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Publicado el 27 Febrero, 2017 por Redacción Digital en Historia
 
 

Cubanos recuerdan al Padre de la Patria

El alzamiento del 10 de octubre abrió una época de revolución política y social, que continúa en marcha

(PL)

Al cumplirse 143 años de su muerte, Cuba recuerda hoy a Carlos Manuel de Céspedes, considerado el Padre de la Patria y el iniciador de las luchas por la liberación de este país.

Nacido en Bayamo en 1819 y abogado de profesión, Céspedes dio la libertad a sus esclavos el 10 de octubre de 1868 y proclamó el comienzo de la guerra contra el dominio colonial español.

Encabezó el primer gran levantamiento contra esa potencia, convencido de que la vía armada era la única factible, y fundó el Ejército Libertador, sucesos que impulsaron y tuvieron gran repercusión en el proceso independentista cubano.

Según el Manifiesto del 10 de Octubre, dado a conocer en su ingenio La Demajagua, Céspedes era partidario de una guerra justa, anticolonial y antiesclavista, así como de una ruptura con las ideas reformistas y anexionistas existentes en aquel entonces.

De acuerdo con el investigador del Instituto de Historia de Cuba Roberto Hernández, la decisión de luchar por la independencia, sin presencia de tropas extranjeras y con el propósito de eliminar la esclavitud, constituye el aporte más significativo del presidente de la República en armas.

Con él también nació el himno y la bandera de la Patria e irrumpió El Cubano Libre, primer periódico independentista publicado en nuestro país. El alzamiento del 10 de octubre abrió una época de revolución política y social, señaló Hernández.

Destituido de su cargo por divisiones en la Cámara de Representantes, Céspedes fue sorprendido por los españoles en la finca San Lorenzo y murió enfrentándolos el 27 de febrero de 1874.

Homenaje en Santa ifigenia

(Foto: Bohemia)

Santiago de Cuba, 27 feb.- Un homenaje al insigne patriota Carlos Manuel de Céspedes tendrá lugar hoy en el cementerio
Santa Ifigenia, de esta ciudad, en el aniversario 143 de su caída en desigual combate en la serranía oriental.

Ante la tumba que guarda los restos del iniciador de las gestas libertarias del siglo XIX en la Isla, será depositada una ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba.

Oriundo de tierras bayamesas, Céspedes descansa en esa necrópolis, Monumento Nacional, desde el tercer y último entierro,
ocurrido el siete de diciembre de 1910.

De amplia cultura y abogado de profesión, cayó en San Lorenzo, recóndito sitio de la Sierra Maestra perteneciente al actual municipio de Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba, donde un monumento perpetúa su memoria.

Aunque tuvo una posición económica privilegiada como hacendado, se entregó a la causa libertaria contra el colonialismo español.

Fue sorprendido en una zona intrincada por tropas del batallón de San Quintín, llevadas hasta allí por la delación de un traidor.

El patriota cubano hizo resistencia a sus perseguidores, pero fue alcanzado por los disparos el 27 de febrero de 1874.

En su Bayamo natal, el principal homenaje

(Foto: Radio Bayamo Digital)

Bayamo, 27 feb.-Con un acto patriótico, se recordará hoy, en esta ciudad oriental, la caída en combate de Carlos Manuel de Céspedes, líder iniciador de la primera guerra cubana por la independencia y contra la esclavitud.

Al cumplirse 143 años del infausto acontecimiento, ocurrido en la Sierra Maestra el 27 de febrero de 1874, el principal homenaje del país al Padre de la Patria se efectuará en la primera plaza cubana denominada de la Revolución, nombre impuesto por Céspedes en octubre de 1868.

Como es tradicional, la ceremonia comenzará con la colocación de ofrendas florales ante la estatua del citado prócer y el busto de su compañero de armas, Perucho Figueredo, autor del Himno Nacional.

Ambos monumentos están en el centro de la Plaza de la Revolución, ubicada frente al museo que ocupa la casa donde nació el prócer el 18 de abril de 1819.

