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Publicado el 27 Abril, 2019 por Redaccion Cultura e Historia en Historia
 
 

LA HABANA DE MARTÍ. Huella que honra

Los 17 años vividos por nuestro Apóstol en la ciudad donde nació influyeron en su recia personalidad. Situación política, económica y social de la capital cubana en 1853. Principales sucesos acaecidos el 28 de enero de ese año
El 28 de enero de 2018 fue inaugurado en el parque 13 de Marzo de La Habana el conjunto escultórico que representa la muerte de Martí en Dos Ríos, réplica del existente en el Parque Central de Nueva York, de la autoría de la escultora estadounidense Anna Hyatt Huntington. (1876-1973) (foto YASSET LLERENA ALFONSO)

El 28 de enero de 2018 fue inaugurado en el parque 13 de Marzo de La Habana el conjunto escultórico que representa la muerte de Martí en Dos Ríos, réplica del existente en el Parque Central de Nueva York, de la autoría de la escultora estadounidense Anna Hyatt Huntington. (1876-1973) (foto YASSET LLERENA ALFONSO)

Por ROLANDO ANICETO

El viernes 28 de enero de 1853 nació José Julián Martí Pérez en una casa de finales del XVlll, en la calle Paula, número 41. Era el primogénito del matrimonio formado por el sargento primero de artillería Mariano de los Santos Martí y Navarro, de Valencia, y Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera, de Santa Cruz de Tenerife, ambos españoles.

Veintiocho días después fallecía en San Agustín de La Florida el presbítero Félix Varela y Morales, “el primero que nos enseñó en pensar”.

Tres años tenía Martí cuando la familia decide mudarse para la calle Merced 40, también en intramuros, y más tarde se traslada para la casa marcada con el número 56 de Ángeles, esta vez en extramuros.

Parte la familia Martí Pérez para España, y cuando regresa va a vivir a Industria 32, para posteriormente mudarse a una vivienda de la calle Jesús Peregrino.

En 1866, José Martí, sus padres y hermanas se trasladan para Refugio 11, y al siguiente año ocupan la vivienda número 53 de la calle Peñalver, donde los sorprende el grito redentor de Carlos Manuel de Céspedes en la Demajagua.

Otra mudanza tendría lugar al siguiente año, esta vez para la calle San José, número seis.

Martí pasa un tiempo en la casa de su maestro Rafael María de Mendive, en Prado 88, mientras la familia reside en Marianao.

En enero de 1869, don Mariano Martí y Navarro es nombrado celador del barrio Cruz Verde, en Guanabacoa, y la familia se traslada para esa villa.

El día 12 la ciudad de Bayamo es incendiada por sus propios pobladores antes de caer en manos españolas, y una semana después el adolescente José Martí publica su primer artículo periodístico en El Diablo Cojuelo, editado en la imprenta El Iris, de Obispo, número 20. El 23 aparece su drama patriótico y simbólico Abdala, en La Patria Libre, también editado en El Iris.

En la calle Paula, número 41, nació José Julián Martí Pérez, el viernes 28 de enero de 1853, un lugar que aman y visitan los cubanos de todas las edades. (Foto JOSÉ JULIÁN ANICETO)

En la calle Paula, número 41, nació José Julián Martí Pérez, el viernes 28 de enero de 1853, un lugar que aman y visitan los cubanos de todas las edades. (Foto JOSÉ JULIÁN ANICETO)

El 4 de abril de 1870 Martí ingresa con el número 113 en la primera brigada de blancos de la Cárcel de La Habana, al comienzo del Paseo del Prado, condenado a seis años de prisión por el delito de infidencia.

Le cortan el cabello, le fijan un grillete en el tobillo izquierdo, lo visten de presidiario, y lo destinan a trabajos forzados en las Canteras de San Lázaro, donde laboraría hasta 12 horas diarias en condiciones infrahumanas.

Allí conocería al anciano Nicolás del Castillo y al niño Lino Figueredo, y sus vivencias le servirían para escribir posteriormente su Presidio Político en Cuba.

