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Publicado el 13 Junio, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

BARTOLOMÉ MASÓ

Un cubano de Independencia o Muerte

Veterano de las tres guerras independentistas, fue un resuelto opositor de la injerencista En-mienda Platt

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Fotos: Archivo de BOHEMIA

Bartolomé Masó, según el pintor Esteban Valderrama.

Bartolomé Masó, según el pintor Esteban Valderrama.

Según el historiador guiseño Aldo Daniel Naranjo, en la mañana del 7 de octubre la esposa del patriota cubano Trinidad Ramírez reveló en el confesionario de la iglesia de la Purísima Concepción de Manzanillo, a Tomás Felipeal, cura de esa parroquia, las andanzas de su cónyuge y sus vínculos con un grupo de hombres dispuestos a alzarse en armas contra el colonialismo español.

El sacerdote, violando el secreto de confesión, denunció a los conspiradores ante el teniente gobernador de Manzanillo, afirma el investigador granmense: “De ahí que esa misma tarde llegara al correo de Bayamo una orden del capitán general de la Isla, Francisco Lersundi, mandando poner presos a Céspedes, su hermano Francisco Javier, Perucho Figueredo, Bartolomé Masó, Aguilera y otros conocidos desafectos de la región”.

De acuerdo con la tradición oral, el director del telégrafo, Ismael de Céspedes y Yero, sobrino de Carlos Manuel, al conocer del contenido del telegrama, marchó al ingenio Las Mangas, propiedad de Perucho. Desde allí se avisó a los implicados.

En Yara 1878 (tercero sentado de izquierda a derecha) junto con Juan Rius Rivera y otros patriotas. (Crédito: Autor no identificado)

En Yara 1878 (tercero sentado de izquierda a derecha) junto con Juan Rius Rivera y otros patriotas. (Crédito: Autor no identificado)

Céspedes determinó acelerar el alzamiento. En San José, una finca cercana a Manzanillo, Bartolomé Masó reunió a un grupo de patriotas y en Gua, Titá Calvar congregó a más de 80 hombres. Todos ellos partieron hacia el ingenio Demajagua y junto con el Padre de la Patria, se pronunciaron por la independencia de Cuba.

Al día siguiente (11 de octubre) el más de medio millar de sublevados marcharon hacia Yara donde se toparon con fuerzas españolas. Tras el desconcierto y la dispersión de la poco avezada tropa, junto a Céspedes solo permaneció un reducido grupo de insurrectos. Hubo entonces expresiones de desaliento. El Héroe del 10 de Octubre las rechazó tajante: “¡Aun quedan 12 hombres! Bastan para lograr la independencia de Cuba”. Y junto a él, dispuesto a vencer o morir en la contienda, estaba resuelto y firme Bartolomé Masó y Márquez.

El mambí

Nació en una finca próxima a Yara, entonces del término municipal de Manzanillo, Oriente, el 21 de diciembre de 1830. Según Néstor Carbonell, uno de sus biógrafos, de joven, aunque puso sus actividades al servicio del comercio, en sus ratos de ocio cultivaba la literatura: componía versos. En revistas y periódicos de Santiago de Cuba, Manzanillo y Bayamo aparecieron algunas de sus composiciones. Por sus discursos independentistas lo tuvo siempre España en observación.

En 1867 integró la comisión ejecutiva de la Junta Revolucionaria de Manzanillo. Tras el pronunciamiento independentista en el ingenio Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes lo nombró segundo jefe de las fuerzas libertadoras, con grado de teniente general, cargo que declinó por considerar que no poseía los conocimientos militares necesarios y en cambio, asumió la Intendencia General del Ejército y Hacienda.

Tras la ocupación de Barrancas (15 de octubre de 1868), participó en el ataque y toma de Bayamo (18 al 20 de ese propio mes). Al quedar constituido el gobierno de la República en Armas (12 de abril de 1869), se cambió la denominación de su cargo y se convirtió en el director de Hacienda del Estado de Oriente, el cual desempeñó hasta marzo de 1870. Al ser suprimido ese cargo, en 1871, se incorporó como soldado a las fuerzas del mayor general Modesto Díaz, con las que combatió en Humilladero. En 1872 le fueron impuestas las estrellas de coronel, aunque en el escalafón del Ejército Libertador, tal ascenso aparece registrado con fecha del 8 de diciembre de 1873.

Bajo las órdenes del mayor general Calixto García, se destacó en el ataque a Holguín (19 y 20 de diciembre de 1872) y bajo el mando de Máximo Gómez combatió en Naranjo-Mojacasabe (10 y 11 de febrero de 1874) y en Las Guásimas (15 al 19 de marzo siguiente).

Elegido representante a la Cámara por Oriente, al producirse la sedición de Lagunas de Varona el 26 de abril de 1875 acompañó al presidente Salvador Cisneros a ese campamento para instar a los sublevados a deponer su actitud. Debido a la situación creada por tal hecho, renunció a su cargo en la Cámara y se reincorporó a filas, de nuevo bajo las órdenes de Modesto Díaz. Rechazó el Pacto del Zanjón (10 de febrero de 1878). Luego, en Baraguá, el 17 de marzo de 1878, el gobierno provisional del mayor general Manuel de Jesús Calvar, instituido después de la histórica Protesta, le ratificó el grado de general de brigada.

