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Publicado el 17 Julio, 2018 por Maryam Camejo en Historia
 
 

FORO DE SAO PAULO

Nuestra América: construir la unidad

Se celebró en 1990 lo que se llamó originalmente Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, iniciativa del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, y el del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) Luiz Inácio Lula da Silva
La primera convocatoria logró reunir en Sao Paulo a 48 partidos y organizaciones de la región. (forodesaopaulo.org)

La primera convocatoria logró reunir en Sao Paulo a 48 partidos y organizaciones de la región. (forodesaopaulo.org)

Por MARYAM CAMEJO

Ha llegado el momento en el que las ideas de grandes hombres de la historia confluyen, se entrelazan y caminan en pos de un porvenir más inclusivo y justo. Nombres que nos llegan desde hace más de un siglo, como el de José Martí o Simón Bolívar, y se multiplican en nuestros días con sus grandes continuadores como Fidel Castro y Hugo Chávez. El pensamiento iniciado aquellos días de levantar Nuestra América, colonizada, saqueada y dolida, con la fuerza de millones de manos para sacarla de su condición de terreno explotado, encontró continuadores, fieles seguidores del eco de pasión y lucha que esos héroes, tan cercanos, nos legaron.

Hoy se impone la necesidad de defender todo lo que tras años de lucha pudo recuperarse de las garras de los conquistadores, habida cuenta el contexto actual y las amenazas que enfrenta la región. Dicho propósito está sobre la mesa de la izquierda latinoamericana y ha estado en el centro del XXIV Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, que está sesionando en La Habana desde este domingo 15 y concluye hoy  17 de julio.  Esta cita en La Habana servirá para la articulación de la izquierda en su búsqueda de estrategias que impidan revertir los progresos sociales en la región.

Entre los principales desafíos que se han estado evaluando en la capital cubana, se incluyen el análisis de la coyuntura actual de la crisis mundial del capitalismo; de la contraofensiva neoliberal en la región y sus nuevos métodos de acción a través de ataques mediáticos, judiciales y militares.

Se reflexiona acerca de la necesidad de actualizar la estrategia y las nuestras acciones, siempre guiados por el principio de la construcción de la unidad entre las fuerzas de izquierda y progresistas. Para llevar adelante los debates resulta indispensable tomar como guía el pensamiento del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

Haciendo historia: el inicio de un esfuerzo conjunto

Desde la primera cita, el Foro de Sao Paulo se inscribió para quedarse en la historia de la izquierda latinoamericana de finales del siglo XX y primeras décadas del XXI. Surgió como reacción al “cambio de época” provocado por la caída de la Unión Soviética y el bloque socialista europeo, que abrió el camino a la imposición del llamado nuevo orden mundial. De pronto, la izquierda cerraba la etapa de luchas abierta por la Revolución Cubana, y entraba en una donde predominarían las movilizaciones sociales y populares, y la competencia político-electoral dentro del esquema de “democracia neoliberal”.

Fidel Castro y Lula da Silva, iniciadores de esta iniciativa para Latinoamérica. (fidelcastro.cu)

Fidel Castro y Lula da Silva, iniciadores de esta iniciativa para Latinoamérica. (fidelcastro.cu)

En medio de ese contexto, se celebró en 1990 lo que se llamó originalmente Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, iniciativa del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, y el del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) Luiz Inácio Lula da Silva. La convocatoria logró reunir en Sao Paulo a 48 partidos y organizaciones que representaban diversas experiencias y corrientes políticas de todo el subcontinente latinoamericano.

Un año después, cuando sesionó en México, se acordó el establecimiento oficial del nombre Foro de Sao Paulo.

Ardua labor la de José Martí en aras de propiciar la liberación de las cadenas coloniales. Su pensamiento encontró aquí, en pleno siglo XX, la posibilidad de concretar un sueño: el de emprender juntos, con profundo sentido de unidad, acciones para trazar el camino por una Latinoamérica libre, cuando la lucha contra los conquistadores ya era diferente.

