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Publicado el 23 Enero, 2019 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

ANIVERSARIO 80 DE LA CTC

El largo camino hacia la unidad

La razón de ser de esta central sindical ha sido agrupar a la clase obrera para la defensa de sus genuinos intereses
Lázaro Peña. Su primer secretario general, en un mitin de la CTC. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Lázaro Peña. Su primer secretario general, en un mitin de la CTC. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

En 1937 se vivía en Cuba un momento muy especial. En medio de una aguda crisis económica y política, las fuerzas reaccionarias, lideradas por el coronel Fulgencio Batista, se mostraban incapaces de enfrentar el creciente movimiento de masas que exigía el fin del régimen tiránico. A la vez, las fuerzas revolucionarias, divididas por sectarismos estériles, sin un dirigente con el suficiente consenso para lograr la unidad, eran incapaces de vencer a la reacción.

Por otra parte, ante el avance de las fuerzas nazifascistas en Europa y el peligro que ello significaba, Estados Unidos se mostró más proclive a regímenes democráticos en América Latina, en los que se permitiera la existencia legal de partidos comunistas.

Batista comprendió que para mantenerse en el poder, tenía que hacer concesiones que, por un lado, satisficieran demandas populares y, por el otro, cumplieran las expectativas de Washington. En diciembre de 1937, más de tres mil presos políticos fueron liberados. Pocas semanas después, se permitió la libre actividad sindical, hasta entonces semiclandestina, y se restableció la autonomía universitaria.

José María Pérez presidió la Federación de Trabajadores de la provincia de La Habana (FTPH), un importante paso en pos de la unidad sindical. (Foto:

José María Pérez presidió la Federación de Trabajadores de la provincia de La Habana (FTPH), un importante paso en pos de la unidad sindical. (Foto:

Lázaro Peña, José María Pérez y otros destacados líderes del movimiento obrero, aprovecharon estas medidas para fundar la Federación de Trabajadores de la provincia de La Habana (FTPH) y se eligió para presidirla a José María Pérez. Esta institución organizó el acto conmemorativo por el 1o de Mayo, al que asistieron más de 70 000 obreros. Más de 40 actos similares se desarrollaron en el resto del país. La creación de una organización sindical nacional era el segundo paso obligado de esa estrategia.

El 23 de enero de 1939, en el hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, se inauguró el Congreso Nacional de los Trabajadores, en el cual, en su última sesión, el 28 de enero, se constituyó la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC). Lázaro Peña, del sindicato tabacalero, fue elegido democráticamente su secretario general. Años después, cambiaría su nombre por la de Central de Trabajadores de Cuba.

En sus primeros años, la CTC desarrolló sin dificultades su labor sindical aunque como institución no fue legalizada hasta después de la entrada de Cuba en la Segunda Guerra Mundial. Al llamado “gobierno constitucional” de Fulgencio Batista (1940-1944), en medio de la conflagración, no le convenía un enfrentamiento con el movimiento obrero.

No sucedió así con los llamados “gobiernos auténticos” (1944-1952). La reacción ya tenía las manos libres, sobre todo, a partir del discurso del inglés Winston Churchill, en Fulton (5 de marzo de 1946), que prácticamente inició la guerra fría y la histeria anticomunista en Europa occidental y América.

En 1947, el Gobierno de Ramón Grau San Martín intervino militarmente la CTC e impuso allí a una dirigencia mediatizada. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

En 1947, el Gobierno de Ramón Grau San Martín intervino militarmente la CTC e impuso allí a una dirigencia mediatizada. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Mientras que en Hollywood se iniciaba la cacería de brujas con todo lo que oliera a izquierda, en Cuba se producían la persecución y los asesinatos de dirigentes sindicales, la mayor parte, miembros del Partido Socialista Popular (comunista).

Valiéndose del inciso K, un impuesto creado para construir escuelas y mejorar la Educación, que en la práctica era saqueado por los gobernantes corruptos, se pagó a pandilleros para que se apoderaran por la fuerza, incluso apelando al asesinato, de la dirección de los sindicatos.

En 1947, el Gobierno de Ramón Grau San Martín intervino militarmente la CTC e impuso allí a una dirigencia mediatizada, corrupta y vendida a la patronal. El pueblo comenzó a llamar a aquel engendro con el apelativo de CTK, en alusión al ya mencionado inciso. Al no poder doblegar a sus sindicatos, prestigiosos dirigentes sindicales como Jesús Menéndez (azucarero) y Aracelio Iglesias (portuario) fueron asesinados por pandilleros del Gobierno.

El movimiento obrero quedó así partido en dos. En cada sindicato de base sobrevivía clandestinamente la CTC obrera pero los dirigentes oficiales, por lo general, respondían a la CTK. Tal división propicio que Batista, en 1952, usurpara el poder mediante un golpe de Estado, ya que el movimiento obrero, ante su fraccionamiento, había perdido toda capacidad de respuesta en defensa de los intereses patrios. Además de que toda la dirigencia de la CTK en pleno se plegó al golpista.

Batista siguió la política de asalto a los sindicatos y durante su sangrienta tiranía (1952-1958) impuso por las bayonetas a direcciones sindicales no elegidas por los trabajadores, como en los sindicatos bancario, azucarero y textilero.

En 1958, en respuesta a las orientaciones emitidas por Fidel desde la Sierra, los elementos patrióticos del movimiento obrero se agruparon en el FONU (Frente Obrero Nacional Unido), el cual organizó la huelga general de enero de 1959 que consolidó el triunfo revolucionario.

Para el Congreso de la CTC celebrado en noviembre de 1959, por primera vez desde 1947 los trabajadores pudieron elegir libremente a sus delegados al evento. En los 12 años de “democracia” auténtica y batistiana, la CTK designaba de dedo a la mayor parte de los delegados.

En estos 60 años de Revolución en el poder, la CTC, a la cabeza del movimiento obrero, ha desempeñado un papel destacado, ya sea en la defensa de la patria, en la producción y los servicios, en las movilizaciones agrícolas y en cuanta tarea le han encomendado Fidel y la dirección de la Revolución.

Como en 1939 y en 1959, para la CTC, hoy, la unidad sigue siendo la clave esencial en la defensa de los intereses de la nación, en la lucha por preservar las conquistas fundamentales de la Revolución.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García