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Publicado el 20 Febrero, 2019 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

20 de febrero de 1954

Excarcelación de Haydée y Melba

La salida del penal significó para las heroínas el continuar la lucha bajo otras condiciones
1.Las dos heroínas a la salida del penal, el 20 de febrero de 1954. (Foto: Autor no identificado)

Las dos heroínas a la salida del penal, el 20 de febrero de 1954. (Foto: Autor no identificado)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Según documento expedido por la Sala Primera de la Audiencia de Santiago de Cuba, se había condenado a Haydée Santamaría y Melba Hernández “por el delito contra la estabilidad de la república, a siete meses de arresto en el Reclusorio Nacional de Mujeres”.

Como estaban detenidas desde el 26 de julio de 1953 (72 días), cuando el 6 de octubre siguiente ingresan en la cárcel para mujeres de Guanajay a cumplir su sanción, esta se fija hasta el 20 de febrero de 1954.

Melba rememora: “En Boniato (prisión en la que estuvieron encarceladas durante el juicio del Moncada) debimos incrementar la rebeldía y la violencia para cumplir con lo orientado y fundamentalmente para preservar la vida de Fidel, en peligro inminente.

“Al ser trasladadas a Guanajay, aquella tensión un poco que disminuyó. No es que dejáramos de luchar, pero se nos hacía más difícil, ya que la dirección del penal aplicó una política inteligente con Yeyé y conmigo. Estábamos incomunicadas. No podíamos apenas establecer contacto con las restantes reclusas. Por ello leíamos mucho”.

Al producirse la excarcelación de las dos heroínas en la fecha determinada por el tribunal, las esperaba a la salida del penalm junto al Buick verde de Juan Manuel Martínez Tinguao, los padres de Melba y Haydée, y un hermano de esta. Aldo.

Un grupo de jóvenes de Guanajay espontáneamente han acudido para demostrarle su solidaridad, entre ellos, dos futuros héroes de las acciones del 13 de marzo de 1957, Pedro Esperón y Evelio Prieto.

Haydée recordaría años después: “Y fue terrible esa salida […] Pero de todas maneras seguimos adelante”. La primera misión  que les encomendó Fidel fue la impresión y divulgación de La Historia me absolverá, el alegato del joven abogado en el juicio por los sucesos del Moncada.

Con poco dinero y en una total clandestinidad –por motivos obvios el régimen no podía enterarse de la operación-, se imprimieron más de 10 000 ejemplares.  Gustavo  Ameijeiras se encargó de repartirlos por toda la geografía nacional, en un auto prestado y pidiéndole a compañeros de lucha, en cada capital provincial, que sufragaran la gasolina para poder llegar al próximo destino.

Melba y Haydée no se detuvieron ante obstáculo alguno. Como gustaba decir a la última; “Y seguimos luchando hasta que salieron nuestros compañeros de Isla de Pinos y salió Fidel de Isla de Pinos. Y fue vivir otra vez, fue luchar otra vez, fue la acción otra vez, fue ya otra vez la vida”.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García