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Publicado el 27 Septiembre, 2017 por Redacción Digital en Historia
 
 

MONTEVIDEO 1961

Un encuentro muy singular

Che ratificó la disposición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días de dialogar con los Estados Unidos sobre la base de los principios de igualdad soberana.

Por ELIER RAMÍREZ CAÑEDO*
Fotos: Archivo de BOHEMIA

A pesar del mito que se ha pretendido construir –en especial por los adversarios de la Revolución Cubana– donde se presenta al Che –junto a Fidel– como los principales obstáculos para la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, varios documentos desclasificados en los Estados Unidos revelan a un Che cuya intransigencia en relación con la soberanía y los principios de la Revolución, no significó que estuviera negado al diálogo y la negociación con el vecino del norte, e incluso, muestran a un Che que tuvo cierto protagonismo en la diplomacia secreta con los Estados Unidos durante las administraciones de J. F. Kennedy y Lindon B. Johnson.

El rol más importante desempeñado por el Che en ese sentido se produjo a solo unos meses de la derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón, cuando sostuvo en Montevideo un contacto extraoficial con Richard Goodwin, uno de los principales asesores del presidente Kennedy.

Una historia aún poco conocida y divulgada

Richard Goodwin fue cuestionado por el Senado estadounidense debido a su encuentro con el Che.

En el mes de agosto de 1961, tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, la Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social. El Che encabezaba la delegación cubana a la cita, donde el Gobierno de los Estados Unidos pretendía vender a los pueblos latinoamericanos, la llamada Alianza para el Progreso, un recetario sutil, con el objetivo de evitar la existencia de más Cubas en América Latina, “una respuesta constructiva y definitiva al castrismo”, en palabras del propio Kennedy.

Integraba la delegación norteamericana el joven asesor especial para asuntos latinoamericanos del presidente Kennedy, Richard Goodwin. Durante la conferencia el Che vio a Goodwin fumando tabacos. “Veo que a Goodwin le gustan los tabacos”, le señaló a un joven miembro de la delegación de Argentina. “Apuesto a que no se atrevería a fumar tabacos cubanos”, agregó.

Este comentario llegó a oídos de Goodwin, quien respondió que lo haría con mucho gusto, pero que le era imposible conseguirlos. Al día siguiente, el Che envío a su habitación una gran caja de madera pulida con tabacos cubanos, con una nota que decía: “Ya que no tengo tarjetas de presentación, tengo que escribir. Ya que escribirle a un enemigo es difícil, me limito a extender mi mano”.

Aunque miembros de otras delegaciones buscaron la manera de poner en contacto al Che con algún miembro de la delegación de los Estados Unidos, ello fue imposible en medio del acaloramiento de los debates de la conferencia.

Ya durante su discurso el 8 de agosto de 1961, el Che había ratificado la posición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días de estar dispuesta a establecer un diálogo respetuoso con los Estados Unidos sobre la base de los principios de igualdad soberana: “aprovecho la oportunidad ahora, en nombre de mi Gobierno, señor Presidente, para afirmar, una vez más, que Cuba está dispuesta a sentarse a discutir en pie de igualdad todo lo que la delegación de Estados Unidos quiera discutir, nada más que sobre la base estricta de que no haya condiciones previas”.

El encuentro

En su única foto con Salvador Allende, en los días de Punta del Este, durante un homenaje que hiciera al Guerrillero Heroico la Universidad de Montevideo.

Delegados argentinos y brasileños lograron finalmente propiciar una entrevista de carácter informal, aunque confidencial y privada entre el comandante Guevara y Richard Goodwin, en la madrugada del 17 de agosto de 1961, en la residencia de un diplomático brasileño en la ciudad de Montevideo. Constituía el primer contacto directo de alto nivel entre autoridades de ambos países desde la ruptura de las relaciones en enero de 1961, y el más importante por el rango político de sus participantes acontecido durante la administración Kennedy.

La descripción e interpretación de Goodwin sobre la entrevista quedó registrada en sus memorias y los memorandums que escribió para el presidente Kennedy. Según el funcionario estadounidense, el Che le dijo que Playa Girón había revelado “el factor más peligroso en las relaciones de ambos países: la imposibilidad de los Estados Unidos de comprender a la Revolución Cubana”.

Goodwin relataría: “Esa revolución, reafirmó (Che), es irreversible. Nuestros vínculos con ‘el Este’ (Rusia) continuarán, ya que esos vínculos provienen de simpatías naturales y de creencias comunes acerca de la estructura correcta del orden social.

“Ustedes en los Estados Unidos –me advirtió– no deben actuar bajo la falsa suposición de que pueden rescatar a Cuba de las garras del comunismo. Ni deben creer tampoco que Fidel es un moderado rodeado de un grupo de hombres fanáticos y agresivos […]. La Revolución Cubana –dijo– está aunando fuerzas, no perdiéndolas, y está influyendo en el pensamiento liberal de toda América Latina”.

Según narró Goodwin a Kennedy, “la conversación tuvo lugar en la noche del 17 de agosto a las 2:00 a.m. Varios miembros de las delegaciones de Brasil y Argentina hicieron esfuerzos –a través de la Conferencia de Punta del Este– para concertar una reunión entre el Che y yo. Esto se hizo obviamente con la aprobación y quizás a instancias de este.

“Yo había evitado tal reunión durante la conferencia. El jueves nosotros llegamos a Montevideo y se me invitó para una fiesta de cumpleaños para el delegado local brasileño asignado al área de Libre Comercio. […] Él (Che) llegó sobre las 2:00 a.m. y le dijo a Edmundo Barbosa da Silva de Brasil y a Horacio Laretta de Argentina que él tenía algo que decirme. Los cuatro entramos en una habitación… (El brasileño y el argentino se alternaron como intérpretes)”.