De fecha 28 de agosto de 1870, en la dedicatoria a su madre, doña Leonor Pérez, en una foto en la que aparece de pie y con el grillete, escribe: “Mírame, madre, y por tu amor no llores: Si esclavo de mi edad y mis doctrinas, tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores”.

Objetos, de los que se exhiben en la casita de Martí. (foto CÁNDIDO IGLESIAS)

Objetos, de los que se exhiben en la casita de Martí. (foto CÁNDIDO IGLESIAS)

Días después lo trasladan para la cigarrería de la cárcel y luego para la prisión de la fortaleza militar de La Cabaña.

El l5 de enero de ese año, 1871, partía para España José Martí en el buque Gipuzcua.

En 1887, con Martí en su primer exilio, fallece su padre, don Mariano, en San Nicolás, número 42, en extramuros.

El fundador del Partido Revolucionario Cubano y creador del periódico Patria, durante su niñez y primera juventud estudió en los siguientes planteles capitalinos:

Martí niño, imagen tomada el 12 de julio de 1862. (foto E MESTRE)

Martí niño, imagen tomada el 12 de julio de 1862. (foto E MESTRE)

Colegio San Anacleto, de Rafael Sixto Casado, en Reina, número l09, donde conoció a quien fuera su gran amigo, Fermín Valdés Domínguez.

San Pablo, de Rafael María de Mendive, en Prado 86 esquina Ánimas, actual 266; en San Alejandro, Dragones 42, actual 308, donde ingresó el l5 de septiembre de 1867 como alumno de dibujo con el expediente número l67 del libro primero de sus archivos.

También en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, inaugurado el 10 de octubre de 1863, ubicado en Obispo, número ocho; en el Convento de San Juan de Letrán o de Santo Domingo, donde Martí también fue miembro de los tribunales examinadores.

En un documento oficial de 5 de febrero de 1879, firmado por el director del instituto, se autoriza a José Martí a impartir clases en escuelas primarias de la capital, y el Apóstol trabajó como profesor en el colegio Casa Educación, que estaba en un ángulo de la Plaza de la Catedral, bajo la dirección de Antonio Plasencia.

Allí ejerció poco tiempo, ya que como consecuencia de su famoso discurso conocido como “Honrar Honra” contra la política de conciliación con el colonialismo español, pronunciado el 21 de abril en los altos del Café Louvre, en Prado y San Rafael, le fue retirada la autorización.

Seis días más tarde, durante un acto de homenaje al violinista cubano Rafael Díaz Albertini, en el Liceo de Guanabacoa, exclama con tal desenfado la palabra patria ante el capitán general Ramón Blanco, que al militar español no le queda más remedio que decir: “Martí es un loco, pero un loco peligroso”.

El 31 de agosto de 1878 regresó Martí a La Habana y fue a vivir a la calle Tulipán 32 –lugar donde nace su único hijo, José Francisco Martí y Zayas Bazán, el 22 de noviembre de 1878–; sin embargo, en una carta a su amigo Manuel Mercado le dice que es más seguro escribirle a Industria 122; luego, en otra misiva al mismo amigo le especifica: “Ahora vivo en Industria 115”. Entonces era enero de 1879. El 15 de ese mes es elegido secretario de la sección de Literatura del Liceo de Guanabacoa y, el 30, miembro del Liceo Artístico y Literario de Regla.

En 1866, José Martí, sus padres y hermanas se trasladan para Refugio 11, hoy 111 (foto MARTHA VECINO ULLOA) (OJO, QUITAR LO QUE ESTÁ A AMBOS LADOS)

En 1866, José Martí, sus padres y hermanas se trasladan para Refugio 11, hoy 111 (foto MARTHA VECINO ULLOA) (OJO, QUITAR LO QUE ESTÁ A AMBOS LADOS)

El Apóstol trabajó en el bufete de don Nicolás Azcárate, en la calle Mercaderes, número 2, en el que conoció a Juan Gualberto Gómez, para no terminar jamás esa amistad tan fructífera a Cuba. También estuvo como pasante en el bufete de San Ignacio, número 55.

