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Publicado el 6 Junio, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Junio de 1958

Resistencia rebelde en la serranía

“Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”

Carta de Fidel a CeliaA raíz del fracaso de la huelga del 9 de abril, la tiranía batistiana cree llegado el momento de aplastar definitivamente la lucha guerrillera.

Para ello crea el Plan FF (Fin de Fidel) y organiza 15 batallones de infantería más nueve compañías independientes, reforzadas con una de tanques Sherman y T-17 (ligeros), una batería de cañones de montaña, una fragata, tres guardacostas y una barcaza de desembarco, aparte de la cobertura aérea que les brindaban los aviones B-26, T-33 y PA-22. Más de 7 000 efectivos en un principio.

Contra esto, Fidel solo puede disponer de unos 300 rebeldes, después que ordena el reagrupamiento, en torno a la columna 1, de la columna 3, de Almeida; la 4, de Ramiro Valdés; y la 7, de Crescencio Pérez.

A la vez que refuerza el Segundo Frente Frank País, bajo el mando de Raúl, con el destacamento guantanamero de Luis Lara (71 efectivos) más la columna José Tey, de Belarmino Castilla (unos 130 milicianos santiagueros), ordena al Che la defensa de la Sierra desde Purgatorio hasta Mompié incluyendo Minas del Frío.

Años más tarde afirmaría que durante la ofensiva, el Guerrillero Heroico había fungido, de hecho, como segundo jefe del primer frente.

El 25 de mayo la tiranía inicia los indiscriminados bombardeos aéreos contra la población civil serrana, mientras su infantería ataca simultáneamente por Minas de Bueycito y Las Mercedes.

En este último combate, escribiría el Che, “nuestros muchachos se batieron valientemente allí durante dos días, en una proporción de uno contra 10 o 15, luchando además contra morteros, tanques y aviación”.

Tres días después, las fuerzas batistianas encuentran una tenaz resistencia por parte de los rebeldes del Segundo Frente, quienes bajo la consigna de ¡No pasarán!, defienden con firmeza las posiciones y hostigan constantemente al enemigo.

Entretanto en el Primer frente se suceden los combates, caracterizados por la combinación de emboscadas de hostigamiento y contención. El 5 de junio, Fidel se halla en Minas del Frío cuando es bombardeada la casa de Mario Sariol, un destacado colaborador del Ejército Rebelde.

El campesino recoge pedazos de la metralla que destruyó su hogar y se los lleva a Fidel para que compruebe que los cohetes y las bombas lanzadas han sido suministrados a la tiranía por el Gobierno de Estados Unidos.

Momentos después el Comandante en Jefe le escribe a Celia Sánchez (foto): “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García