0
Publicado el 20 Abril, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

CUBA 1957

La masacre de Humboldt 7

Cuatro jóvenes líderes estudiantiles fueron asesinados a sangre fría por la policía batistiana en un edificio habanero

 

Los sicarios arrastraron los cadáveres de los jóvenes revolucionarios por las escaleras y los tiraron como fardos a la vía pública. (Foto: AUTOR DESCONOCIDO)

Los sicarios arrastraron los cadáveres de los jóvenes revolucionarios por las escaleras y los tiraron como fardos a la vía pública. (Foto: AUTOR DESCONOCIDO)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: Archivo de BOHEMIA

La llegada de varios carros patrulleros, con su carga de cipayos, trastornó la tarde del 20 de abril de 1957. De acuerdo con testimonios de los inquilinos del edificio marcado con el número 7 de la calle Humboldt, el tristemente célebre Esteban Ventura ordenó a sus secuaces a que despedazaran violentamente, con las culatas de sus armas, la puerta del apartamento donde estaban los revolucionarios.

Cuentan que por el respiradero de la cocina, Joe Westbrook, quien andaba desarmado, llegó a la vivienda del piso inferior y pidió a la vecina que lo dejara estar en la sala como si fuera una visita. Poco después tocaron a la puerta y él abrió. Ella le suplicó a los esbirros por la vida del joven y le respondieron con risotadas. Apenas Joe caminó unos pasos, una ráfaga de ametralladora segó su vida. Tenía poco más de veinte años.

Juan Pedro Carbó Serviá se dirigió al elevador, pero lo interceptaron antes de llegar. Ametrallado a quema ropa de forma inmisericorde, todo su rostro y su cuerpo quedaron acribillados a balazos. El alumno de la carrera de Ciencias Sociales José Machado Machadito y el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) Fructuoso Rodríguez se lanzaron por una ventana hacia la planta baja. Cayeron en un pasadizo largo y estrecho que pertenecía a una agencia de automóviles. Al final había una verja con un candado que les impedía la salida.

Como el lugar desde el que cayeron era demasiado alto, Fructuoso yacía inconsciente en el suelo, mientras Machadito hacía esfuerzos supremos por levantarse sin lograrlo, pues se había fracturado los dos tobillos. Los sicarios introdujeron una ametralladora entre los barrotes y ambos luchadores fueron rematados.

En esos momentos, a unos kilómetros de allí, en la calle San Rafael del hoy municipio de Centro Habana, el delator dudaba, sin una pizca de remordimiento, entre ver un filme de estreno de la Disney o una interesante muestra de documentales.

Los héroes

Machadito y Fructuoso. (Ilustración: AURELIO)

Machadito y Fructuoso. (Ilustración: AURELIO)

Fructuoso Rodríguez era oriundo del poblado de Santo Domingo, en la actual provincia de Villa Clara. Ya desde su época de bachillerato (preuniversitario), al trasladarse su familia para La Habana, se destacó en las luchas estudiantiles. En 1951 ingresó en la Universidad de La Habana para cursar estudios de Agronomía, escuela en la que llegó a asumir la presidencia de la Asociación de Estudiantes.

Se le vio participar al lado de su amigo José Antonio Echeverría en todas las batallas contra la tiranía batistiana. Junto a este y otros internacionalistas cubanos, se fue a Costa Rica en enero de 1955 para ayudar a ese pueblo hermano a rechazar la agresión del sátrapa nicaragüense Anastasio Somoza. Al caer Echeverría en combate durante el levantamiento del 13 de marzo de 1957, Fructuoso asumió la presidencia de la FEU y la jefatura del Directorio Revolucionario.

Juan Pedro Carbó Serviá se opuso desde el primer momento al golpe de Estado del 10 de marzo. Aun cuando dejó de pertenecer a las filas estudiantiles, pues se había graduado de médico veterinario en 1953, se mantuvo estrechamente vinculado con la FEU y la rebeldía universitaria. Estuvo al lado de José Antonio y Fructuoso en Costa Rica en 1955, y luego en la fundación del Directorio Revolucionario. Participó activamente en el apoyo a la huelga azucarera que se extendió por diversos puntos del país, en diciembre del propio año 1955, y en el Asalto al Palacio Presidencial (13 de marzo de 1957).

Juan Pedro y Joe. (Ilustración: AURELIO).

Juan Pedro y Joe. (Ilustración: AURELIO).

José Machado era de Manzanillo. De familia muy humilde, tuvo que trabajar, a veces en más de un empleo, para costearse los estudios. A partir del golpe de Estado batistiano, se incorporó de lleno al combate contra el sátrapa. Fundador del Directorio Revolucionario, se comportó como un verdadero héroe en el asalto a palacio, al formar parte del grupo que logró llegar hasta el segundo piso y asumir la jefatura de la operación ante la caída en combate de Carlos Gutiérrez Menoyo. Pese a estar herido en un muslo, cubrió con su ametralladora la retirada de sus compañeros y al comprobar que su amigo Carbó Serviá continuaba dentro, entró nuevamente a rescatarlo.

Joe Westbrook era el más joven de los cuatro héroes. Habanero, se vinculó desde sus inicios en el preuniversitario a grupos insurreccionales contra la tiranía. Formó parte desde su fundación del ejecutivo nacional del Directorio Revolucionario (DR), en el que asumió la atención a la enseñanza media, con cuyos alumnos organizó en los institutos de la época actos de protesta por la masacre de jóvenes asilados en la embajada de Haití perpetrada por la policía batistiana, el 29 de octubre de 1956.

Desempeñó un papel relevante, el 27 de noviembre de 1956, en la última manifestación que realizó el estudiantado durante la tradicional conmemoración del fusilamiento de los estudiantes de Medicina. En esa ocasión, se le vio enfrentar a las fuerzas represivas y afrontó disparos y chorros en el violento encuentro que dejó el saldo de 16 manifestantes lesionados y seis policías heridos. También participó en la Operación Radio Reloj, junto a José Antonio y Fructuoso, el 13 de marzo de 1957.

Epílogo

Ya con la Revolución en el poder, al culminar las investigaciones sobre los sucesos de Humboldt 7 (1964), el Tribunal Supremo sancionó al delator, Marcos Rodríguez, alias Marquitos, a la pena de muerte. Desde 1959, Estados Unidos le dio asilo y protección a Esteban Ventura a pesar de su condición de criminal de guerra y autor material de numerosos asesinatos, como el de los jóvenes de Humboldt 7. Cuando se promulgó en 1996 la Ley Helms-Burton, este sicario estuvo entre quienes reclamaban a gritos sus propiedades confiscadas en Cuba. Falleció en 2001.

____________

Fuentes consultadas

Testimonios y datos ofrecidos por Julio García Oliveras, Faure Chomón y Enrique Rodríguez Loeches al autor de este trabajo. Los libros Asalto, de Miriam Zito y El Asalto al Palacio Presidencial, de un colectivo de autores (1969).


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García