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Publicado el 30 Junio, 2018 por ACN en Historia
 
 

Josué, Floro y Salvador

¿Conoces estos ejemplos de valor y entrega a un ideal?

Josué, Floro y Salvador eran jóvenes valientes, llenos de sueños propios de la edad, que entregaron su vida por un ideal y hoy son ejemplos para las actuales y futuras generaciones

 

Josué, Floro y Salvador.

Josué, Floro y Salvador.

Una feroz persecución se mantenía sobre los miembros del Movimiento 26 de Julio, en particular de Frank País, su Jefe de Acción y Sabotaje, quien planificó la acción de ese día.

En el céntrico parque Carlos Manuel de Céspedes, el sanguinario Rolando Masferrer preparó un mitin provocador que pretendía demostrar la calma que reinaba en el Oriente del país, farsa que sería frustrada por los revolucionarios.

El plan concibió la colocación de una bomba de tiempo en la alcantarilla debajo de la tribuna, pero el mecanismo del artefacto explosivo se afectó con el agua regada por los bomberos en el área, en horas del mediodía.

Uno de los grupos con misiones en esa jornada dominical, formado por Josué, Floro y Salvador, se impacientó al no escuchar la detonación como señal acordada y salió a cumplir la palabra empeñada.

En el Paseo de Martí el automóvil fue perseguido y alcanzado uno de sus neumáticos por los disparos de un patrullero, lo cual provocó su impacto contra un poste en la intersección con la Calzada de Crombet, donde otro patrullero lo esperaba.

Los tres combatientes quedaron entre dos fuegos enemigos: muriendo Flor y Salvador de forma instantánea, mientras Josué resultó herido y rematado con un tiro en la sien cuando era trasladado al hospital de urgencias.

De Salvador, quien tenía al morir 23 años, su hermana Miriam Pascual recuerda su sonrisa a flor de labios, el carácter jovial y sus dotes de buen bailador de mambo y de hacer chistes que hacían brillar sus ojos inmensamente azules.

Abrazó desde muy joven el ideario de libertad y por su espíritu rebelde y valor se destacó en tareas como el trasiego de armas, sabotajes y la recaudación de fondos.

Sobre Josué, aseguran especialistas del Museo Casa de Frank País, tuvo un carácter rebelde que no admitía injusticias y de los tres hermanos era el que refunfuñaba ante los regaños de Doña Rosario, el que más salía a la calle a jugar y se enrolaba en peleas infantiles cuando trataban de quitarle las bolas.

Se incorporó a la lucha con 14 años y a los 19 fue asesinado, causando su deceso un gran dolor en Frank, quien le dedicó un poema por la pérdida del hermano menor, en el que señalaba que entre los héroes, estaba su destino.

De Floro mucho se puede hablar de su vinculación al movimiento en la clandestinidad, siendo uno de los participantes en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956.

Por esa causa resultó apresado y llevado a la cárcel de Boniato, y una vez liberado continuó cumpliendo con valentía y disciplina las tareas asignadas hasta caer el 30 de junio, con 23 años.

Josué, Floro y Salvador eran jóvenes valientes, llenos de sueños propios de la edad, que entregaron su vida por un ideal y hoy son ejemplos para las actuales y futuras generaciones. (Por Marlene Montoya, Servicio Especial de la ACN)


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