Organizado por los trabajadores del museo, el acto cerrará la jornada Hombre de Mármol, que comenzó el pasado día 24, con una conferencia del historiador Miguel Antonio Muñoz.

El investigador recordó cómo las mezquindades personales propiciaron que la Cámara de Representantes depusiera a Céspedes de su cargo de presidente de la República de Cuba en Armas.

De aquel hecho, agregó, se derivaron acontecimientos muy negativos para la llamada Guerra Grande (1868-1878), como la muerte del Padre de la Patria, y la acentuación de las divisiones, hasta llegar a la rendición de las fuerzas independentistas.

Según estiman varios especialistas, se divulga poco la  preparación cultural del héroe, y esta formación amplia y variada le permitió conocer y valorar las realidades de su tiempo, hasta convertirse en piedra angular en la historia política de Cuba.

Además de ser abogado y dominar seis idiomas, fue poeta, narrador, periodista, actor, traductor, deportista y promotor de la cultura.

Los historiadores estiman que el ejemplo de Céspedes como político e intelectual revolucionario se mantiene vigente, porque él conoció profundamente los principales problemas de su tiempo, y cumplió los deberes desde una indiscutible altura ética.

Hombre de mármol

(Foto: Radio Cadena Agramonte)

Con el título de Hombre de mármol y virtud, el periódico Juventud Rebelde evoca las virtudes de Carlos Manuel de Céspedes, considerado por todos los cubanos como el Padre de la Patria.

Lo que ocurrió aquel dramático viernes, 27 de febrero, todavía no ha podido apagarse del aire y la memoria. Los barrancos de San Lorenzo vieron cómo el primer Presidente de nuestra República en armas dejaba su sangre final en las piedras y las plantas luego de batirse solo contra una columna española, afirma.

¡Qué epílogo este, en total humildad, para un hombre que había conocido las casas señoriales, los viajes por Europa y los estudios encumbrados! ¡Qué desenlace para el otrora aristócrata que en esos días había comido «semillas de mamoncillos y dulces de mangos sin azúcar ni miel» junto a otros platos mambises! ¡Qué prueba conclusiva para su vida, coronada con la gloria más alta!

No deberíamos olvidar ahora, 143 años después, que ese ser humano ultimado a boca de jarro iba a cumplir 55 abriles y que su anatomía se había desgastado por mil rigores: no veía bien, su dentadura estaba deteriorada y los dolores le perseguían la existencia.

Y a pesar de eso y de otras dolencias mayores, causadas por la deposición absurda, ser blanco de intrigas y trampas, haber sido dejado sin escolta en la profundidad de los montes… Carlos Manuel de Céspedes soñaba con una Cuba bautizada por la unidad, los valores cívicos y la libertad suprema, subraya Juventud Rebelde.

Olvidando las cofradías en su contra, pasaba los días con la conciencia tranquila, enseñando a los pocos niños de la prefectura a escribir «verdad», «decoro», «patria», «esperanza».

Aquel viernes, en el que curiosamente había jugado una partida de ajedrez, Céspedes culminaba la obra iniciada antes de un octubre de volcanes; una obra que supo anteponer los ideales a la fortuna, los sacrificios a la familia amada, la ética a la demagogia, comenta el diario al evocar el 10 de octubre de 1868, en que Céspedes se alzó en armas contra el dominio español en el ingenio La Demajagua.

Resalta que en su Bayamo natal, en la jornada Hombre de mármol, que se celebra cada febrero, se le rinde homenaje sencillo al insigne patriota.
Mas la virtud se le desbordaba por encima de los actos y los títulos.

a virtud por haberse convertido en padrazo de humildes y esclavos, por haber cumplido su promesa de que en Cuba no se derramaría sangre por su culpa, por zarandear una nación cuando otros dudaban y echarla a volar a un destino definitivamente diferente, añade la publicación.

De Céspedes dijo José Martí, el Héroe Nacional de Cuba: De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino.

(Con información de PL y ACN)


Redacción Digital

 
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