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Publicado el 14 Noviembre, 2017 por ACN en Historia
 
 

Sergio del Valle: fidelidad, modestia, nobleza

"Tus lecciones y tu ejemplo perdurarán. Rindo tributo a tu memoria”, Fidel

 

Sergio del Valle Jioménez

Sergio del Valle Jioménez

Por Marta Gómez Ferrals

Al fallecer, el 15 de noviembre de 2007 a la edad de 80 años, Sergio del Valle Jiménez era considerado dentro y fuera del país uno de los dirigentes históricos de la Revolución, una suerte de valoración generalizadora, nada oficial pero nacida y muy sentida dentro del pueblo, que elige dar honor a quien honor merece. La admiración y el respeto van implícitos en ese calificativo.

El 15 de abril del año en curso hubiera cumplido los 90 este destacado combatiente, vencido, más que por los años, por una larga enfermedad, que lo apartó un tanto de las altas responsabilidades que siempre tuvo en los últimos tiempos de su vida. Su hoja de servicios a la Patria fue brillante.

La valentía, fidelidad a la causa, la entrega, su trabajo constante, la modestiay la nobleza fueron virtudes personales que
definieron al hombre que llegó a ostentar el grado de Comandante del Ejército Rebelde (1959), y los cargos de Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, desde los días tempranos tras el triunfo, General de División (1976); así como ministro del Interior (1968-1979) y de Salud Pública (1979-1985).

Fue integrante del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba fundado en 1965, e integrante de su Buró Político. Más adelante, diputado y miembro del Consejo de Estado. Llegó a ser proclamado Héroe de la República de Cuba (2001), un título que solo merecen los más consagrados, además de heroicos.

Nació en el habanero municipio de Marianao el joven médico obstetra, quien casi recién graduado se sintiera convocado al deber patriótico y partiera en julio de 1957 a integrarse a las filas del Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra. Allí ejerció como médico y valiente soldado, junto a Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos.

Bajó de las montañas, junto a la victoriosa Revolución, con el grado de capitán bien ganado como integrante de la Columna invasora número Dos Antonio Maceo, liderada por el Señor de la Vanguardia.

Antes de marchar a la guerra liberadora en la Sierra, Del Valle militaba en una célula del Movimento 26 de Julio, una organización clandestina que desde pueblos y ciudades daba apoyo en toda Cuba a la causa de los revolucionarios, inspirados en el ejemplo y prestigio de Fidel Castro, a quien la juventud patriótica conocía bien y reconocía desde entonces como la esperanza de la Isla, según las propias palabras del galeno.

Graduado en la Universidad de La Habana en 1954, sus inquietudes militantes y políticas habían empezado sin embargo desde el golpe del 10 de marzo de 1952, asestado por el tirano Fulgencio Batista, para incrementar la represión, los crímenes y la injusticia en la mayor de las Antillas.

Con una destacada contribución en la defensa de la soberanía e independencia nacional durante la invasión a Playa Girón (1961) y la Crisis de Octubre o de los Misiles de 1962, ya jefe del Estado Mayor del Ejército, vale recordarlo con las palabras del propio Fidel, en su recuerdo y homenaje, recogidas en una reflexión en 2007:

 

“Tú marchaste, Sergio, con Camilo hacia Pinar del Río en la Columna Invasora. Todavía yo no había aprendido que la guerra se gana cuando las fuerzas de operaciones enemigas han sido destruidas. Me guiaba en ese momento por la historia de Cuba sin advertir que en nuestra aislada isla no era posible un Ayacucho. Arriesgué las fuerzas de Camilo y las fuerzas del Che, con las cuales habríamos adelantado la caída de la tiranía.

“Tú y yo nos encontrábamos también en el puesto de mando cuando en la Crisis de Octubre de 1962 estuvimos al borde de una guerra nuclear.

“Hemos vivido tiempos excepcionales que se reiteran de forma cada vez más amenazante para la humanidad. Tus lecciones y tu ejemplo perdurarán.

“Rindo tributo a tu memoria”.

(ACN)


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