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Publicado el 13 Junio, 2018 por Redacción Digital en Historia
 
 

A 90 AÑOS DE SU NACIMIENTO

El Che en nuestros tiempos

Por su vigencia, hay que volver una y otra vez a su obra, una de las prosas más finas de la literatura marxista de su época, donde resumió las principales experiencias de la práctica revolucionaria cubana
Asumió el marxismo como filosofía, ciencia, teoría y única fuerza política capaz de liberar al ser humano de la explotación capitalista y colonialista, a través de una praxis política militante. (Foto: Autor no identificado)

Asumió el marxismo como filosofía, ciencia, teoría y única fuerza política capaz de liberar al ser humano de la explotación capitalista y colonialista, a través de una praxis política militante. (Foto: Autor no identificado)

Por JACINTO VALDÉS-DAPENA VIVANCO *

No es el tributo a un mito, una leyenda o un símbolo político. Se trata de un reconocimiento, una admiración y una valoración merecida a quien pensó la revolución en la que combatió con talento impar, plenamente identificado con el pensamiento estratégico y táctico del Comandante en Jefe y de la vanguardia histórica del socialismo cubano.

Esta revolución constituyó la gran escuela en la que consolidó y forjó su pensamiento en el campo de la teoría marxista, cuyos orígenes se encuentran en sus textos de juventud como Cuadernos filosóficos, Notas de viajes y Otra vez, entre otros, que merecen un estudio riguroso para comprender los inicios de su obra teórica y su quehacer político en desarrollo.

En la actualidad, y en especial a partir del 19 de abril del presente año, cuando una nueva generación de revolucionarias y revolucionarios asumen la dirección del Estado y el gobierno, bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba, encabezado por su primer secretario, el general de ejército Raúl Castro Ruz, centrar la atención en las enseñanzas del Che es un imperativo ineludible.

Vigencia absoluta y total

Estuvo plenamente identificado con el pensamiento estratégico y táctico del Comandante en Jefe y de la vanguardia histórica del socialismo cubano. (Foto: Autor no identificado)

Estuvo plenamente identificado con el pensamiento estratégico y táctico del Comandante en Jefe y de la vanguardia histórica del socialismo cubano. (Foto: Autor no identificado)

El análisis teórico y político de su obra se fundamenta en premisas esenciales de las condiciones históricas, políticas, sociales, económicas existentes en la América Latina, Cuba y el mundo en el período en que surgió, se formó y se desarrolló. Ellas se encuentran expuestas en los textos Notas para el estudio de la Revolución cubana; Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?, Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental, etcétera.

El carácter autónomo, autóctono y legítimo del socialismo cubano se evidencia en sus conferencias Cuba 1959 y La economía en Cuba (1961); en sus palabras en el Encuentro Nacional Azucarero (1961) y en ese maravilloso ensayo El socialismo y el hombre en Cuba (1965), que diseña las bases para una aproximación a la transición socialista.

No cabe duda de que él asumió el marxismo como filosofía, ciencia, teoría y única fuerza política capaz de liberar al ser humano de la explotación capitalista y colonialista, a través de una praxis política militante permanente que concluye con su asesinato en Bolivia en 1967, combatiendo por la libertad de los pueblos del mundo.

En el discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987, en el acto central por el 20º aniversario de la caída del Che, el Comandante en Jefe expresó: “Yo lo que pido modestamente es que el pensamiento económico del Che se conozca aquí, se conozca en el mundo: en el mundo capitalista desarrollado y en el mundo socialista”.

Y más adelante apuntaba: “Pero hay muchas ideas del Che que son de una vigencia absoluta y total, ideas sin las cuales estoy convencido de que no se puede construir el comunismo, como aquella idea de que el hombre no debe ser corrompido, de que el hombre no debe ser enajenado; aquella idea de que sin la conciencia, y solo produciendo riquezas, no se podrá construir el socialismo como sociedad superior”.

En aquella intervención Fidel subrayaba, como mensaje a las nuevas generaciones de revolucionarios: “Hago una apelación a nuestros militantes, a nuestros jóvenes, a nuestros estudiantes, a nuestros economistas, para que estudien y conozcan el pensamiento político y económico del Che”.