Esta idea apropiada por Fidel y Lula permitió dar sentido continental a las luchas de la izquierda en cada país, fomentó las relaciones directas entre los líderes y las direcciones nacionales de los partidos y movimientos políticos de izquierda de la región, lo que propició una mayor comprensión y colaboración entre ellos. Además, facilitó la búsqueda conjunta de respuestas a interrogantes que eran difíciles de descifrar de manera individual; permitió realizar pronunciamientos y emprender acciones colectivas en los ámbitos multilaterales, y dar apoyo y solidaridad a las luchas nacionales en torno a las cuales existía consenso dentro del Foro. Todas ellas, líneas de alcance vigentes en los encuentros recientes y que se mantienen para el de La Habana.

La necesidad urgente de nuestros pueblos

Aquella primera declaración de 1990 sentenció: “… definimos aquí, en contraposición con la propuesta de integración bajo dominio imperialista, las bases de un nuevo concepto de unidad e integración continental. Ella pasa por la reafirmación de la soberanía y autodeterminación de América Latina y de nuestras naciones, por la plena recuperación de nuestra identidad cultural e histórica y por el impulso a la solidaridad internacionalista de nuestros pueblos. Ella supone defender el patrimonio latinoamericano, poner fin a la fuga y exportación de capitales del subcontinente, encarar conjunta y unitariamente el flagelo de la impagable deuda externa y la adopción de políticas económicas en beneficio de las mayorías, capaces de combatir la situación de miseria en que viven millones de latinoamericanos”.

¿Qué ha cambiado en estos años? ¿Cuál es la situación actual del subcontinente? En declaraciones recientes, el politólogo Atilio Borón explicaba que América Latina se encuentra hoy sometida a una intensa contraofensiva imperialista, cuyos blancos preferenciales son producir el “cambio de régimen” en Venezuela, recrudecer aún más los torniquetes del bloqueo a Cuba y aislar al Gobierno del presidente boliviano, Evo Morales. Igualmente, pretende plantar una cabeza de playa opositora en Nicaragua, así como avanzar en el retorno de Ecuador a la dominación norteamericana, con reingreso de los militares de Estados Unidos en la base de Manta, y en la “liberación” de Julian Assange de la embajada de Quito en Londres, “lo que equivale a su sentencia de muerte”.

La izquierda afronta una etapa en la que los intereses imperiales avanzan como serpientes en su intento de revertir los logros de las últimas décadas y reimplantar gabinetes derechistas. América Latina sufrió el golpe militar y parlamentario contra Manuel Zelaya en Honduras, el parlamentario dado a Fernando Lugo en Paraguay, y el de de Dilma Rousseff en Brasil, la derrota electoral del partido de Cristina Kirchner en Argentina, la victoria de figuras de derecha en países como Chile y Colombia, la persecución política orquestada para evitar que Lula llegue una vez más a la presidencia del gigante sudamericano…

Frente a esa situación, preservar las experiencias de Gobierno de carácter popular y con proyecciones antimperialistas, impulsadas por partidos integrantes del Foro de Sao Paulo es objetivo fundamental de la izquierda.

Cita en La Habana: la unión de Nuestra América

En esta ocasión, el Foro está dedicado a Fidel Castro y la lucha por la integración latinoamericana y caribeña. Es el espacio oportuno para debatir la urgencia de defender los símbolos y los valores culturales, y de emprender estrategias de comunicación política como una red de comunicadores de izquierda que visibilicen la lucha social.

El encuentro permite dar continuidad al diálogo sobre el Consenso de Nuestra América, documento adoptado en julio del pasado año en Managua, cuyo propósito “es seguir debatiendo con las fuerzas populares, sindicales, movimientos sociales, e ir creando una gran ola antineoliberal y antimperialista, y construyendo estrategias de lucha unitarias”.

El Foro de Sao Paulo en La Habana sirve para evaluar las estrategias que propicien a la izquierda unida desvestir a las élites derechistas y oligárquicas, y a quienes pretenden imponer a América Latina una época mísera y oscurantista, de pérdida de conquistas sociales y retrocesos, para convertirse en patio trasero, baúl de un tesoro saqueado, robado y disponible para destruir el esfuerzo de los pueblos.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo