana (San Pedro de Mayabón, Matanzas, 31 de enero de 1941).

Alrededor de las ocho de la noche del 29 de mayo de ese año, el alfabetizador Pedrito Blanco Gómez, de 13 años de edad, salió de la casa que lo albergaba para atender a varios de sus alumnos. Al bajar una pequeña elevación, un contrarrevolucionario que lo estaba esperando le hizo el disparo mortal. Modesto Serrano Rodríguez (San Juan y Martínez, Pinar del Río, 4 de noviembre de 1939) fue uno de los alfabetizados que luego devino maestro voluntario. Desapareció el 2 de agosto de 1961, después se conoció su suerte cuando la Milicia capturó a elementos de la banda que lo había ultimado.

Revolución y Educación son casi sinónimos

Melena del Sur vistió sus mejores galas aquel 5 de noviembre.

Melena del Sur vistió sus mejores galas aquel 5 de noviembre.

El 5 de septiembre de 1961 se clausuró el Congreso Nacional de la Alfabetización, el cual desde días antes discutía acerca de los logros y dificultades de la campaña. El entusiasta auditorio, congregado en el teatro Chaplin (hoy Karl Marx), coreaba en rítmicas aclamaciones: “¡Fidel, Fidel!, ¡Revolución, Revolución!”. Fidel afirmó en su discurso: “No se concibe una Revolución sin una gran revolución también en el campo de la Educación, es decir, que Revolución y Educación son casi sinónimos.

“La falta de Educación es el mejor índice del estado de la opresión política, de retraso social y de explotación económica en que se encuentra un país –explicó Fidel aquel día–, […] los países más explotados económicamente y más oprimidos políticamente son los que tienen más analfabetos. Solo una Revolución es capaz de cambiar totalmente el cuadro de la Educación de un país”.

El evento había comenzado sus sesiones en el hotel Habana Libre con 833 delegados en representación de las comisiones de Educación de los 126 municipios y seis provincias existentes en aquella época, así como de las organizaciones revolucionarias. “Tenemos acorralado el analfabetismo en su propio cerco bajo la mirilla de nuestra conciencia revolucionaria”, expresaba en la inauguración el entonces ministro de Educación, Armando Hart Dávalos, quien añadiría: “El éxito de la alfabetización se debe a la organización de los trabajadores y el pueblo”.

En este evento se analizó el comportamiento de la campaña hasta ese momento. De los analfabetos censados, más de 129 000 ya estaban en condiciones de enviarle una carta a Fidel como constancia de que sabían leer y escribir. Unos 775 000 cubanos continuaban en el aprendizaje y otros 90 mil empezarían con sus clases ese mes.

Otros temas tratados en el Congreso fueron las brigadas obreras, conocidas como las Patria o Muerte, que aportarían más de 10 000 alfabetizadores, y los llamados cursos de seguimiento para la superación de los alfabetizados, pues no se pretendía solo enseñarles a leer y escribir, sino que continuaran elevando posteriormente su nivel educacional.

Estos cursos de seguimiento constituyen sin duda un logro indiscutible de la Revolución Educacional cubana. Primeramente, con la campaña del sexto grado se consolidó aún más el éxito de la Campaña de Alfabetización en los años subsiguientes. Se crearon también las Secundarias Obrero Campesinas (SOC), verdaderos baluartes en el triunfo de la campaña por el noveno grado; y las FOC (Facultad Obrero Campesina), para continuar la superación. Para los más jóvenes, se instituyó el sistema nacional de becas, con el que se beneficiaron decenas de miles de adolescentes, hijos de campesinos y obreros, participantes muchos de ellos de la Campaña de Alfabetización.