El 17 de septiembre de 1879 es detenido en su casa de Amistad 42 entre Neptuno y Concordia, y conducido a la jefatura de Policía de Empedrado y Monserrate. El Capitán General dispone su deportación a España, y el 25 de septiembre del propio año más de medio centenar de amigos van a despedirlo a bordo del buque Alfonso Xll.

Más tarde recordaría: “La Habana llenó la cárcel del cubano previsor, le enseñó toda su alma caliente, le ofreció su bolsa rica, que el preso no quiso aceptar, rompió las copa en silencio al decirle al preso adiós”.

No volvería Martí a su ciudad natal. Sus últimas palabras aquel fatídico 19 de mayo de 1895, las dirigió al soldado mambí Ángel de la Guardia, a quien dijo: “Vamos a la carga, joven”.

Martí pasa un tiempo en la casa de Rafael María de Mendive, entonces Prado 88, y estudió en el Colegio San Pablo, del propio maestro, en Prado 86, esquina Ánimas, actual 266. (foto MARTHA VECINO ULLOA)

Martí pasa un tiempo en la casa de Rafael María de Mendive, entonces Prado 88, y estudió en el Colegio San Pablo, del propio maestro, en Prado 86, esquina Ánimas, actual 266. (foto MARTHA VECINO ULLOA)

Corta fue la estancia de José Martí en La Habana, apenas 17 años, pero lo suficiente como para que la ciudad natal influyera decisivamente en su recia personalidad.

El año en que nació Martí

Año 1853. Contaba la ciudad de La Habana con 334 años de fundada y una población de alrededor de 150 000 habitantes, incluyendo sus arrabales; la mayoría de los vecinos en intramuros eran peninsulares, mientras en extramuros habitaban los llamados naturales del país o criollos.

El año del nacimiento de José Martí gobernaba el país el Capitán General José Gutiérrez de la Concha, quien se destacó por su despiadada represión de los movimientos revolucionarios. Durante su mandato fueron ejecutados el venezolano Narciso López, Joaquín de Agüero, Eduardo Facciolo y Ramón Pintó, y ejercían como alcaldes de La Habana Miguel de Hano y Lorenzo Larrazabal.

En la foto dedicada a doña Leonor Pérez, el 28 de agosto de 1870, escribe: “Mírame, madre, y por tu amor no llores: Si esclavo de mi edad y mis doctrinas, tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores”. (fotocopia RIVAS)

En la foto dedicada a doña Leonor Pérez, el 28 de agosto de 1870, escribe: “Mírame, madre, y por tu amor no llores: Si esclavo de mi edad y mis doctrinas, tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores”. (fotocopia RIVAS)

Las principales diversiones de los habaneros eran el baile y los paseos vespertinos, y tenían la Alameda de Paula, el Prado o Paseo de Isabel ll y el Paseo Militar o de Tacón, el que bien podía compararse, según viajeros de la época, con los Campos Elíseos de París o el Hyde Park de Londres.

A partir de las seis de la tarde, los jóvenes caminaban todo el Prado desde La Punta hasta la fuente de Neptuno; las jóvenes lo hacían en volantas y ampliaban su recorrido hasta el Campo de Marte, donde se detenían para tomar algún refrigerio en los cafés de los Franceses o Atenas ya que desde 1810 se conocía el hielo en La Habana.

Luego continuaban el periplo por el Paseo de Tacón hasta las faldas de la loma de Aróstegui, donde estaba el Castillo del Príncipe, para repetir el recorrido varias veces, hasta ingresar en intramuros por una puerta de la muralla distinta a la que salió.

Contaba la capital con un teatro que podía competir en elegancia y belleza con los mejores de Europa: el Tacón.

En el Liceo Artístico y Literario de La Habana, con sus secciones de declamación, dibujo, literatura, baile y otras, se combinaba muy bien la cultura con la distracción.

Muchos preferían las retretas diarias de siete a nueve de la noche en la Plaza de Armas, frente al Palacio de los Capitanes Generales.

