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Publicado el 11 Diciembre, 2017 por ACN en Historia
 
 

Calixto García

Hombre de guerra en busca de paz

Al cumplirse en 1980 el aniversario 82 de su muerte, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, expresó: "Calixto García fue un ferviente convencido del valor y la trascendencia del ideal que defendía y de dos de sus más valiosas cualidades: el patriotismo inclaudicable y la voluntad a toda prueba..."
Calixto García Íñigues, General de Tres Guerras. (Foto: Historia de Cuba - WordPress.com)

Calixto García Íñigues, General de Tres Guerras. (Foto: Historia de Cuba – WordPress.com)

Por Lianne Fonseca Diéguez

Una repentina pulmonía le puso punto final el 11 de diciembre de 1898 al General de las Tres Guerras por la Independencia de Cuba, Calixto
García Iñiguez mientras cumplía, junto a otros patriotas, una misión en Estados Unidos para precisar el futuro de la Isla, mediante el diálogo con autoridades de ese país, una vez terminada la guerra hispano-cubana-norteamericana.

Hombre bravo y persistente, fue el estratega militar holguinero, que se mantuvo en pie de lucha contra España desde el alzamiento independentista de 1868 hasta la intervención yanqui en 1898, cuando la Guerra Necesaria estaba prácticamente ganada.

Fue una vida azarosa la de Calixto García, que antepuso siempre los requerimientos de la Patria ante los suyos propios y los de su familia, la cual sufrió diferentes tragedias que, sin embargo, no mellaron su espíritu de combate.

Su figura se destaca entre las más importantes del Ejército Libertador, dentro del cual se distinguió por su capacidad de estratega para sitiar ciudades, batir grandes columnas y manejar exitosamente la artillería, acciones que requerían de grandes conocimientos técnicos.

Al iniciarse la Revolución encabezada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, Calixto tenía 29 años de edad y se encontraba a las órdenes de Donato Mármol, jefe de la conspiración en Jiguaní, tropa con la cual se incorporó a la lucha, bajo el mando también de otros próceres como Máximo Gómez.

Durante la gesta independentista iniciada por Céspedes libró importantes combates, que le fueron granjeando el respeto y la admiración de sus compañeros de lucha, entre ellos los ataques a Jiguaní, Holguín y Manzanillo.

Luego de seis años y de constante batallar, el cinco de octubre de 1874, Calixto fue sorprendido por una columna enemiga, en San Antonio de Bagá, en las cercanía de Manzanillo, circunstancias en las cuales prefirió quitarse la vida antes de caer prisionero de las tropas españolas.

Fue entonces cuando se disparó un tiro de revólver por debajo de la barbilla, que por fortuna no logró apagar su fructífera vida y tras ser curado es enviado preso a los Castillos de Valencia, en España, donde permaneció hasta que se firmó el Pacto del Zanjón.

De aquel suceso, quedó para la posteridad la histórica frase pronunciada por Lucía Iñiguez Landín, madre del patriota holguinero, cuando exclamó: ¡Ese sí es mi hijo Calixto!, haciendo valer la firme posición del insurrecto mambí, de quitarse la vida antes de caer prisionero.

Friso escultórico de la Plaza Mayor General Calixto García Íñiguez,  (Foto: cubadebate)

Friso escultórico de la Plaza Mayor General Calixto García Íñiguez, (Foto: cubadebate)

De acuerdo con los historiadores cubanos Eduardo Torres-Cuevas y Oscar Loyola, el General mambí, quien naciera el cuatro de agosto de
1839, en la ciudad de Holguín, libró en 1897 acciones de relevancia como la toma de Victoria de Las Tunas, de Guisa y de Guáimaro un año
antes, batallas que causaron grandes estragos a España y posicionaron a las fuerzas independentistas de la región oriental.

Con la muerte de Calixto García (también conocido como El León holguinero) en Nueva York, Estados Unidos, el 11 de diciembre de 1898, el pueblo cubano perdió a uno de sus hombres más valerosos, en una etapa incierta en la que sobre el país pendía la sombra de la anexión a los Estados Unidos.

En los sepelios del Mayor General, los cubanos no pudieron rendirle honores de la forma en que él se merecía porque las autoridades yanquis estacionadas en la Isla lo impidieron, pero no pudieron evitar que su ejemplo irradiara luz hacia las nuevas hornadas de combatientes cubanos.

José Martí, al evocar la brillante carrera del insigne patriota, sentenció: “El general Calixto García Iñiguez, no necesita encomio. Lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.”

Los restos del insigne patriota se mantienen celosamente resguardados desde el 11 de diciembre de 1980 en el mausoleo de la Plaza de la Revolución que lleva su nombre en su tierra natal, donde su pueblo le profesa homenaje imperecedero en honor a su estirpe mambisa como General de las Tres Guerras.

En ese sitial y con motivo del traslado de las cenizas hacia allí al cumplirse entonces el aniversario 82 de su muerte, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, expresó: “Calixto García fue un ferviente convencido del valor y la trascendencia del ideal que defendía y de dos de sus más valiosas cualidades: el patriotismo inclaudicable y la voluntad a toda prueba…” (ACN)


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