De nuevo a propósito del 4 de Abril
Jóvenes de siempre
Serán quienes frente al deber y el sacrificio, con orgullo, compromiso, pensamiento propio y la natural inconformidad ante la obra siempre perfectible, responderán invariablemente: ¡Sí, vale la pena luchar!
- El 4 de abril de 1962, en el Congreso de la AJR, Fidel propuso nombrar a la organización Unión de Jóvenes Comunistas
A propósito del aniversario 50 de la UJC, en abril de 2012, publicamos este trabajo por solicitud de la dirección de Bohemia, que ahora, con motivo de este aniversario 55, volvemos a poner a la disposición y el juicio crítico de nuestros lectores.
Por VÍCTOR MANUEL GONZÁLEZ ALBEAR
Fotos Archivo de BOHEMIA
(Publicado el 4 Abril, 2017 en Historia)
Los seguidores de Camilo y Che
Una calurosa noche a finales del verano de 1965 entró a mi oficina en el Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el periodista Guillermo Cabrera Álvarez, del semanario Mella, con la idea de reconstruir las rutas de las columnas invasoras números 2, Antonio Maceo y 8, Ciro Redondo, respectivamente al mando de los inolvidables comandantes Camilo y Che. Se trataba de no perder el rastro aún reciente de las épicas jornadas y revivir parte de los esfuerzos y sacrificios, como ya lo habían hecho los numerosos jóvenes rebeldes que al llamado del comandante guerrillero Joel Iglesias, acudían desde todos los rincones de Cuba a la Sierra Maestra para escalar cinco veces el Pico Turquino.
Brigadistas Conrado Benítez, por llanos y montañas llevando con las letras la
luz de la verdad
Recordaba Guillermo, cuando evocábamos aquella feliz y casi anónima iniciativa suya, lo poco que debió emplearse para ponernos manos a la obra. Tras rápidas consultas y discusiones que lo enriquecieron, el proyecto se convirtió en acuerdo del pequeño Buró Nacional de la UJC, reestructurado a finales de 1963 y encabezado entonces por el compañero Miguel Martín. Los seguidores serían seleccionados, uno por municipio, entre los jóvenes destacados que hubiesen obtenido el Sello 21 de Octubre, en conmemoración de la fecha de integración unitaria, en 1961, de la juventud cubana en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), antecesora de la UJC. Rápidas reuniones en el Minfar allegaron apoyo decisivo que incluyó la solicitada designación de oficiales rebeldes de las respectivas columnas de Camilo y Che para encabezar y conducir la nueva marcha. Y a partir de un propósito formativo -más que por las reales carencias que ya se hacían sentir derivadas del implacable bloqueo imperial implantado un lustro antes-, toda la logística de ese movimiento debió aportarla el esfuerzo propio, personal y local.
Los seguidores fueron equipados por sus respectivos municipios de origen con lo imprescindible para la campaña, se congregaron en las cabeceras de las antiguas seis provincias y desde allí marcharon en la fecha y hora indicadas, para estar en el Caney de Las Mercedes el 28 de octubre de aquel mismo año, sexto aniversario de la desaparición de Camilo. Allí se distribuyó operativamente a los más de 300 jóvenes seleccionados, a partes iguales, entre las dos columnas, estructuradas a su vez en pelotones con los nombres de combatientes rebeldes caídos en combate.
Eduardo García Delgado, el joven que herido de muerte por los arteros bombardeos previos a la invasión mercenaria, escribió con su propia sangre el nombre de Fidel
Y lo demás creo fue bien contado por el propio Guillermo, quien nos acompañó, ya como corresponsal de Juventud Rebelde -fundado días antes, el 21 de octubre-, en la Columna 2 durante la caminata de más de 700 kilómetros desde el Salto de Enagua, en la Sierra Maestra, hasta el poblado de Yaguajay, en Las Villas. Otros periodistas también cubrieron momentos importantes del fatigoso recorrido de ambas columnas por las rutas originales en las que se rescataban anécdotas y se dejaban sencillos recordatorios en cada lugar de acampada invasora, incluido el remozamiento de alguna que otra remota escuelita. En crónicas conmovedoras y con imágenes que mostraban a los seguidores cruzando ríos con el agua al pecho y animados por héroes guerrilleros como el legendario comandante Pinares, el trabajo de la prensa contribuyó a convertir aquel movimiento iniciado con la mayor modestia en un acontecimiento nacional que entusiasmó y movilizó a la juventud cubana. Ello determinó el espontáneo y entusiasta recibimiento en pueblos y ciudades, desde Santa Clara hasta La Habana, al paso de los camiones que conducían a los ya barbudos seguidores, y el masivo acto final en Ciudad Libertad con la estimulante presencia de dirigentes revolucionarios que enlazaban el glorioso pasado con el presente y futuro también de luchas y victorias. La experiencia se repitió en los años siguientes, con variantes más directamente productivas en circunstancias que planteaban otras prioridades a la UJC y al país.
