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Publicado el 18 Junio, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Doña Leonor Pérez, la extraordinaria madre de Martí

Conoce al sargento valenciano Mariano Martí. Se casan. José Julián, el primogénito, nace el 28 de enero de 1853...

Dos aproximaciones a una mujer extraordinaria, por Pedrito García, de Bohemia, y Jorge Wejebe Cobo, de ACN

Cuentan que aprende a leer y escribir en la adolescencia, a escondidas de sus mayores, pues en la época se evita que las muchachas estudien.

A finales de 1843 su padre, sargento de artillería, se traslada a La Habana y es probable que en ese viaje también haya arribado a la Isla junto con sus hermanos Valentín y José.

Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez Cabrera nace en Santa Cruz de Santiago, Tenerife (Islas Canarias), el 17 de diciembre de 1828.

Ya en La Habana, en uno de los frecuentes bailes a los que asisten las hijas de los militares, conoce al sargento valenciano Mariano Martí. Se casan el 7 de febrero de 1852.

José Julián, el primogénito, nace el 28 de enero de 1853.

Luego vendrían Leonor la Chata (1854-1900); María Salustiana (1856-1875) a quien llamaban Ana; Carmen “la valenciana” (1857-1900), Pilar (1859-1865), la niña inmolada por la crueldad de un maestro; Rita Amelia (1862-1944), Antonia Bruna (1864-1900) y Dolores Eustaquia Lolita (1865-1870).

Tras la excarcelación de su hijo Pepe, en 1871, doña Leonor confía que los días de presidio logren hacerle recapacitar, pero este ya ha asumido la lucha independentista como su destino verdadero.

Hija de su tiempo, actúa en la vida con el sentido conservador que le han inculcado, propio de su ambiente.

Es como son las mujeres de su clase, freno de todos los posibles excesos en el hogar, y guía prudente en la familia.

Angustiada por la determinación de su primogénito de sacrificarlo todo por la libertad de su país, le reconviene: “Te acordarás de lo que desde niño te estoy diciendo, que todo el que se mete a redentor sale crucificado”.

Al respecto apunta el periodista Guillermo Cabrera Álvarez: “Madre mártir, tuvo la dicha y la desdicha de acunar a un hijo que quiso solo suyo y fue de todos […] Opositora tierna de las ideas de su hijo, sufrió durante 26 años la vida azarosa escogida por su primogénito, desde su encarcelamiento a los 16 años hasta ser descabalgado de Bacuranao, a los 42, allá en Dos Ríos”.

En sus últimos años, ya muertos su esposo e hijo mayor, sus hijas Chata, Antonia y Carmen, doña Leonor, ciega y delicada de salud, tiene que enfrentar etapas de penurias.

Mediante suscripción popular se rescata la Casa Natal del Apóstol cuyo alquiler devino principal sostén económico.

En una ancha poltrona de la casa de Amelia, en la calle Consulado, pasa sus días, abanico en ristre, para ahuyentar el calor. Hasta que fallece el 19 de junio de 1907.(PAG)

Leonor Pérez, la extraordinaria madre de Martí

Doña Leonor Pérez, madre de José martí.

(Foto: Habana Radio)

Próximo José Martí a iniciar uno de sus innumerables viajes para organizar la causa independentista el 15 de mayo de 1894 le escribe a su madre : “…¿de quién aprendí yo mi entereza y mi rebeldía, o de quién pude heredarlas, sino de mi padre y de mi madre? (…). A otros puedo hablar de otras cosas. Con Ud. se me escapa el alma, aunque usted no apruebe con el cariño que yo quisiera mis oficios”.

Esas palabras atinan claves que caracterizaron el amor de Martí por sus padres y el de ellos por su primogénito y resaltan el sentimiento de él por la madre Leonor Pérez, la que junto con Mariano le inculcó al futuro Apóstol de la independencia el apego por la rectitud en la vida, la honradez y la justicia, que formaron al extraordinario revolucionario, sin saberlo y sin comprenderlo en toda su extensión.

Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez Cabrera, nació en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, el 17 de diciembre de 1828 en un hogar de cierta holgura económica pero muy sesgado por las costumbres y prejuicios de la atrasada sociedad española de la época .

La joven Leonor tenía una inteligencia natural, una gran integridad de carácter y casi de forma autodidacta aprendió a leer y escribir a escondidas, solo ayudada por unas amistades en contra de la voluntad de sus padres que consideraban innecesario y fuera de las costumbres que una hija destinada al matrimonio y el hogar estudiara.

Llegó a Cuba con su familia apenas cumplidos los 15 años de edad y conoció al joven sargento de artillería valenciano Mariano Martí y Navarro y después del tradicional noviazgo bajo la supervisión de sus padres se casaron en febrero de 1852 y fueron a vivir a la conocida casita natal del Apóstol.

El matrimonio tuvo ocho hijos que se nombraron en orden de nacimiento José Julián, Leonor, Mariana Matilde (Ana), María del Carmen (La Valenciana), María del Pilar (Pilar), Rita Amelia (Amelia), Antonia Bruna y Dolores Eustaquia (Lolita).

Aunque en el hogar primaba el amor de la pareja y la atención a los hijos, la rectitud de Mariano Martí y su extrema honradez limitó severamente que ascendiera en la corrupta administración colonial donde se desempeñó como celador de policía, por lo cual la familia vivía casi al límite de la miseria.

Por ser Martí el único varón, quien además despuntaba por su clara inteligencia, se convirtió en la esperanza de sus padres para un mejor destino de los suyos. Al pasar los años y convertirse el primogénito en un brillante abogado, profesor y escritor, su mayor interés fue dedicarse a la independencia de su Patria.

Martí en su correspondencia refleja la alegría que le produjeron los encuentros esporádicos que tuvo con su madre durante los años de preparación de la guerra.

Ese sentimiento se constata en la carta del nueve de diciembre de 1887 a su amigo mexicano Manuel Mercado, a quien le escribe : “¿Sabe que mamá está aquí? Esa es sin duda la salud repentina que todos me notan” y en otra misiva ese año le dice: “Mamá está como conociéndome de nuevo: y yo triste, porque las dificultades de obrar bien, y de hacer bien en el mundo no me dejan disfrutar plenamente del goce de verla.”

Después de ese año madre e hijo no se volvieron a ver y se comunicaron por cartas, y luego de la caída en combate de este último en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, el sufrimiento pero también el orgullo estuvieron presentes en los últimos años de vida de Leonor Pérez, cuando casi ciega y enferma pasó grandes penalidades en la república neocolonial.

Inclusive para sobrevivir tuvo que alquilar la casa natal de Martí y fue a residir con su hija Amelia, donde falleció esta insigne mujer casi olvidada el 19 de junio de 1907, hace 110 años. (Por Jorge Wejebe Cobo, ACN)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García