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Publicado el 6 Octubre, 2017 por Redacción Digital en Historia
 
 

Che símbolo

Quisieron desaparecer al Che. Pero los jóvenes lo lanzaron a la lucha de calle con su efigie en los pechos de sus pulóveres. Los poetas lo inmortalizaron en versos. Los trovadores lo armaron de arpegios y los artistas plásticos multiplicaron su imagen en cada exposición, en cada muestra colectiva. Incluso en el cine le han rendido homenaje figuras del sistema de estrellas de Hollywood y personalidades del séptimo arte y la televisión latinoamericanas. Aquí va solo una muestra, una selección, a modo de regalo a nuestros lectores

CHE COMANDANTE

Nicolás Guillén (Cuba)

 

No porque hayas caído

tu luz es menos alta.

Un caballo de fuego

sostiene tu escultura guerrillera

entre el viento y las nubes de la Sierra.

No por callado eres silencio.

Y no porque te quemen,

porque te disimulen bajo tierra,

porque te escondan

en cementerios, bosques, páramos,

van a impedir que te encontremos,

Che Comandante,

amigo.

 

Con sus dientes de júbilo

Norteamérica ríe. Mas de pronto

revuélvese en su lecho

de dólares. Se le cuaja

la risa en una máscara,

y tu gran cuerpo de metal

sube, se disemina

en las guerrillas como tábanos,

y tu ancho nombre herido por soldados

ilumina la noche americana

como una estrella súbita, caída

en medio de una orgía.

Tú lo sabías, Guevara,

pero no lo dijiste por modestia,

por no hablar de ti mismo.

Che Comandante,

amigo.

Estás en todas partes. En el indio

hecho de sueño y cobre. Y en el negro

revuelto en espumosa muchedumbre,

y en el ser petrolero y salitrero,

y en el terrible desamparo

de la banana, y en la gran pampa de las pieles

y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,

tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,

vivo, como no te querían,

Che Comandante,

amigo.

 

Cuba te sabe de memoria. Rostro

de barbas que clarean. Y marfil

y aceituna en la piel de santo joven.

Firme la voz que ordena sin mandar,

que manda compañera, ordena amiga,

tierna y dura de jefe camarada.

Te vemos cada día ministro,

cada día de soldado, cada día

gente llana y difícil

cada día.

Y puro como un niño

o como un hombre puro,

Che Comandante,

amigo.

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña.

El de la selva, como antes

fue el de la Sierra. Semidesnudo

el poderoso pecho de fusil y palabra,

de ardiente vendaval y lenta rosa.

No hay descanso.

                           ¡Salud, Guevara!

O mejor todavía desde el/
hondón americano:

Espéranos. Partiremos/
contigo. Queremos

morir para vivir como tú has muerto,

para vivir como tú vives,

Che Comandante,

amigo.


CONVERSACIONES

Juan Gelman (Argentina)

 

[…]

soy de un país donde los enemigos no

pudieron depositar un/ solo insulto una sola

suciedad una sola pequeña porquería

sobre él y hasta algunos

lamentaron su muerte no

por bondad

o humanidad o piedad

sino porque esos viejos perros

o muertos con permiso sintieron/ por fin un enemigo que

valía la pena 

que un rayo de peligro

entraba en escena y entonces

iban a poder morir en serio a/ manos o a alas de verdad “y no

en brazos de esta especie de disolución

en que nos vamos disolviendo” como

dijo uno de grande apellido

 

soy de un país donde/ sucedieron o suceden

todas estas cosas y aún otras

como traiciones y maldades/ en excesiva cantidad

y el pueblo sufre y está ciego y nadie

lo defiende y solo

el Che se puso de pie para eso

pero

ahora

el comandante Guevara entró en la muerte

y allá andará según se dice

[…]


ERNESTO GUEVARA,
COMANDANTE NUESTRO

Lezama Lima (Cuba)

 

Ceñido por la última prueba, piedra

pelada de los comienzos para oír

las inauguraciones del verbo,

la muerte lo fue a buscar.

Saltaba de chamusquina para árbol,

de aquileida caballo hablador para hamaca donde la india,

con su cántaro que coagula los sueños,

lo trae y lo lleva.

Hombre de todos los comienzos,

de la última prueba,

del quedarse con una sola muerte,

de particularizarse con la muerte,

piedra sobre piedra,

piedra creciendo el fuego. […]


HASTA SIEMPRE,
COMANDANTE

Carlos Puebla (Cuba)

 

Aprendimos a quererte

Desde la histórica altura

Donde el sol de tu bravura

Le puso un cerco a la muerte.

 

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte

Sobre la historia dispara

Cuando todo Santa Clara

Se despierta para verte.

 

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Vienes quemando la brisa

Con soles de primavera

Para plantar la bandera

Con la luz de tu sonrisa.