El 4 de abril de 1962, en el Congreso de la AJR, Fidel propuso nombrar a la organización Unión de Jóvenes Comunistas
¿Y a qué viene esta evocación? Pues motivada porque estamos en el abril -de los recuerdos, las batallas, y las victorias- de aquel día 4, hace medio siglo, cuando Fidel concluyó el Primer Congreso de la AJR y propuso denominar comunista a la organización de la vanguardia juvenil cubana. Allí nació la UJC. Por afortunada coincidencia, en esa misma fecha del año anterior se había fundado la Unión de Pioneros de Cuba, inmediato antecedente de la Organización de Pioneros José Martí.
- Los que fusiles en alto gritaron ¡Patria o Muerte! cuando Fidel llamó a defender la Revolución socialista, los de Girón y la Crisis de Octubre…
Y naturalmente los hechos históricos suelen motivar remembranzas, reflexiones, preguntas y respuestas. Algunas vienen desde que, formado ya el pensamiento cubano con Félix Varela en la primera mitad del siglo XIX, los jóvenes de la colonia discutían sobre integrismo a la metrópoli, reformismo, autonomismo, anexionismo a la vecina potencia emergente -al sur esclavista o al norte liberal según los intereses y puntos de vista- abolicionismo o independentismo liberador y justiciero al costo de supremo sacrificio.
- Los que respondieron al plan de becas, los Makarenkos y maestros Minas-Topes-Tarará, los que marcharon al extranjero a cursos técnicos militares y civiles
¿Abolición o esclavitud? ¿Madrid o Yara? ¿Paz sin independencia ni abolición de la esclavitud, o Baraguá? ¿Plattismo para aceptar migajas yanquis por la rendición incondicional, o verdadera independencia, soberanía y derecho inalienable a decidir el camino hacia la mayor felicidad posible de la nación cubana? ¿Arrodillarse ante la tiranía, o clavar “con furia de mano esclava/ sobre su oprobio al tirano”? ¿Claudicar ante el azote devastador de un obligado y terrible período especial, o resistir, salvar las conquistas fundamentales, reorientar y reemprender el camino espinoso sin perder el rumbo estratégico? ¿Regresar al odioso y fracasado capitalismo, o, reconociendo errores, algunos casi inevitables; rectificando con sentido del momento histórico, cambiando cuanto deba ser cambiado, actualizado y perfeccionado nuestro modelo económico, social y político, reafirmarnos, sin exclusiones de ningún tipo, en la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, que solo puede existir y evolucionar marchando hacia un socialismo de creación heroica?
Los jóvenes en tareas de choque, columnas juveniles y en las más diversas tareas productivas
Las preguntas y respuestas, similares en esencia y específicas para cada época, se han venido repitiendo en las diferentes encrucijadas de los tiempos. Por imperativo de la diversidad en la condición humana y a pesar del ímpetu propio de la juventud, no son todos los que se motivan y no pocos los que se asustan ante los mayores desafíos, o quienes los asumen en las bonanzas y los abandonan en las tempestades. O los que incluso participaron alguna vez de la gloria que se ha vivido, pero renunciaron a ella, tal vez por falta de consistencia ética para la resistencia heroica y el combate inclaudicable, o porque nunca tuvieron auténticas convicciones. Aparte de los pasados impúdicamente al enemigo, o a la abúlica indiferencia, algunos conversos pretenden justificar sus nuevos signos con la vuelta a trasnochadas teorías liberales, o ultraizquierdistas, en estos momentos que, con mayor madurez cultural y política, abrimos diálogo respetuoso e incluyente.