Notable visión político-militar

Forjó su pensamiento, cuyos orígenes se encuentran en sus textos de juventud, en el campo de la teoría marxista. (Foto: Autor no identificado)

Forjó su pensamiento, cuyos orígenes se encuentran en sus textos de juventud, en el campo de la teoría marxista. (Foto: Autor no identificado)

Las consideraciones del Che en torno a las relaciones políticas y económicas internacionales en los primeros años de la década de los 60 se exponen, con audacia teórica, en sus intervenciones en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social, celebrada en agosto de 1961 en Punta del Este, Uruguay; en su discurso a la ONU (1964); en el discurso en el Seminario Económico de Solidaridad Afroasiático, celebrado en Argelia en 1965; y en su Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental (1967), referido anteriormente.

Sus textos La guerra de guerrillas (1960), Guerra de guerrillas: un método (1963) y el prólogo a Guerra del pueblo, ejército del pueblo (libro escrito por el vice general Vo Nguyen Giap, el más relevante jefe militar vietnamita en la guerra contra el colonialismo francés, primero, y luego contra el imperialismo norteamericano), exponen una visión político militar de importancia tal que fueron estudiados por el Pentágono, la CIA y el propio John F. Kennedy para desarrollar sus planes de agresión militar contra Cuba en la operaciones Pluto (1961) y Mangosta (1961-1963), así como elaborar el tristemente célebre Programa de múltiple vía (1963) y organizar otras operaciones de subversión posteriores.

La historia de la guerra de liberación en la Sierra Maestra la presenta el Che con una notable maestría en Pasajes de la guerra revolucionaria (1961, 1963 y 1965). Entretanto, Pasajes de la guerra en el Congo (1965) y el Diario del Che en Bolivia (1966-1967) constituyen testimonios de sumo valor histórico, político y militar para conocer las gestas en las cuales él y sus combatientes participaron, en África y América Latina, inspirados en la política internacionalista de la Revolución cubana.

Esencia humanista y martiana

Fue el cronista, y con notable maestría, de la guerra de liberación en la Sierra Maestra. (Foto: Autor no identificado)

Fue el cronista, y con notable maestría, de la guerra de liberación en la Sierra Maestra. (Foto: Autor no identificado)

Cuando se desarrollan e impulsan los Lineamientos de la Política Económica y Social, acordados a partir del VI y VII congresos del Partido, es importante acudir, como obligada referencia, al escrito El cuadro, columna vertebral de la Revolución (1962); según el Che, dicho cuadro es “un creador […] un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político”.

Al Che no se le escapa la importancia decisiva del papel del hombre en la historia y destaca que en el socialismo cubano están presentes las tesis de Marx y Engels, expuestas en sus primeros trabajos filosóficos (1841-1844), acerca de que la revolución social es, además, emancipación humana, que los hombres son sujetos y no objetos de las transformaciones económico–sociales.

Supo captar, desde el primer momento, la esencia humanista y martiana de la identidad cultural cubana. Sus apuntes sobre Antonio Maceo, José Martí, Antonio Guiteras y Camilo Cienfuegos, así como sus consideraciones sobre el 27 de noviembre de 1871 y el 30 de noviembre de 1956, hechos públicos durante sus intervenciones en actos conmemorativos, así lo corroboran.

Tal identificación con el pueblo cubano, al cual consideraba ya suyo, se evidencia en su carta de despedida a Fidel, leída el 3 de octubre de 1965, por el propio Comandante en Jefe, en la presentación del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba. En ella, el Guerrillero Heroico definió claramente, al mundo entero, su posición de principios y la lealtad incondicional en relación con la Revolución cubana.

Entonces expresaría al líder histórico de la Revolución “las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo, y que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en donde quiera que me pare, sentiré la responsabilidad de ser un revolucionario cubano y como tal actuaré”.

Pensamiento creador

Un maravilloso ensayo, en el que diseña las bases para una aproximación a la transición socialista. (Foto: Autor no identificado)

Un maravilloso ensayo, en el que diseña las bases para una aproximación a la transición socialista. (Foto: Autor no identificado)

La teoría revolucionaria del Che se caracteriza por su elevada percepción para apreciar los principales aspectos políticos, económicos, sociales, éticos y estéticos en el presente, lo que confiere legitimidad y actualidad a su obra.