 

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Tu amor revolucionario

Te conduce a nueva empresa

Donde esperan la firmeza

De tu brazo libertario.

 

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.

 

Seguiremos adelante

Como junto a ti seguimos

Y con Fidel te decimos:

Hasta siempre Comandante.

 

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara.


TRISTEZA EN LA MUERTE DE UN HÉROE

Pablo Neruda (Chile)

 

Los que vivimos esta historia,

esta muerte y resurrección

de nuestra esperanza enlutada,

los que escogimos el combate

y vimos crecer las banderas,

supimos que los más callados

fueron nuestros únicos héroes

y que después de las victorias

legaron los vociferantes

llena la boca de jactancia

y de proezas salivares.

 

El pueblo movió la cabeza:

y volvió el héroe a su silencio.

Pero el silencio se enlutó

hasta ahogarnos en el luto

cuando moría en las montañas

el fuego ilustre de Guevara.

 

El comandante terminó

asesinado en un barranco.

 

Nadie dijo esta boca es mía.

Nadie lloró en los pueblos indios.

Nadie subió a los campanarios.

Nadie levantó los fusiles,

y cobraron la recompensa

aquellos que vino a salvar

el comandante asesinado.

 

¿Qué pasó, medita el contrito,

con estos acontecimientos?

 

Y no se dice la verdad

pero se cubre con papel

esta desdicha de metal.

Recién se abría el derrotero

y cuando llegó la derrota

fue como un hacha que cayó

en la cisterna del silencio.

 

Bolivia volvió a su rencor,

a sus oxidados gorilas,

a su miseria intransigente,

y como brujos asustados

los sargentos de la deshonra,

los generalitos del crimen,

escondieron con eficiencia

el cadáver del guerrillero

como si el muerto los quemara.

 

La selva amarga se tragó

los movimientos, los caminos,

y donde pasaron los pies

de la milicia exterminada

hoy las lianas aconsejaron

una voz verde de raíces

y el ciervo salvaje volvió

al follaje sin estampidos.


ZAMBA AL “CHE”

Víctor Jara (Chile)

 

Vengo cantando esta zamba

con redoble libertario

mataron al guerrillero

Che Comandante Guevara.

Selvas, pampas y montañas

patria o muerte su destino

[…]

San Ernesto de La Higuera

le llaman los campesinos

selvas, pampas y montañas

patria o muerte su destino.


CREDO AL CHE

Roque Dalton (El Salvador)

 

[…]

no le ha quedado al Che otro camino

que el de resucitar

y quedarse a la izquierda de los hombres

exigiéndoles que apresuren el paso

por los siglos de los siglos

Amén.


CHE

Miguel Barnet (Cuba)

 

Che, tú lo sabes todo,

los recovecos de la Sierra,

el asma sobre la yerba fría, la tribuna,

el oleaje en la noche

y hasta de qué se hacen

los frutos y las yuntas.

No es que yo quiera darte

pluma por pistola,

pero el poeta eres tú.


CHE 1997

Mario Benedetti (Uruguay)

 

Lo han cubierto de afiches de pancartas

de voces en los muros

de agravios retroactivos

de honores a destiempo

 

Lo han transformado en pieza de consumo

en memoria trivial

en ayer sin retorno

en rabia embalsamada

 

han decidido usarlo como epílogo

como última thule de la inocencia vana

como añejo arquetipo de santo o Satanás

 

Y quizás han resuelto que la única forma

De desprenderse de él

O dejarlo al garete

Es vaciarlo de lumbre

Convertirlo en un héroe

De mármol o de yeso

Y por lo tanto inmóvil

O mejor como mito

O silueta o fantasma

Del pasado pisado.


DONDE NUNCA JAMÁS
SE LO IMAGINAN

Eliseo Diego (Cuba)

 

Entonces ya es seguro que estás muerto

No volveremos otra vez a verte

Jugar con el aliento de los hartos

Al escribir como al desgano: che,

Sobre el dinero

Entre leyendas 

Viniste brevemente a nuestro día

Para después marcharte entre leyendas.

Cruzabas en la sombra, rápido

Filo sediento de relámpago,

Y el miedo iba a tronar donde no estabas.

Luego, es verdad, la boina seria

Y el tabaco risueño, nos creímos

-y tú sabrás, si cabe perdonarlo–

que te quedabas ya para semilla

de cosas y de años.

 Hoy nos dicen

Que estás muerto de veras, que te tienen

Por fin donde querían.

Se equivocan

Más que nosotros figurándose

Que eres un torso de absoluto mármol

Quieto en la historia, donde todos

Puedan hallarte.

Cuando tú

No fuiste nunca sino el fuego,

Sino la luz, el aire,

Sino la libertad americana

Soplando donde quiere, donde nunca

Jamás se lo imaginan, Che Guevara.