- Los del movimiento deportivo, masivo y de alto rendimiento, nuestras glorias olímpicas; los del Movimiento de la Nueva Trova, la Brigada y luego Asociación Hermanos Saíz
Cada momento ha tenido y tendrá su juventud, ninguna peor que otra, al contrario, motivos nunca faltarán para admirar a los jóvenes dignos de sus padres y de su propio tiempo, porque, sin duda, los mejores, los que fundan y marcan los tiempos serán quienes frente al deber y el sacrificio, con orgullo, compromiso, pensamiento propio y la natural inconformidad ante la obra siempre perfectible, responderán invariablemente: ¡Sí, vale la pena luchar! Son aquellos a los que Fidel se refirió el 10 de octubre de 1968, cuando aludiendo a la pléyade de patriotas conocidos y anónimos de un siglo de luchas a partir de la gesta iniciada por Céspedes en la Demajagua, dijo para siempre que nosotros ayer habríamos sido como ellos, y que ellos hoy serían como nosotros.
Y esa es la juventud que unió Martí junto a los gloriosos veteranos. La que alzaron Mella, Rubén y Pablo. La que siguió a Guiteras, a Frank, a José Antonio. La que Fidel convocó en el año del centenario martiano y continúa batallando en generaciones de dignos continuadores.
Los que se formaron en las escuelas al campo y en el campo
Es la de los muchachos y muchachas de las patrullas juveniles, los Cinco Picos, las milicias estudiantiles, los maestros voluntarios, los alfabetizadores Conrado Benítez, los que respondieron al plan de becas, los Makarenkos y maestros Minas-Topes-Tarará, los que fusiles en alto gritaron ¡Patria o Muerte! cuando Fidel llamó a defender la Revolución socialista, los artilleros de Girón, los de las armas estratégicas, los de las movilizaciones a la recogida de café, los de los cercos y peines en la cruenta lucha contra bandidos, los que cumplieron con honor en el Servicio Militar Obligatorio y el Activo, las unidades militares de ayuda a la producción y el Ejército Juvenil del Trabajo; los Camilitos y cadetes, los seguidores de Camilo y Che…
El Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Doménech
Los que se formaron y se forman como técnicos agropecuarios en las escuelas e institutos tecnológicos, los becarios en el extranjero en técnicas y carreras militares y civiles, los de las Columnas Juveniles del Centenario, del Mar y otras; los de las Brigadas Técnicas Juveniles, la Nueva Trova y la Asociación Hermanos Saíz, los de las obras de choque y contingentes de trabajo comunista, los de las escuelas al campo y en el campo, los de las misiones internacionalistas voluntarias como soldados, maestros, médicos y otros cooperantes civiles; los del movimiento deportivo, masivo y de alto rendimiento, nuestras glorias olímpicas, los miles de jóvenes que marcharon a trabajar y capacitarse en industrias de países socialistas, los destacamentos pedagógico Manuel Ascunce Domenech, médico Carlos J. Finlay, y José Martí de Instructores de arte…
- Los de las misiones internacionalistas voluntarias como soldados, maestros, médicos y otros cooperantes civiles
Los que han convertido a Cuba en un país de hombre y mujeres de ciencia
Los que han convertido a Cuba en un país de hombres y mujeres de ciencia; los trabajadores sociales, los de las batallas de ideas en todos los frentes, los que siguen salvando vidas y aliviando el dolor en Haití y cualquier selva o montaña que reclame el concurso solidario, los del Yo si puedo llevando aun la luz de la verdad hasta en los más recónditos parajes del mundo… los que en silencio han tenido y tienen que hacer su aporte inapreciable… Y en el escalón más alto, nuestros cinco héroes, desde su inmensa altura moral, y los que han caído y vivirán eternamente en el corazón de la patria…
Comprendo que para algunas modas al uso mi pensamiento, o este lenguaje, pudiera parecer tal vez demasiado radical, el clásico teque, pero es así como muy sinceramente siento que fueron, son y serán los jóvenes de siempre.
- En el escalón más alto, nuestros cinco héroes, desde su inmensa altura moral
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