Inclaudicable

Se hallaba en la tarea de reconstruir la hacienda y la casa cuando comenzó la conspiración que luego generó el estallido de la llamada Guerra Chiquita (1879-1880). Involucrado en el nuevo intento, fue reducido a prisión en el Morro de Santiago de Cuba, primeramente, en el Castillo de Santa Catalina de Puerto Rico, y más tarde en la cárcel de Cádiz, adonde por último lo deportaron. Puesto en libertad, recorrió Europa y al regresar a Cuba, a su pueblo natal, se dedicó a trabajar y a esperar la hora en que volvería a servir a la patria.

Al llamado de Martí se va a la manigua el 24 de febrero de 1895. (Crédito: Autor no identificado)

Al llamado de Martí se va a la manigua el 24 de febrero de 1895. (Crédito: Autor no identificado)

Al llamado de Martí, el 24 de febrero de 1895, como bien describiría su biógrafo Néstor Carbonell, “valeroso, entusiasta, abandona el hogar, y proclama en Bayate la independencia de Cuba: ¡la independencia o la muerte! […] En vano pretendieron amedrentarle, en vano trataron de intimidarle, que él había jurado por última vez ya la independencia de su patria”.

El 10 de marzo de 1895, al frente de una tropa insurrecta atacó a una columna española en Guanábano, cerca de Bayamo. Estuvo en el combate de Dos Ríos, donde cayó José Martí el 19 de mayo de 1895. En la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, el 13 de septiembre de 1895, lo eligieron vicepresidente de la República en Armas. En plena guerra compuso Masó la letra de un himno al cual Néstor Carbonell calificaría de “viril y hermoso, himno que debiera repetirse constantemente, que debería estar en todos los labios cubanos, a todas horas”. Titulado Resurrección, en él expresaba: Cuba libre es la frase sonora/ que resuena en los campos doquier,/ Cuba libre será desde ahora,/ Cuba libre por fin ha de ser…

En La Yaya, 1897, como presidente de la República de Cuba en Armas (sentado, en medio). Aparecen también el vicepresidente Domingo Méndez Capote y el secretario del Interior Manuel Ramos Silva (sentados). De pie, Ernesto Fons, Andrés Moreno de la Torre y José B. Alemán, secretarios del Tesoro, Relaciones Exteriores y de la Guerra, respectivamente.

En La Yaya, 1897, como presidente de la República de Cuba en Armas (sentado, en medio). Aparecen también el vicepresidente Domingo Méndez Capote y el secretario del Interior Manuel Ramos Silva (sentados). De pie, Ernesto Fons, Andrés Moreno de la Torre y José B. Alemán, secretarios del Tesoro, Relaciones Exteriores y de la Guerra, respectivamente.

La Asamblea Constituyente de La Yaya el 10 de octubre de 1897 lo eligió presidente y en posesión de ese cargo, hizo público el documento conocido como Manifiesto de Sebastopol (24 de abril de 1898), donde acentuaba la consigna de “independencia o muerte” para contrarrestar las intrigas de tendencia autonomista.

En la neocolonia

Terminada la guerra, resignó su cargo de presidente ante la Asamblea de Santa Cruz del Sur (9 de noviembre de 1898), tal como lo estipulaba la constitución mambisa de 1897, y “tranquila la conciencia, aunque intranquila el alma”, como puntualiza Carbonell, pues sus temores sobre la ocupación estadounidense fueron confirmados por la cruda realidad, marchó a vivir como el más modesto ciudadano en un rincón de Manzanillo, su ciudad amada. A su humilde vivienda de la Jagüita llegó el clamor de muchos patriotas que le reclamaron un sacrificio más, pues la viril actitud de Masó ante la Enmienda Platt lo hacía idóneo en aquellos momentos como candidato a la presidencia.

Contra el manzanillero se confabularon los ocupantes extranjeros, partidarios de Estrada Palma, quien nunca se había pronunciado contra la injerencista enmienda, por lo que les era una figura más grata. Resultaba tan visible la parcialidad de Washington y tan poco confiable la limpieza de los comicios, que Masó abandonó la pugna electoral y Estrada Palma quedó como único candidato y vencedor.

Masó se fue a su terruño natal y reiteró lo que ya había expresado en 1898: “Paréceme que siempre iré a Manzanillo […] ocupándome inmediatamente de levantar un bohío en mi antigua finca y allí trabajaré tranquilo y satisfecho de mi estrechez que es el timbre más honroso y el único que verdaderamente me enorgullece”. Allí, en su hacienda La Jagüita, cerca de Manzanillo, falleció el 14 de junio de 1907. Por aquellos días Cuba padecía la segunda ocupación estadounidense.

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Fuentes consultadas

Los libros Bartolomé Masó Márquez. Ensayo biográfico documentado, de Rufino Pérez Landa; Próceres. Ensayos biográficos, de Nestor Carbonell Rivero, y Dos fechas históricas, de Hortensia Pichardo. El Diccionario Enciclopédico de historia militar de Cuba. El discurso académico Bartolomé Masó, de Emeterio Santovenia. Entrevistas realizadas por la periodista Mailenys Oliva Ferrales a los historiadores Aldo Daniel Naranjo y Osvaldo Ramón Parra.


Pedro Antonio García

 
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