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Publicado el 24 Julio, 2018 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

24 de julio de 1908

Blas Roca

Al resultar electo con una alta votación para delegado a la Asamblea Constituyente, que redactaría la Carta Magna en 1940, le preguntan cuál es su oficio. Simplemente respondió: “Zapatero”.

“¿Pero usted no es maestro titulado?”

“No pude ejercer el magisterio y me gané la vida como zapatero. Y zapatero soy”, replica.

Blas Roca nace en Manzanillo el 24 de julio de 1908, en donde lo inscriben como hijo natural y con el nombre de Francisco Wilfredo Calderío López.

Tiene que abandonar los estudios ante la precaria situación económica de la familia. Recoge botellas y metales para vender, reparte periódicos, limpia locales, hace mandados.

Un antiguo maestro lo prepara para que se haga maestro habilitado. Como no se presta a los rejuegos de la politiquería, lo cesantean.

Comienza a trabajar entonces de zapatero. A través de la lucha sindical, conoce a los comunistas de la zona. En 1929 ingresa en el primer partido marxista-leninista de Cuba. Elegido miembro del Comité Central, en 1933 le nombran interinamente secretario general.

Por aquellos días adopta el seudónimo de Blas Roca que luego oficializaría como su nombre.

El segundo congreso del Partido (abril de 1934) lo ratifica en el cargo, que desempeña durante 27 años.

Junto con los seis comunistas y otros delegados progresistas, Blas entabla verdaderas batallas en la Constituyente para que se plasmen formulaciones avanzadas en la Ley de leyes.

Luego, en los comicios de 1940, 1944 y 1950 el pueblo habanero lo elige como representante a la Cámara, donde pugna por lograr la legislación complementaria que hiciera realidad el articulado progresista de la Constitución de 1940.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959 asume importantes responsabilidades, entre ellas miembro del Secretariado y del Buró Político del actual Partido y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Fallece en La Habana el 25 de abril de 1987. (P.A.G.)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García