En su intervención, aquel 5 de septiembre, Fidel expresaría: “Es que sin Educación realmente no puede haber Revolución. Alcanzará tantos más avances y tanto más éxito cuanto más trabaje en el campo de la Educación, cuantos más técnicos competentes, administradores, maestros, cuadros revolucionarios tenga. Y en eso está lo fundamental”. El Jefe de la Revolución anunció para el curso escolar que comenzaría en enero de 1962 unas 50 000 becas para estudiantes universitarios, de la enseñanza media y tecnológica. “Eso significa que en nuestro país todos los niños en edad escolar tendrán maestro y todos los jóvenes, Secundaria Básica, porque los jóvenes de aquellos sitios donde no exista escuela primaria y no haya Secundaria Básica, recibirán becas para estudiar”.

“La historia se escribe con valientes, con héroes y con revolucionarios –puntualizó Fidel aquel día–, la escriben los que trabajan con sus brazos, la escriben los limpios y los honrados. La historia de la educación, la epopéyica batalla contra el analfabetismo que llena de prestigio a nuestra patria, es la historia que están escribiendo los hombres y mujeres humildes de nuestra patria, y son los hombres y mujeres humildes los que llevan sobre sus hombros ese honor y llevan sobre sus sienes esa gloria”.

Hubo otros crímenes

Delfín Sen Cedré

Delfín Sen Cedré

Tomás Reinaldo Hormiga García (Palo Prieto, Manacas, actual provincia de Villa Clara, 1939) era veterano de la Lucha contra Bandidos, pero en 1961 se había dedicado de lleno a la Campaña de Alfabetización. El viernes 22 de septiembre de 1961, aprovechando que la escuadra de milicias estaba de recorrido, los bandidos apresaron, gracias a su superioridad numérica, a Tomás, quien se encontraba de guardia. Apareció cadáver días después.

A Delfín Sen Cedré (Quemado de Güines, Villa Clara, 26 de noviembre de 1935), lo llamaron a la Dirección Municipal de Educación para comunicarle que en Novo existía una situación muy difícil por las acciones criminales de una banda de alzados. “A esa zona voy yo y si no nos dan albergue, construimos un campamento”, afirmó. El mismo jefe contrarrevolucionario que había asesinado a Tomás Hormiga en septiembre, ultimó a Sen Cedré el 3 de octubre de ese año.

El bandido no cesó en su acción criminal y el 7 de octubre, por orden suya, sus hombres asesinaron en la finca La Esperanza a José Taurino Galindo Perdigón, quien integraba el personal de apoyo a la Campaña en el municipio de Quemado de Güines. Otro colaborador de la cruzada contra la ignorancia, alumno a su vez, Vicente Santana Ortega, Francisco, falleció el 26 de octubre en un hospital de La Habana, tras ser torturado y herido mortalmente días antes por otra banda contrarrevolucionaria en Pedro Betancourt (Matanzas).

Manuel Ascunce

Manuel Ascunce

Y la Campaña siguió

Tras Melena del Sur varios municipios se proclamaron Libres de analfabetismo. Desde septiembre, sin amilanarse por los crímenes de la contrarrevolución, unos 35 000 cubanos habían reforzado a los 250 000 alfabetizadores (incluyendo a cerca de 89 000 brigadistas Conrado Benítez) que ya andaban por llanos y montañas con la cartilla y el manual. Pero los enemigos del pueblo cubano no cejaban en su política criminal.

En la noche del domingo 26 de noviembre de 1961 –el día en que Delfín Sen Cedré debía haber festejado su cumpleaños 26–, Manuel Ascunce Domenech (Sagua la Grande, 25 de enero de 1945) y su alumno Pedro Lantigua, fueron asesinados. Pero ni siquiera un crimen tan atroz como ese pudo impedir el desarrollo de la Campaña. El 22 de diciembre de 1961 Cuba se declaraba Territorio Libre de analfabetismo.

______________

Fuentes consultadas

El libro De Conrado a Manuel, de Olga Montalbán. Los textos periodísticos “El primer mártir“ (BOHEMIA, 6 de enero de 2006), “Terrorismo vs. Alfabetización” (BOHEMIA, 29 de septiembre de 2006) y “No solo leer y escribir, sino continuar” (Granma, 5 de septiembre de 2001)

 


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García