Los carretones y volantas, junto a los vendedores ambulantes con sus característicos pregones en el medio centenar de las estrechas calles, muchas con toldos, y el repicar de las campanas de las iglesias, ponían un sello distintivo a la ciudad.

Por otra parte, se intensificaba el trabajo esclavo y el contrabando negrero estaba en apogeo. En 1853 Cuba produjo 391 247 toneladas de azúcar, y la naciente sacarocracia criolla aspiraba a una mayor preponderancia en la vida política del país.

Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana donde Martí concluyó sus estudios de Bachillerato. (fotocopia RIVAS)

Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana donde Martí concluyó sus estudios de Bachillerato. (fotocopia RIVAS)

También ese año se inauguraba el servicio telegráfico entre La Habana y Jaruco, se abría la quinta y más importante plaza para corrida de toros, en San Lázaro y Belascoaín, se inauguraba la farmacia La Reunión, luego Sarrá, y la Metrópoli autorizaba el derrumbe de la muralla que desde 1674 comenzó a dividir la ciudad en intra y extramuros.

Los estudiantes de la Real Universidad Literaria iniciaron sus acciones abiertamente anticolonialistas, y el 2 de junio aparece un anónimo con la frase: “Viva Cuba y viva libre” lo que con razón inquieta a las autoridades.

También hicieron estallar petardos en su sede del Convento de San Juan de Letrán o de Santo Domingo, ubicado en la manzana comprendida entre Obispo, San Ignacio, Mercaderes y O’Reilly.

Ese año visitó la capital la sueca Federica Bremen, quien al describir La Habana dijo que la ciudad, con sus casas bajas de todos los colores, azules, amarillos, verdes, anaranjados, le había parecido un enorme depósito de cristales abigarrados y objetos de porcelana, como una tienda de regalos.

El 28 de enero de 1853 la prensa dedicaba varias crónicas al intenso frío que sentían ese viernes los habaneros. También se anunciaba la vacunación contra la viruela de 11 a 12 del día en la iglesia de Jesús María, y la presentación de la zarzuela El Duende en el Teatro Tacón.

Las noticias policiales daban a conocer que ese día sería ajusticiado en garrote vil el pardo libre Francisco Carmona, por el homicidio alevoso del agente José Esquivel.

Un cable fechado en Nueva York daba cuenta del fracaso de una expedición preparada en secreto contra Santo Domingo, mientras desde Chile se informaba de graves desavenencias entre el Gobierno de ese país y el de Estados Unidos y la amenaza de un bloqueo de la escuadra norteamericana contra Valparaíso.

Desde Madrid la prensa informaba de la próxima llegada a nuestro puerto del buque correo, con noticias frescas de la actualidad hispana.

También se conocía que en la ciudad de Cárdenas, a 130 kilómetros de La Habana, un voraz incendio reducía a cenizas los almacenes de los muelles, la aduana y la administración de correos.

En 1853, igualmente, ocurre el asesinato de la actriz Matilde Domínguez en el Teatro Tacón, después de uno de sus grandes éxitos: El valle de Andorra. Este crimen estremeció a La Habana.

Y es en estas circunstancias cuando nace en La Habana el más ilustre de los cubanos, José Martí.

Paseo de Isabel II y Teatro Tacón, desde la puerta de Monserrate. Grabado de la época. (foto Autor no identificado)

Paseo de Isabel II y Teatro Tacón, desde la puerta de Monserrate. Grabado de la época. (foto Autor no identificado)

Jose Marti. El más ilustre de los cubanos, José Martí. (foto Autor no identificado)

El más ilustre de los cubanos, José Martí. (foto Autor no identificado)

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Fuentes consultadas:

Toledo Sande, Luis: Cesto de Llamas; Mañach, Jorge: Martí el Apóstol; Roig de Leuchsenring, Emilio: Apuntes para una historia de La Habana; Leal Spengler, Eusebio: La Habana, ciudad antigua; Gonzalo de Quesada y Miranda: Fechas Martianas

 


Redaccion Cultura e Historia