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Publicado el 20 Mayo, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

20 de mayo de 1902

República neocolonial

Un grupo de mambises ven el 20 de mayo solo como un paso en el camino hacia la real independencia, pues consideran que la gran meta, la soberanía absoluta, es una tarea todavía por realizar

Los sentimientos independentistas del pueblo cubano han hecho fracasar la estrategia anexionista yanqui. No obstante, Washington impone la tristemente célebre Enmienda Platt, un apéndice a la Constitución de la futura nación que la convierte en una república castrada, ya que Estados Unidos se arroga el derecho de intervenir en los asuntos internos de la Isla cuando lo estime conveniente, aparte de que la obliga a suscribir posteriormente convenios leoninos que eternizan la oprobiosa enmienda (Tratado Permanente), cercenan parte del territorio nacional (Tratado de bases navales y carboneras, mediante el cual se apoderan de una porción de la bahía de Guantánamo) y hacen a Cuba cautiva de la economía del vecino país (Tratado de Reciprocidad Comercial).

El 20 de mayo de 1902 cesa la ocupación militar estadounidense y por ello se escenifica una ceremonia en el habanero Palacio de los Capitanes Generales, en la que están excluidas las mujeres, carentes de derechos políticos.

El general Wood, hasta entonces gobernador, lee una proclama, tras lo cual un teniente y dos sargentos yanquis arrían la bandera estadounidense e izan la enseña cubana, mientras una orquesta toca el Himno de Bayamo y se oyen 21 cañonazos por sobre el repicar de las campanas de toda la capital.

En el Malecón, miles de personas se congregan para ver ondear la estrella solitaria en el Morro, se arrodillan con devoción en el momento del izamiento y luego se abrazan, ríen, lloran. “Ya hemos llegado”, dice ingenuamente Máximo Gómez. Otros no son tan optimistas. El literato y periodista Jesús Castellanos alerta que la intervención norteamericana nos ha dejado “como huella de paso una república lisiada” y un grupo de mambises –Juan Gualberto Gómez, Salvador Cisneros Betancourt, Bartolomé Masó y Eusebio Hernández, entre otros- ven el 20 de mayo solo como un paso en el camino hacia la real independencia, pues consideran que la gran meta, la soberanía absoluta, es una tarea todavía por realizar.(PAG)


Pedro Antonio García

 
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