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Publicado el 21 Mayo, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Marcelo Salado

En el momento de su muerte, Marcelo es uno de los principales jefes del M-26-7 en la capital

Ya avanzado el 9 de abril de 1958, nota que las cosas en la huelga no marchan como debieran.

En el sector del transporte, por ejemplo, el paro no ha sido total y mientras jóvenes revolucionarios mueren en La Habana y en toda Cuba, algunas rutas siguen transitando por las calles de la capital.

Abandona el apartamento donde funciona su estado mayor y se dirige adonde están acuartelados los compañeros del Frente Obrero Nacional (FON).

Un traidor del Movimiento 26 de Julio lo reconoce y la horda de Esteban Ventura, casualmente de paso en dos autos, lo ametralla.

Dicen que en el suelo le dan el tiro de gracia. Marcelo Salado Lastra nace en Caibarién el 21 de mayo de 1927.

Graduado en un curso emergente para profesor de Educación Física, en el colegio La Progresiva (Cárdenas) lo aceptan en el doble rol de maestro y alumno de bachillerato.

Al usurpar Batista el poder, milita en varios grupos insurreccionales. Cae preso en mayo de 1956 y en la cárcel contacta con militantes del Movimiento 26 de Julio, mediante los cuales ingresa en esta organización.

Intervino en numerosas acciones, entre ellas el rescate de Federico Bell Lloch y el secuestro de Juan Manuel Fangio, el célebre campeón argentino del automovilismo.

En el momento de su muerte, Marcelo es uno de los principales jefes del M-26-7 en la capital.(PAG)


Pedro Antonio García

 
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