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Publicado el 1 Enero, 2019 por Redaccion Cultura e Historia en Historia
 
 

JUAN ALMEIDA BOSQUE

Ver hechos realidad los sueños

Nota escrita por el Comandante de la Revolución el 1o de enero de 2009, a solicitud del periódico Granma, rememorando el día del triunfo revolucionario

 

Fidel y la Caravana de la Libertad llegan a la capital. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Fidel y la Caravana de la Libertad llegan a la capital. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

El 1o de enero de 1959 es el inicio de un año agraciado, extraordinario e inolvidable: la explosión sentimental del triunfo revolucionario.

Las cárceles abrieron sus puertas de hierro. Los liberados olvidaron su venganza y gritaron juntos con los carceleros por el triunfo de la Revolución. Llegaban los aviones cargados de exiliados que encontraban el calor familiar y el agradecimiento de la patria. Solo los asesinados y desaparecidos no pudieron alcanzar el triunfo, pero vivirán en el recuerdo de familiares, amigos y compañeros de lucha.

Obreros, estudiantes, jóvenes, hombres y mujeres, todo el pueblo aclamaba a los combatientes que íbamos en cientos de vehículos, una caravana que marchaba por la Carretera Central donde miles de personas aguardaban.

Todo el pueblo, aclamaba a los combatientes que iban en cientos de vehículos, una caravana que marchaba por la Carretera Central. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Todo el pueblo, aclamaba a los combatientes que iban en cientos de vehículos, una caravana que marchaba por la Carretera Central. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

A los mandos militares y las estaciones de Policía en manos de los rebeldes, de las milicias y del pueblo, iban llegando los detenidos: malversadores, testaferros y colaboradores del régimen, otros por haber cometido crímenes. Los más connotados eran juzgados y sancionados en el acto.

Había delirio y entusiasmo en la población que aclamaba a Fidel en su recorrido, gritos de alegría, abrazos, besos dulces, nobles y tiernas caricias; fotos en grupo; regalos de detentes, estampas y medallas. El repicar de las campanas, los pitazos de claxon de autos y camiones repletos de personas enarbolando banderas. ¡Todo era una fiesta, como en un bello sueño!

El pueblo, en multitud, unido en júbilo a su Revolución, hacía suyo el triunfo. La gente se fundía en un crisol de sentimientos y alegría. Hasta en las ciudades de los más obstinados y recalcitrantes sectores, el triunfo revolucionario provocaba la trasgresión de las costumbres raciales. Blancos y negros cogidos de las manos, se abrazan, se miran sorprendidos, ríen, gritan, saltan juntos por la Revolución. Es el momento de la alegría, de la fraternidad. El negro y el pobre redimidos, con el blanco y el rico igualados.

Las cárceles abrieron sus puertas de hierro. Los liberados gritaron juntos con el pueblo vivas por el triunfo de la Revolución. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Las cárceles abrieron sus puertas de hierro. Los liberados gritaron juntos con el pueblo vivas por el triunfo de la Revolución. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Como una melodía subía y bajaba el diapasón del coro de cientos, de miles de voces. Desde que tomamos el fusil por primera vez, estos fueron los momentos más conmovedores, grandiosos y emocionantes. Era el canto inefable a la victoria y a la fe revolucionaria en el futuro de la patria. No hubo asta de bandera que no tuviera los colores de la patria.

Las Marianas, que tomaron el nombre de la insigne madre de los Maceo, defensoras de la libertad con el fusil, eran saludadas con amor, ternura y admiración.

Arribamos al Campamento Militar de Columbia. La multitud a nuestro alrededor nos conduce hasta la tribuna. El día corrió su telón y dio paso a la noche. La tensión es rota por la voz de Fidel:

Creo que estamos en un momento decisivo de nuestra historia, La tiranía ha sido derrotada. La alegría es inmensa y sin embargo, mucho queda por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil. Quizás en lo adelante todo será más difícil.

Llegaban los aviones cargados de exiliados que encontraban el calor familiar y el agradecimiento de la patria.

Llegaban los aviones cargados de exiliados que encontraban el calor familiar y el agradecimiento de la patria.

Ahora, a 50 (*) años de aquella histórica fecha en que alcanzamos la libertad plena, la independencia absoluta y la soberanía total, a las emociones y momentos antes narrados, añado el orgullo por lo logrado, la satisfacción por el esfuerzo realizado antes y después del 1o. de enero, la fe y la confianza que tuvimos, recibimos y mantenemos en nuestro pueblo y en particular en las nuevas generaciones continuadoras de esta causa, a quienes hemos dedicado los mejores años de nuestras vidas y por ellos estamos dispuesto a cualquier sacrificio como lo hacen los Cinco héroes que cumplen injusta sanción en las cárceles del imperio.

Saludo a Fidel, el hermano de lucha, el que nos guio al triunfo revolucionario y ha continuado al frente durante estas cinco décadas para alcanzar las nuevas victorias de la patria, deseando que nos siga acompañando como líder histórico de este proceso revolucionario para ver hechos realidad los sueños por los que luchamos.

El pueblo, en multitud, unido en júbilo a su Revolución, hacía suyo el triunfo. La gente se fundía en un crisol de sentimientos y alegría. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

El pueblo, en multitud, unido en júbilo a su Revolución, hacía suyo el triunfo. La gente se fundía en un crisol de sentimientos y alegría. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

El repicar de las campanas, los pitazos de claxon de autos y camiones repletos de personas enarbolando banderas. ¡Todo era una fiesta, como en un bello sueño! (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

El repicar de las campanas, los pitazos de claxon de autos y camiones repletos de personas enarbolando banderas. ¡Todo era una fiesta, como en un bello sueño! (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Al arribo al Campamento Militar de Columbia, la multitud los conduce hasta la tribuna. El día corrió su telón y dio paso a la noche. La tensión es rota por la voz de Fidel: (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Al arribo al Campamento Militar de Columbia, la multitud los conduce hasta la tribuna. El día corrió su telón y dio paso a la noche. La tensión es rota por la voz de Fidel: (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Fidel. el hermano de lucha, el que guio al triunfo revolucionario y continuó al frente para alcanzar las nuevas victorias de la patria. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Fidel. el hermano de lucha, el que guio al triunfo revolucionario y continuó al frente para alcanzar las nuevas victorias de la patria. (Crédito: AUTOR NO IDENTIFICADO)

(*) Se refiere a la fecha en que se publicó este texto por primera vez (2009). Ahora se cumplen 60 años del triunfo.

 


Redaccion Cultura e Historia