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Publicado el 18 Diciembre, 2017 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

FUNDACIÓN DE LA FEU

Noventa y cinco años en primera línea

Desde su fundación, su bandera ha ondeado siempre a la vanguardia
Siempre dispuesta al combate por la patria. (Foto: Autor sin identificar)

Siempre dispuesta al combate por la patria. (Foto: Autor sin identificar)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Cuando el 30 de septiembre de 1921 Julio Antonio Mella matriculó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de La Habana, única existente en el país, la casa de altos estudios exhibía muchos de los vicios de la república neocolonial. Había profesores que vendían notas o examinaban de acuerdo con los resúmenes que ofertaban, y que era necesario memorizar y repetir escolásticamente sus conceptos para aprobar.

Julio Antonio Mella

Julio antonio Meñlla

Copiando miméticamente una abominable costumbre del estudiantado norteamericano, durante el primer día de clases, los alumnos de los años superiores agredían, en las llamadas novatadas, a los de reciente ingreso, quienes eran pelados al rape, robados e, incluso, a algunos los encerraban desnudos en las neveras del hospital Calixto García.

No existía una verdadera unidad entre los estudiantes de las distintas facultades, ni dentro de estas, entre los distintos años; para colmo, los profesores reaccionarios alentaban el otorgamiento del título Doctor Honoris Causa al embajador estadounidense, Enoch Crowder, célebre por su descarado injerencismo.

El joven Mella, quien ya se había destacado durante su primer mes de clases en una competición atlética al representar a la universidad en la carrera de 220 yardas, se unió inmediatamente a los alumnos de su facultad en la protesta contra el homenaje lacayuno y movilizaron estudiantes de otras carreras, con los que protagonizaron una imponente manifestación que marchó al Parque Maceo desde la colina. Incluso ocho estudiantes, comisionados por la masa estudiantil, se entrevistaron con el presidente cubano, Alfredo Zayas, para que no se concediera tal título.

Tal episodio demostraba que no todo estaba perdido en la universidad y Mella se percató de ello enseguida. Con una treintena de condiscípulos de distintas facultades, de conducta intachable y casi todos deportistas destacados, creó ya en 1922 la fraternidad de los treinta manicatos, palabra aborigen que fue el primer grito de rebeldía contra la opresión colonial. Por unanimidad los fraternos eligieron a Mella como su jefe, bajo el título de Hermano Mayor. De enseña, escogieron un triángulo rojo marrón, desde entonces color distintivo del movimiento estudiantil universitario, con tres equis blancas (30 en números romanos).

Una de las primeras misiones de los manicatos fue la erradicación, por la fuerza, de las novatadas en el curso 1922-1923, lo que le granjeó las simpatías de los recientes ingresos. Por aquellos días se popularizó el tradicional grito que aún hoy se escucha en los predios universitarios: “¿Quién vive? Caribe. ¿Quién va? Universidad. ¿Quién domina? La colina”.

En noviembre de 1922, bajo la impronta de Mella, se funda la revista Alma Máter, que en un editorial sin firma titulado “Nuestro credo”, redactado con la prosa inconfundible de Julio Antonio, se define a la publicación como “el nuevo órgano de los estudiantes cubanos [que trabajará] por la unión de todos los estudiantes cubanos en una Federación que nos haga fuertes y capaces para defender nuestros derechos, para progresar, para aprender cuando jóvenes las conveniencias de la hermandad, de la unión”.

