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Publicado el 23 Abril, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

ELISEO REYES

El pequeño gran capitán

Hace 50 años, tras caer en combate en Bolivia, el Che lo calificó como el mejor hombre de la guerrilla
La famosa foto del joven Capitán San Luis que BOHEMIA publicara en enero de 1959. (Foto: Autor no identificado)

La famosa foto del joven Capitán San Luis que BOHEMIA publicara en enero de 1959. (Foto: Autor no identificado)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: Archivo de BOHEMIA

A media mañana, Harry Villegas (Pombo) le avisó al Che que 30 guardias avanzaban sobre sus posiciones. Luego el Guerrillero Heroico escribiría en su diario: “Resolvimos hacer una emboscada improvisada en el camino de acceso al campamento […] Al poco rato apareció la vanguardia que para nuestra sorpresa estaba integrada por tres pastores alemanes con su guía”.

El Che falló su disparo contra uno de los perros, pero Manuel Hernández Osorio (Miguel) sí impactó a otro sabueso. Sobre el flanco de los militares comenzó un fuego intermitente. Según relatara Harry Villegas, “el ejército se desplegó y se estableció un combate abierto por parte de ellos, ya que nosotros no veíamos las posiciones que ellos ocupaban”.

Eliseo Reyes (Rolando, en la guerrilla boliviana; San Luis, en Cuba, en la Sierra y en el llano), con el coraje que le caracterizaba, se situó en la posición más difícil. Según testimonio de Pombo, “a la salida de una curva frente al camino. Al desarrollarse el combate, se enfrentó a una ametralladora 30 que lo hirió en el fémur”.

“Se fue en sangre antes de poder actuar”, consignó el Che en su Diario. “Día negro”, calificó al 25 de abril de 1967.

El joven guerrillero

Eliseo Reyes Rodríguez nació el 27 de abril de 1940 en la finca Santa Isabel, en Chamarreta, municipio de San Luis, en la hoy provincia de Santiago de Cuba, en el sur de la región oriental de Cuba. Dicen que para llegar a la escuelita rural más cercana tenía que vadear diariamente un río y recorrer sus buenos kilómetros, pero nunca faltó a clases y logró graduarse de sexto grado.

Adolescente, colaboraba con el Movimiento 26 de Julio en su zona, al igual que sus cinco hermanos mayores. En agosto de 1957, se incorporó al Ejército Rebelde junto con otros 50 campesinos. Su primer jefe fue el Che, a quien le llamó la atención “aquel muchacho lampiño y excesivamente delgado que se mostraba inquieto y deseoso de entrar en acción”.

El delegado del Minint en Pinar del Río. (Foto: Autor no identificado)

El delegado del Minint en Pinar del Río. (Foto: Autor no identificado)

Cuando el Guerrillero Heroico solicitó voluntarios para una misión en el llano, Eliseo dio un paso al frente. El comandante Guevara lo envió a la zona de San Luis y a partir de entonces todos le conocieron por el sobrenombre de su municipio natal. En esa ocasión cumplió cabalmente la misión asignada: realizó diversos sabotajes, organizó quemas de caña para dificultar la zafra de donde el tirano Batista sacaba recursos para combatir a los rebeldes. Otras tareas que le fueron encomendadas, como llevarle un alijo de armas a Fidel o trasladar un mensaje del Comandante en Jefe a Santiago, también las desempeñó exitosamente.

De regreso a la tropa del Che, bajo sus órdenes combatió contra la ofensiva de verano de la tiranía, en la que esta resultó derrotada. Luego marchó junto al cubano-argentino, como integrante de la columna 8 Ciro Redondo, en la invasión a Las Villas. Se destacó en el combate de Guayos y en la toma del cuartel de Jatibonico.

Combatiendo la contrarrevolución

Después del triunfo revolucionario de enero de 1959, ya con el grado de capitán, asumió distintas responsabilidades como jefe de tropas en Sancti Spíritus, Santa Clara y Cabañas (Pinar del Río). Formó parte de la delegación cubana al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de Helsinki, en 1962.

Ese año lo designaron jefe de la delegación provincial del Ministerio del Interior en Pinar del Río. Allí se distinguió en la neutralización y captura de varias redes terroristas organizadas por la CIA. Sus subalternos lo adoraban. Hoy día aún lo recuerdan como “una gente apasionada por su trabajo. Exigía que quedaran las cosas claras y no permitía evaluaciones superficiales”.

Dicen que no podía ver a un práctico sin zapatos. Cuentan que una vez, ante los pies destrozados de un campesino, le cedió sus propias botas. En otra ocasión, se lanzó temerariamente a apagar un fuego en un almacén de tabacos y, al desprenderse el techo, quedó gravemente herido.

En 1965, lo eligieron miembro del Comité Central del actual Partido Comunista de Cuba.

El internacionalista

Sentado, con sombrero, en la guerrilla boliviana. (Foto: Autor no identificado)

Sentado, con sombrero, en la guerrilla boliviana. (Foto: Autor no identificado)

El 11 de agosto de 1966, junto con un selecto grupo de 16 cubanos, Eliseo Reyes Rodríguez comenzó el entrenamiento en San Andrés, Pinar del Río. Hasta el 22 de octubre de 1966 duró la preparación. Apenas dispuso de una semana para despedirse de la esposa, Nelia Barreras Hernández, y de sus hijos Maricela, Eliseo y René. Luego, en carta que le enviara a su cónyuge desde Bolivia, le confesaría: “Siento por una parte el dolor que me ocasiona la partida del lado de mis seres queridos –de tu lado, del de mis hijos, del de mis padres– pero me reconforta saber que lo hago para luchar contra el enemigo que separa a millones de personas de sus seres más queridos”.

Rolando (su seudónimo en la guerrilla boliviana) y Marcos (Antonio Sánchez Díaz, Pinares) emprendieron un largo viaje de escalas en varios países. El 20 de noviembre de 1966 llegaron al campamento de Ñacahuasú, donde los recibió el Guerrillero Heroico y pudieron abrazarse con viejos compañeros: Tuma (Carlos Coello), Pombo (Harry Villegas) y Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca).

Al caer en el combate de la finca El Mesón, situada entre Ticucha y el río Iquira, el Che escribió: “Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla y naturalmente, uno de sus pilares”. Más adelante, consignaba: “De su muerte oscura solo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: Tu cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma”.

Fuentes consultadas

El Diario del Che en Bolivia. Los libros Seguidores de un sueño, de Elsa Blaquier, y Pombo, un hombre de la guerrilla del Che, de Harry Villegas. Testimonios ofrecidos por la esposa e hijos de Eliseo Reyes a los periodistas Elsa Blaquier, Yuniel Labacena y Mercedes Rodríguez.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García