Asimismo, según el informe preparado por Goodwin, el Guerrillero Heroico, después de expresar que Cuba aspiraba a un modus vivendi –no a un imposible entendimiento–, agregó entre otras cosas que la Isla estaba dispuesta a pagar a través del comercio por las propiedades estadounidenses expropiadas; que se podía llegar al acuerdo de no hacer ninguna alianza política con el Este –aunque ello no afectara la afinidad natural existente– y analizar las actividades de la Revolución Cubana en otros países, pero que no se podía discutir ninguna fórmula que significara desistir de construir el tipo de sociedad que aspiraban para Cuba. “Guevara dijo que sabía que era difícil negociar estas cosas pero que nosotros podíamos abrir la discusión de estos temas empezando por los secundarios”.

Cuba expuso su posición

La única opinión del Che sobre su encuentro con Goodwin, que hemos podido conocer, fue la que transmitió a la televisión cubana en una larga entrevista el 23 de agosto de 1961. Por razones comprensibles, dio una respuesta bastante escueta al respecto: “Bueno, fue cierto el encuentro con el señor Goodwin, que no es en realidad un enviado de Kennedy, sino un asesor de Kennedy que estaba en la conferencia de Punta del Este. Nosotros fuimos invitados por unos amigos brasileños a una pequeña reunión íntima, y allí estaba el señor Goodwin.

“Tuvimos una entrevista –como narra alguna de las agencias–, entrevista que fue más bien personal… En fin, hablamos sin representar en ese momento a nuestros respectivos gobiernos. Ni yo estaba autorizado para tener ningún tipo de conversación con un funcionario norteamericano, ni él tampoco. Hablamos, además, dentro de las limitaciones de mi inglés que, como habrán visto al empezar, es un poquito pobre. El señor Goodwin tampoco habla español, de modo que mediante la traducción de un funcionario brasileño, tuvimos algún cambio de palabras.

“En un momento dado, Mr. Goodwin dijo que él no representaba ni estaba autorizado para hablar en nombre del Gobierno norteamericano, pero que transmitiría algunas observaciones que hizo Cuba a su Gobierno. Cuba se limitó a exponer por mi boca la conocida posición cubana: que nosotros estamos dispuestos a conversar; que no tenemos interés en ningún tipo de lucha, pero que sin embargo, podemos llevar la lucha hasta las últimas consecuencias […]”.

Repercusión

La noticia del encuentro del Che y Goodwin se esparció rápidamente y el joven asesor del Presidente tuvo que rendir cuentas ante el Senado sobre su conversación con el Ministro cubano. Como luego rememorara Goodwin, “esto me costó de todas maneras un problema, casi pierdo mi empleo; el Senado me investigó, porque pensó que yo estaba negociando con el hemisferio occidental, que estaba próximo al comunismo. Esto le costó el puesto al Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina”.

Goodwin revelaría años después que él regresó con el mensaje del Che a Washington, “pero no hubo interés en emprender negociaciones con Cuba”. En su criterio: “las heridas, las humillaciones de Bahía de Cochinos eran demasiado grandes… porque Kennedy había sido humillado, él estaba muy colérico…”.

Resulta interesante que, todavía para el año 1962, Goodwin seguía pensando en la conveniencia de darles alguna continuidad a las conversaciones sostenidas con el Che en Montevideo, con el objetivo de explorar una división en las altas esferas gubernamentales de la Isla, que posibilitara a Washington trabajar sobre ella en función de poner fin al “control soviético en Cuba”.

El 24 de mayo, Goodwin envió un memorándum al subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Edwin M. Martin, donde proponía un “acercamiento a Castro”, basándose en las informaciones de inteligencia obtenidas que señalaban una división en el Gobierno cubano entre los viejos comunistas respaldados por Moscú por un lado, y Fidel, Raúl y Guevara por el otro. “Aunque sería ridículo especular que estas relaciones están a punto de ruptura, siempre he sentido que el final del control soviético en Cuba vendría más (si es que viene del todo) de una división en la alta dirección, que de una revolución popular”.

Goodwin propuso que se realizara un contacto para transmitir estas proposiciones al Gobierno cubano a través de alguna embajada europea o directamente por medio del embajador cubano en la ONU, García Incháustegui. Todo parece indicar que la propuesta de Goodwin fue desechada, pues no se encuentra en los documentos nada que indique lo contrario. Es evidente que el Gobierno de los Estados Unidos estaba concentrado en ese momento en dar seguimiento a las operaciones que dieran al traste con el régimen cubano por vías violentas, como parte de la Operación Mangosta.

* Doctor en Ciencias Históricas. Investigador de la Oficina de Historia del Consejo de Estado

Fuentes consultadas

Los libros De la Confrontación a los Intentos de Normalización y Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana, de Peter Kornbluh y William Leogrande; 1961. Ernesto Che Guevara en Uruguay. Para dar vuelta el mate. Documentos auténticos, de Asdrúbal Pereira Cabrera; y Remember America, de Richard Goodwin. Las compilaciones Conferencia Internacional La Crisis de Octubre: una visión política 40 años después y Che en la Revolución Cubana. El texto “J.F.K. and Che”, de Richard Goodwin, incluido en el libro Cigar Aficionado. Documentos localizados en los archivos National Security y del departamento de Estado de los EE.UU.

Richard Goodwin fue cuestionado por el Senado estadounidense debido a su encuentro con el Che.

Che ratificó la disposición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días de dialogar con los Estados Unidos sobre la base de los principios de igualdad soberana.

En su única foto con Salvador Allende, en los días de Punta del Este, durante un homenaje que hiciera al Guerrillero Heroico la Universidad de Montevideo.


Redacción Digital

 
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