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Publicado el 22 Junio, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

García Lavandero

El 23 de junio de 1958, al llegar al edificio de Jovellar y Soledad, Lavandero se percata de que el lugar está cercado por la policía. Combate hasta la última bala y enfrenta solo con los puños a los hombres que lo masacraron

Cuando Fulgencio Batista y sus secuaces usurpan el poder el 10 de marzo de 1952, Eduardo García Lavandero no se queda cruzado de brazos.

Elementos del Partido Auténtico que preconizan la lucha armada contra la tiranía recaban su ayuda.

Pero pronto comprende que los auténticos nunca se van a levantar en armas contra el régimen.

Abandona esa organización e ingresan en el Directorio.

Por estar en una misión en Estados Unidos, Lavandero no puede participar en el levantamiento del 13 de marzo de 1957.

Como segundo de Faure Chomón en las tareas preparatorias para continuar la insurrección armada, participa en la expedición de Nuevitas (febrero de 1958).

En la guerrilla del Escambray se destacó en los combates de Cacahual y La Diana.

Por aquellos días lo eligen segundo secretario nacional del Directorio.

Retorna a La Habana, a la lucha clandestina.

El 23 de junio de 1958, al llegar al edificio de Jovellar y Soledad, Lavandero se percata de que el lugar está cercado por la policía. Combate hasta la última bala y enfrenta solo con los puños a los hombres que lo masacraron. (P.A.G.)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García