ERNESTO GUEVARA, TÚ

Carilda OIiver Labra (Cuba)

 

La vicuña, el ventisquero

te vieron nacer total;

argentino vertical,

Don Quijote, guerrillero.

No te importaba el dinero.

La libertad era el agua

para tu sed: Aconcagua

de América y su indio triste,

(¡Ay, cuántas veces tosiste

en un bohío de yagua!)

 

Saben el Plata y la Sierra,

saben la Pampa y el Chaco,

sabe el tango que machaco

con el son y hago tu tierra,

que establecías la guerra

contra el mal y el poderoso.

Tigre perfecto en acoso

de tiranos y bandidos

por salvar pobres y nidos

gastabas vena y reposo.

[…]


LA LLAVE DEL COMANDANTE

Evgueni Evtushenko (Rusia)

 

Nuestros caballos caminan hacia la Higuera

El abismo, a la derecha; a la izquierda, el abismo.

Pensar en ti, Comandante, no es una carga ligera.

Dentro de mi hay silencio muy parecido al sismo.

Por aquí, para los guerrilleros no hay monumentos.

Sus monumentos son las rocas con las caras cansadas, humanas.

[…]


SANGRE Y ROCÍO

Thiago de Mello (Brasil)

 

Cuando oí la noticia

primero fue aquel tropezón sordo

en las profundidades del pecho y del plexo

mordiendo la sal de la sangre,

desplazando el sol de los cartílagos.

 

Después recogí con rabia la lágrima

que, más que el rostro, me quemaba la vida.

Una brasa de amor, baluarte

del corazón, me enseñó:

no voy a llorar. Pero sollocé

en el llanto macho de hombre.

Quedé mirando largamente

tu retrato, tu cara

en el periódico extranjero;

fue cuando, de repente, descubrí

que nosotros, los hombres,

somos descendientes de pájaro

[…]

Porque tú, comandante de la esperanza,

hermano eres de los hombres de este mundo,

hermano eres de los que quieren compartir,

hermano de los que cayeron contigo,

antes y después de ti,

en la construcción de la vida verdadera,

hermano de un niño que acaba de nacer

en el suelo sufrido de mi infancia.

Sobre todo hermano del hombre

que está naciendo, ahora,

dentro del hombre.

[…]


ANTE EL RETRATO DE GUEVARA YACENTE

Cintio Vitier (Cuba)

Derrumbado en el hierro de la muerte

por el plomo que fuiste a procurarte

en la lucha feroz, no está inerte

ni está fuera de ti el rudo arte

 

de atacar con lo débil a lo fuerte:

arqueado el torso roto, el rostro aparte

de la sombra que quiere conocerte,

parece que ya vas a incorporarte

 

otra vez al fragor de la batalla,

lleno de luz el pecho, grave el ojo

de gaucho que a la muerte pone a raya

 

y que otra vez ceñido, el cinto flojo

de tu ropa viril por la metralla

pasas triunfando al fin de tu despojo.


EPITAFIO PARA LLEVAR AL HOMBRE

David Fernández Chericián (Cuba)

Que se haga de tu sangre testaruda la conciencia

del mundo

que reciban pedazos de tu muerte en las espaldas

los que quedan atrás.

Eres lo que quisiste ser: un hombre muerto, un árbol.

Serás la muerte como fuiste la vida.

No te vas a perder: descansa en guerra.


LA BATALLA DEL IDEALISTA

Ernesto Sábato (Argentina)

 

Claro que hay crisis de ideología,

pero nunca podrá haber crisis

de ideales. Ernesto Guevara no

murió por una ideología, sino

por un ideal; no por una simple

elevación materialista. Para

mí, y creo que para millones de

seres humanos que ignoran el

materialismo dialéctico, y, sobre

todo, para tanto muchacho que

lloró por su asesinato, murió

por un ideal infinitamente más

valioso que una ideología: por el

ideal de un NUEVO HOMBRE.


NO VIVEN…

Luis Cardoza y Aragón (Guatemala)

[…]

Cuando alguna vez los arcángeles nos visitan, no los reconocemos.

Sabemos de su naturaleza cuando han partido. Mientras estuvieron con

nosotros, su presencia fue admirable, nimbados por el fulgor del héroe.

Pero en aquel joven maravilloso –rayo y relápago–, no intuimos que saltara

con tanta agilidad de la vida a la leyenda y a la vida. Es Che es el sueño

de la juventud de América. Y la verdad más profunda de esa juventud.

Estaba cargado de destino. Cargado de historia. Pensamiento, pureza,

acción y voluntad soberana. Su existencia de genio intrépido aparece

hoy como más suprema. No lo disipa la leyenda: aquel hombre es una

realidad de la lucha de nuestros días. No se esfuma como un iluminado

que solo balbuceó su grandeza: vivió cabalmente y renació cabalmente.