Fundación

Representantes de las asociaciones de alumnos de las cinco escuelas existentes (Medicina, Letras y Ciencias, Farmacia, Derecho y Odontología) constituyeron el 20 de diciembre de 1922 el Directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana

En ese mismo curso 1922-1923, entre los estudiantes predominaba el criterio de que era ya imprescindible hacer cambios radicales en la Universidad, sobre todo, actualizar algunos arcaicos y obsoletos programas de estudio. Los apoyaban en esa idea profesores de prestigio y mérito como los mambises Eusebio Hernández y José Varela Zequeira (ambos de Medicina), el pedagogo Alfredo Aguayo y el historiador y abogado Evelio Rodríguez Lendián. El detonante fue un incidente con un profesor corrupto en la Escuela de Medicina. El claustro, dominado por los reaccionarios, apoyó mayoritariamente al pésimo docente. Representantes de las asociaciones de alumnos de las cinco escuelas existentes (Medicina, Letras y Ciencias, Farmacia, Derecho y Odontología) constituyeron el 20 de diciembre de 1922 el Directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana. El primer turno en la presidencia le tocó ocuparlo a Felio Marinello, un ferviente luchador por la Reforma Universitaria. Le sucedería a partir del 20 de febrero José A. Estévez, en su condición de vicepresidente primero. Como secretario, “electo con general beneplácito”, designaron a Julio Antonio Mella; de tesorero, a Félix Guardiola. Los cuatro pertenecían a los Manicatos, al igual que nueve de los vocales de la Directiva.

Con el surgimiento de la FEU, los alumnos comenzaron a exigir en la prensa de la época, además de la reforma de los planes de estudios, la autonomía universitaria y la participación del alumnado en el gobierno del centro. Los estudiantes de Medicina se declararon en huelga y el decano de la Facultad, doctor Diego Tamayo, renunció en solidaridad con sus discípulos. El 10 de enero la FEU lanzó un manifiesto que constituyó, al decir de Raúl Roa García, “el documento-programa de la Reforma Universitaria en Cuba”.

Dos días después, en el Aula Magna, el estudiantado y la dirección de la casa de altos estudios se reunieron para un análisis conjunto de las deficiencias del centro, ante la presencia de Enrique José Varona y Eusebio Hernández, entre otros profesores progresistas, y el subsecretario de Instrucción Pública, Antonio Iraizoz. Varona propuso que se creara una comisión de docentes y alumnos para estudiar y resolver los problemas planteados por el estudiantado. El rector Carlos de la Torre aceptó esta solución. El movimiento por la Reforma Universitaria se había puesto en marcha.

Los profesores reaccionarios, mayoría en el Consejo Universitario, no se dieron por vencidos y comenzaron a preparar una reunión en la que se emitiera un voto de censura al Rector. La FEU organizó la ocupación del centro por su alumnado y debajo de la enseña nacional se izó en el asta del recinto la roja bandera de los Manicatos. Poco a poco, no sin lucha, los elementos retrógrados del claustro comenzaron a hacer concesiones. A finales de febrero, un decreto gubernamental reconoció la personalidad jurídica de la Federación de Estudiantes y el derecho del alumnado a intervenir en el gobierno de la Universidad.

La lucha por el adecentamiento de la casa de altos estudios continuó. Pero pronto los estudiantes comprendieron que no bastaba con reformar a la Universidad, había que transformar radicalmente al país entero.

Contra Machado

Rafael Trejo

Rafael Trejo.

En 1927, el estudiantado universitario se opuso a la prórroga de poderes con la que el tirano Gerardo Machado intentaba eternizarse en el poder. El sátrapa se salió con la suya, gracias al apoyo de los politiqueros, y en represalia sancionó a más de 100 alumnos de la educación superior, algunos incluso con expulsión definitiva, y ocupó militarmente la casa de altos estudios.

Durante un tiempo el sátrapa se confió en que la Universidad dormitaba en el quietismo y la desidia. Pero el 30 de septiembre ella se levantó en rebeldía y en manifestación fue a pedirle la renuncia. Para que no hubiera duda alguna, una bandera cubana encabezaba el desfile y un trompetista tocaba a degüello.

