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Publicado el 5 Marzo, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Juan Gualberto Gómez

Ya al final de su vida, enfrenta al machadato. Y murió pobre, el 5 de marzo de 1933, en La Habana.

Juan Gualberto GómezDicen que era pequeño de estatura. La nariz amplia, los labios gruesos. El pelo copioso y crespo, partido profundamente al medio. Apasionado al dominó.

Fumador empedernido, tabacos en lo fundamental.

Sencillo sin perder la distinción, a pie se le veía recorrer las calles de La Habana Vieja y siempre se detenía para saludar a amigos y simpatizantes o tenía a mano una palabra de aliento, un consejo, un oportuno chiste.

Juan Gualberto Gómez Ferrer nace en el ingenio Bellocino (o “Vellocino”, según algunos autores), Sabana del Comendador, en la provincia de Matanzas. Sus padres esclavos han comprado su libertad cuando todavía está en el vientre materno.

Lo envían a cursar estudios a París en 1869. Allí conoce a Francisco Vicente Aguilera y desde entonces abraza la causa de la independencia de Cuba.

Regresa a Cuba en 1876, marcha a México y de vuelta a La Habana, imparte clases en el colegio de Antonio Medina, colabora con el diario La Discusión, de Adolfo Márquez Sterling, y funda el periódico La Fraternidad.

En el bufete de Nicolás Azcárate conoce a Martí. Ambos serían deportados en 1879 por sus actividades independentistas.

Retorna a la patria en 1890 y continúa en el periodismo.

Con la fundación del Partido Revolucionario Cubano, se convierte de hecho en el Delegado en Cuba del Delegado Martí.

Se alza en Ibarra el 24 de febrero de 1895. Apresado por los integristas, sufre un segundo destierro, esta vez hasta 1898.

Deviene la conciencia del pueblo cubano tanto en la lucha contra la Enmienda Platt y la injerencia norteamericana como en la denuncia de los males de la neocolonia. Ya al final de su vida, enfrenta al machadato. Y murió pobre, el 5 de marzo de 1933, en La Habana. (P.A.G.)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García