Paulina Pedroso
Fallece el 21 de mayo de 1913. Cumpliendo sus deseos expresos, le colocan sobre su pecho una bandera cubana y aquel retrato de Martí que él le había regalado en 1892 con una conmovedora dedicatoria
José Martí solía decir que no podía dejar de recordarla “sin que sienta como una sonrisa el corazón”.
Ella, por su parte, escribe tras la muerte del Apóstol: “Martí! Te quise como madre, te reverencio como cubana, te idolatro como precursor de nuestra libertad, te lloro como mártir de la Patria”.
Su verdadero nombre es Paulina Hernández y nace en la zona de Piloto, Consolación del Sur, el 10 de mayo de 1855, según el registro bautismal de esa localidad.
De ascendencia carabalí, sus padres son esclavos, aunque su biógrafa principal, Josefina Toledo, asegura que su madre le compra la libertad al nacer.
Sobre sus años en Cuba, incluso sobre su vida en Norteamérica, se dispone de muy pocos datos.
Emigra a Estados Unidos en la década de 1880 junto con su esposo, Ruperto Pedroso, de quien toma el apellido.
Al establecerse en Tampa, trabaja como despalilladora ocasional, lectora de tabaquería, cocinera y costurera.
Dicen que componía lindas canciones, pero no han llegado hasta nosotros. Martí, a quien conoce desde 1891, alienta mucho esa última inclinación suya enviándole textos de apreciación musical.
A finales del año siguiente, cuando atentan contra la vida del Héroe Nacional por envenenamiento, Paulina lo lleva para su casa. Durante la convalecencia se convierte en su enfermera y, junto con Ruperto, devienen sus custodios.
Ella y su esposo hipotecan sus bienes con el fin de comprar armas para la guerra necesaria.
En una reunión de emigrados revolucionarios, cuando Paulina aprecia tibieza en algunos a la hora de recoger dinero para la Revolución, exclama: “Si alguno no tiene calzones y los necesita, les puedo prestar los míos, porque yo sí tengo”.
Regresa a Cuba ya instaurada la república neocolonial y alquila una modesta casa en La Habana.
Ciega, sumida en la miseria, los desgobiernos de turno le niegan una pensión.
Fallece el 21 de mayo de 1913. Cumpliendo sus deseos expresos, le colocan sobre su pecho una bandera cubana y aquel retrato de Martí que él le había regalado en 1892 con una conmovedora dedicatoria. (P.A.G.)














Señor
Gracias por su escrito muy interesante e importante
y conocer estos detalles de una persona que cuidó
al Apóstol de Cuba qué sin solicitar nada de forma
humilde lo acogió y no solo eso sino todo lo que
tenía lo vendió para la “Guerra Necesaria”
Los gobiernos ni siquiera la atendieron murió en la
miseria.
Seguro que donde está enterrada ni siquiera tiene
la Bandera de la Estrella Solitaria que es el simbolo
de los Patriotas.
Me disculpa en estos días leí un reportaje terrorífico
si se puede llamar así del Cementerio de Colón
como las tumbas están casi destruídas las fotos
son tremendas de los Patriotas y Revolucionarios
las banderas y las astas se las llevaron la de Raúl Chivas
partida en dos en fin.
Estamos en tiempos extremadamente difíciles pero
de los que han ayudado a poner la Patria en Alto
y están vivos o muertos hay que ocuparse.
Muchas Gracias por su escrito
JK