La Policía del régimen trató de detener a la muchachada. Los puños de Pablo de la Torriente, Pepelín Leyva, Rodolfo de Armas y otros jóvenes hicieron a los uniformados besar el pavimento. Raúl Roa junto con Luis Orlando Rodríguez y los chicos del Instituto de La Habana replicaron con pedradas a la furia policial. Los uniformados apelaron a las armas de fuego. Cayó mortalmente herido Rafael Trejo, el primer mártir del estudiantado en la neocolonia. Y a partir de entonces, la juventud cubana le declaró la guerra a muerte a la tiranía machadista, hasta su derrocamiento el 12 de agosto de 1933.

Posteriormente se crearon otras universidades, como las de Oriente (en 1947), y un lustro después, la Central de Las Villas, y lejos de atenuarse la rebeldía estudiantil, esta se multiplicó.

José Antonio

El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, perpetrado por Batista, fue un momento de definiciones: la mayor parte de los bonchistas (pandilleros) que medraban en la universidad habanera se plegaron al régimen de facto; quienes combatían al pandillerismo cerraron filas en torno a la oposición revolucionaria a la tiranía. José Antonio Echeverría y Fructuoso Rodríguez comprendieron que como primer paso había que sanear la FEU de la Habana de los elementos gangsteriles que le restaban prestigio.

El ascenso de José Antonio a la presidencia de la organización estudiantil constituyó un rotundo triunfo para las fuerzas patrióticas y coincidió con procesos análogos en las universidades de Oriente, en donde Pepito Tey asumió altos cargos en el movimiento estudiantil, y Las Villas.

Pepito Tey.La FEU adoptó entonces la estrategia de Fidel de desencadenar la insurrección popular armada, creó un brazo armado, el Directorio Revolucionario, y suscribió junto con el Movimiento 26 de Julio la histórica Carta de México en la que la juventud cubana le declaraba la guerra sin cuartel a la tiranía. Estudiantes de las tres universidades se incorporaron a la lucha clandestina y a las columnas rebeldes.

El 13 de marzo de 1957, el Directorio Revolucionario fue a ajustarle cuentas al tirano en su propia madriguera. La acción falló. José Antonio murió en un enfrentamiento con la Policía. Semanas más tarde, otros cuatro líderes estudiantiles (Fructuoso Rodríguez, José Machado, Juan Pedro Carbó Serviá y Joe Westbrook) fueron asesinados en el edificio de Humboldt 7. 

La rebeldía estudiantil no cejó. La lucha continuó hasta el triunfo final, el  1o de enero de 1959.

Con la Revolución en el poder

A 95 años de su fundación, siempre encontraremos a la FEU en la primera línea de combate por la patria. Ayer fueron alfabetizadores, milicianos, cambiaron lápices por fusiles en Girón y la lucha contra bandidos, luego, por la guataca y el machete en las movilizaciones agrícolas, y mediante destacamentos como el pedagógico Manuel Ascunce Doménech, en la década del 70, y el médico Carlos J. Finlay, también acudieron al llamado de la Revolución.

el tradicional grito de los Caribes rebasa los marcos de la Colina para extenderse por toda la geografía nacional: ¿Quién va? Universidad”

Ya hoy no contamos con solo una Universidad Nacional, ni siquiera con tres, sino con 39 centros de altos estudios. Así la FEU se ha multiplicado por todo el país. Y el tradicional grito de los Caribes rebasa los marcos de la Colina para extenderse por toda la geografía nacional: ¿Quién va? Universidad”.

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Fuentes consultadas

Los libros Historia de la Universidad de La Habana (2 tomos), de Ramón de Armas, Eduardo Torres Cuevas y Ana Cairo; ¡Presente! Apuntes para la historia del movimiento estudiantil cubano, de Juan Nuiry; y La Habana insurrecta, de Pedro Antonio García. Los ensayos Los XXX manicatos. Una fraternidad legendaria, de Jorge Lozano y Universidad de Oriente: 70 años de representación de la rebeldía de Santiago de Cuba, de Rafael A. Borges e Israel Escalona.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García