Con una de las prosas más finas de la literatura marxista de su época, resumió las principales experiencias de la práctica revolucionaria de hacer socialista la Revolución cubana.

Sus tesis acerca de la relación vanguardia-masa se nutren, con sentido creador, de las más auténticas tradiciones leninistas. Identificó, nítidamente, esta relación y concibió que las funciones de la educación en el socialismo, su propósito ideológico y el desarrollo de la cultura política actúan como medios para transformar al hombre, de modo que en el socialismo se piense en un futuro comunista.

Significó, además, que de la revolución socialista habrían de surgir un arte y una literatura nuevos, despojados de toda expresión de enajenación, e indicó que la sociedad se convertía en una gran escuela. Estudioso marxista por excelencia, afirmaba que el educador, para ser ejemplo, necesita también ser educado.

Definió el socialismo como un proceso integrador y dialéctico de los factores económicos, políticos y de las formas de la conciencia social que, de manera multifacética, se propone como meta alcanzar una sociedad más justa y más humana, resultado de la cultura material y espiritual lograda en el socialismo.

En sus discursos conmemorativos se evidencia su asimilación de la esencia humanista y martiana de la identidad cultural cubana. (Foto: Autor no identificado)

En sus discursos conmemorativos se evidencia su asimilación de la esencia humanista y martiana de la identidad cultural cubana. (Foto: Autor no identificado)

La moral, para el Che, no es el núcleo central del marxismo, sino que forma parte consustancial de la ideología revolucionaria. Se aspira, y así lo apunta, a una moral de productores, y no a una moral del consumo. Insiste, una y otra vez, en que el socialismo es un hecho de conciencia, y que resulta imprescindible evitar que las relaciones mercantiles se conviertan en su meta final, si no que se deben considerar como medios para alcanzar los objetivos de una nueva economía socialista.

En el ensayo El socialismo y el hombre en Cuba se resume, con una perfecta síntesis teórica, el pensamiento marxista del Che. Aquí se encuentra un verdadero ejercicio de pensar, por parte de un revolucionario que está en pleno despliegue de sus facultades intelectuales, filosóficas y políticas.

Su obra es un legado de imperecedero valor teórico y práctico para las nuevas generaciones de revolucionarios cubanos y del mundo entero. Constituye un valioso aporte al estudio del pensamiento revolucionario cubano de liberación nacional, martiano, marxista y fidelista.

Aspira, y así lo apunta, a una moral de productores, y no a una moral del consumo; insiste, una y otra vez, en que el socialismo es un hecho de conciencia. (Foto: Autor no identificado)

Aspira, y así lo apunta, a una moral de productores, y no a una moral del consumo; insiste, una y otra vez, en que el socialismo es un hecho de conciencia. (Foto: Autor no identificado)

Nadie mejor que el Comandante en Jefe para hacer una valoración múltiple de su obra. El 18 de octubre de 1967, en la Plaza de la Revolución, durante la velada solemne por su muerte, en históricas e inolvidables palabras Fidel Castro manifestó: “Y por eso les ha legado a las generaciones futuras no solo su experiencia, sus conocimientos como soldado destacado, sino que a la vez obras de su inteligencia. Escribía con la virtuosidad de un clásico de la lengua. Sus narraciones de la guerra son insuperables. La profundidad de su pensamiento es impresionante. Nunca escribió sobre nada que no lo hiciera con extraordinaria seriedad, con extraordinaria profundidad; y algunos de sus escritos, no dudamos, que pasarán a la historia como documentos clásicos del pensamiento revolucionario”.

En estos nuevos tiempos de revolución socialista, soberana, independiente y democrática, con el Partido Comunista de Cuba a la vanguardia, el Che está presente entre nosotros, en la primera línea de combate, como en el Granma, la Sierra, como cuando Playa Girón, la Crisis de octubre y en sus combates en otras tierras, por un mundo mejor.

*Investigador del Centro de Estudios Históricos de la Seguridad del Estado (CIHSE).


Redacción Digital

 
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