0
Publicado el 23 Abril, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

23 de abril de 1898

Juan Delgado

El 23 de abril de 1898, Juan Delgado encabeza su última carga al machete

El 7 de diciembre de 1896, al conocer que el cadáver de Antonio Maceo, que yace aún en el campo de batalla, puede caer en manos del enemigo, levanta su machete en alto y grita: “El que sea cubano, que me siga” y cabalgando a galope, al frente de otros 18 valientes, se dirige a un palmar cercano y rescata los cuerpos del Titán y de Panchito Gómez Toro. Juan Evangelista Delgado González nace el 27 de diciembre de 1868 en la finca El Bosque, barrio de Beltrán, en Bejucal. Se incorpora el 13 de enero de 1896 a la tropa de Máximo Gómez y al día siguiente tiene su bautismo de fuego en el ataque a Bejucal. Por su comportamiento heroico el propio Generalísimo lo asciende a capitán. Cumpliendo orientaciones del dominicano, organiza una partida que a los dos meses ya es un escuadrón y al poco tiempo cuenta con más de 500 efectivos. El 28 de abril siguiente le imponen los grados de comandante; el primero de julio, los de teniente coronel. Apenas nueve días después de la muerte del general Antonio, Juan Delgado y su tropa, en las Lomas del Volcán, derrotan a la columna Canarias, a cuya vanguardia venían los guerrilleros de Managua, quienes son diezmados por los machetes insurrectos. En 1897 continúan sus triunfos (La Pita, Barreto, Maurín, el ataque a Marianao). Lo ascienden a coronel. El 2 de abril de 1898 mambises bajo su mando enfrentan victoriosamente en loma del Hambre a un batallón enemigo que opera en la zona. Los españoles se proponen eliminarlo. Por una delación, conocen que con una pequeña escolta está acampado en la finca Pastrana y movilizan todas las fuerzas disponibles desde San Antonio hasta Bauta. El 23 de abril de 1898, Juan Delgado encabeza su última carga al machete; a su lado van sus hermanos Donato y Ramón, comandante y capitán del Ejército Libertador, respectivamente. La llegada de nuevas fuerzas peninsulares define el ya desigual combate. Mientras el coronel insurrecto cubre la retirada de los suyos, un disparo mata a su caballo. Sus hermanos no le abandonan y los tres juntos trascienden a la inmortalidad.(PAG)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García