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Publicado el 25 Agosto, 2017 por ACN en Historia
 
 

Cienfuegos: Movimiento, pueblo, insurrección

Al amanecer del cinco de septiembre, Luis, movilizado por Rogelio Guillot, emprendió el día en el que por primera vez en la vida tomaría un arma en las manos...
Levantamiento popular en Cienfuegos: El pueblo en masa estaba en las calles. (Periódico Trabajadores)

Levantamiento popular en Cienfuegos: El pueblo en masa estaba en las calles. (Periódico Trabajadores)

Por Xiomara Rodríguez Pérez

En el Distrito Naval del Sur organizaron el levantamiento armado popular de Cienfuegos, el cinco de septiembre de 1957, y por unas horas fue el punto de encuentro de los miembros del Movimiento 26 de Julio y del pueblo, que apoyó a los líderes y rechazó al gobierno de Fulgencio Batista.

Luis López Bosch simpatizaba con los principios del Partido Ortodoxo y con el liderazgo de Eduardo Chivás, porque repudiaba la situación crítica de la política y la economía de Cuba en aquella etapa.

Pudo encauzar verdaderamente sus inquietudes revolucionarias cuando integró una de las cédulas del Movimiento 26 de Julio, en la cual el grupo organizó acciones en contra la tiranía batistiana.

Al amanecer del cinco de septiembre, Luis, movilizado por Rogelio Guillot, emprendió el día en el que por primera vez en la vida tomaría un arma en las manos.

Algunos policías marítimos, simpatizantes y aliados al 26 de Julio, enseñaron a los jóvenes insurrectos a utilizar los primeros armamentos.
La orden inicial para este joven rebelde era tomar posesión del Cuartel de la Guardia Rural, luego de reforzar el asalto al Departamento de la Policía donde debían buscar balas, pero narra Luis que Batista había dado la orden al Tercio Táctico perteneciente al Ejército de Santa Clara de trasladarse hacia Cienfuegos.

Después del mediodía las tropas del ejército y la policía hacían resistencia a los jóvenes rebeldes y a cienfuegueros comunes, hijos del pueblo que habían tomado escaso número de armas, por lo que ambas acciones fracasaron.

Recuerda el combatiente que cuando el tiroteo arreció los sublevados ya no tenían balas, hicieron una escaramuza en el parque José Martí y retornaron al cayo.

Evadieron el tiroteo y el acecho de la aviación, logrando escapar al barrio de Reina donde tomaron un bote para dispersar a los combatientes en diferentes refugios y luego de dirigirse al Castillo de Jagua, salieron al mar abierto y desembarcaron en la zona conocida por Las Minas Carlotas.

“Como socorrí a Roberto García Valdés cuando lo impactaron en el combate del parque tuve que mandar a buscar a mi madre para que me trajera ropa limpia y cambiarme la ensangrentada”, recordó Luis.

En octubre fue hecho prisionero y trasladado al Buró de Investigaciones, situado a un cerca del río Almendares, en la capital.

“Supe después -confiesa Luis- que fue en ese el lugar donde torturaron y asesinaron a Dionisio San Román y que a través del río trasladaron su cadáver y lo arrojaron al mar”.

El grupo de jóvenes, detenidos en La Habana, compartieron en prisión ofensas, insalubridad y hambre hasta que unos días después los trasladaron a Santa Clara y luego al Distrito Naval del Sur en Cienfuegos.

A nte la negativa de la Marina de asumir la retención del grupo, les recluyeron en el Departamento de Policías, donde políticos que buscaban la simpatía del pueblo en plena campaña electoral, paulatinamente los pusieron en libertad.

Después del triunfo revolucionario de 1959, Luis López Bosch dirigió la Juventud Comunista; así como algunas empresas del Ministerio de la Construcción.

También se desempeñó como investigador en los Órganos de la Seguridad del Estado, en el Ministerio del Interior.

Al cumplirse 60 años de haber participado en uno de los hechos que movilizaron al pueblo en la ciudad de Cienfuegos, Luis reflexiona acerca de la trascendencia de conservar todo lo que Fidel emprendió, el trabajo, la unidad.

Resaltó como algo vital la enseñanza de la historia a los jóvenes porque con la alegría propia de la edad temprana, disfrutan de los logros de la Revolución, como la equidad e inclusión social de mujeres, niños, negros, de gente simple que ahora deben ser consecuentes y defender lo alcanzado.

Él, con 82 años, es el secretario organizador de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en la zona del centro histórico de la ciudad de Cienfuegos y desde el puesto que le corresponde ahora, sigue cuidando los ideales del Movimiento 26 de Julio. (ACN)


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