EL GRAN RELINCHO

León Felipe (España)

 

The most beautiful neigh of the world

 

La gente suele decir, los americanos,

los norte-americanos suelen decir:

León-Felipe es un “Don Quijote”.

No tanto, gentlemen, no tanto.

Sostengo, al héroe nada más…

y sí, puedo decir… y me gusta decir:

que yo soy Rocinante.

 

No soy el héroe,

pero le llevo sobre el magro espinazo de mis huesos…

y le oigo respirar … y he aprendido a respirar con él…

y a injuriar

y a blasfemar

y a maldecir

y a relinchar.

A mí me gusta mucho relinchar.

“¡Oh, hi-de-putas!… estos malos encantadores que me persiguen”

 

¿Cómo es aquel relincho, americanos?

Aquel que empieza:

¡Justí-í-í-í-cia!!

Aquí el acento cae sobre la í

muy agudo y sostenido

como un vibrante y estridente cornetín:

¡Jus-tí-í-í-í-cia!!

¡Qué bonito relincho!

 

A Rocinante le gusta mucho relinchar.

Y a mí también me gusta mucho relinchar.

Tenéis que aprender, americanos.

Venid. Vamos a relinchar ahora,

ahora mismo todos juntos,

desde el capitolio de Washington…

fuerte, fuerte, Fuerte…

hasta que el relincho llegue a Vietnam

y lo oigan todos los vietnamitas,

y a Cuba también

y lo oigan todos los cubanos,

como el cornetín

de la gran victoria universal, hasta que lo oigan los hombres todos de la tierra

como el cese definitivo de todas las hostilidades del planeta.

¡Justí-í-í-í-cia!

¡Oh, qué hermoso relincho!

The most beautiful neigh of the world.


VERSIÓN DEL GUERRILLERO

Omar González (Cuba)

 

Volverá,

lo conozco.

Como el pedazo de una estrella

volverá.

Nunca en su estirpe

ha muerto para siempre un hombre.


PERO

Luis Rogelio Nogueras

 

Cayó PERO no es definitivo

(Se oyen pasos de regreso por donde él se fue)

La muerte lo quiso oscurecer PERO él era

altísimo y de piedra

Lo amarraron aquí PERO él estaba remoto

Lo amarraron muy lejos PERO, él estaba aquí

Lo enterraron PERO él era raíz

Lo amurallaron PERO él era agua y se filtró

Lo querían, con nombre y apellido

PERO él se volvió nombre de pila y se fundió

en nosotros

Lo querían conjugar PERO él era intransitivo

Lo mataron exhausto

Lo creyeron vencido

Lo querían solo

PERO él renacerá en breve convertido en todos

Lo creen dormido PERO él vela sus armas

Su vida murió

PERO él Che venció la muerte



CHE

Julio Cortázar (Argentina)

 

Yo tuve un hermano.

No nos vinos nunca

pero no importaba.

Yo tuve un hermano 

que iba por los montes

mientras yo dormía.

 

Lo quise a mi modo, 

le tomé su voz

libre como el agua,

caminé de a ratos 

cerca de su sombra.

 

No nos vimos nunca 

pero no importaba; 

mi hermano despierto

mientras yo dormía. 

 

mi hermano mostrándome

detrás de la noche

su estrella elegida.


CANCIÓN ANTIGUA A CHE GUEVARA

“Sans peur et sans reproche…” 

Mirta Aguirre (Cuba)

-¿Dónde estás, caballero Bayardo,

caballero sin miedo y sin tacha?

-En el viento, señora, en la racha

que aciclona la llama en que ardo.

– ¿Dónde estás, caballero gallardo,

caballero sin tacha y sin miedo?

-En la flor que a mi vida concedo:

en el cardo, señora, en el cardo.

-¿Dónde estás, caballero seguro,

caballero del cierto destino?

-Con la espada aclarando camino

al futuro, señora, al futuro.

-¿Dónde estás, caballero el más puro,

caballero el mejor caballero?

– Encendiendo el hachón guerrillero

en lo oscuro, señora, en lo oscuro.

-¿Dónde estás, caballero el más fuerte,

caballero del alba encendida?

-En la sangre, en el polvo, en la herida,

en la muerte, señora, en la muerte.

-¿Dónde estás, caballero ya inerte,

caballero ya inmóvil y andante?

-En aquel que haga suyo mi guante

y mi suerte, señora, mi suerte.

-¿Dónde estás, caballero de gloria,

caballero entre tantos primero?

-Hecho saga en la muerte que muero:

hecho historia, señora, hecho historia.

 


Redacción Digital

 
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