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Publicado el 3 Mayo, 2019 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

BAYAMO 2019: El mejor de todos

Con su característica hospitalidad la Ciudad Monumento organizó el  XXIII Congreso Nacional de Historia
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Logo Unión de Historiadores de CubaPor PEDRO ANTONIO GARCÍA

Desde 1942, cuando se instituyeron los Congresos Nacionales de Historia (CNH) por acuerdo de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales (la cual buscó el coauspicio de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana), estos cónclaves despertaron el interés no solo de investigadores y docentes, sino de la ciudadanía, que a través de cartas y mensajes a estas dos instituciones pedía información sobre hechos y personalidades polémicas.

La inauguración, en el teatro Bayamo. Un panel de lujo. (Foto: RAFAEL MARTINEZ ARIAS)

La inauguración, en el teatro Bayamo. Un panel de lujo. (Foto: RAFAEL MARTINEZ ARIAS)

La velada por el bicentenario del nacimiento de Céspedes, hermoso colofón para un excelente congreso. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

La velada por el bicentenario del nacimiento de Céspedes, hermoso colofón para un excelente congreso. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

Como definiera por aquellos años el destacado académico Emilio Roig de Leuchsenring, con estos eventos se buscaba “promover el mayor auge de los estudios históricos y alentar su cultivo, así como difundir el conocimiento de la historia más allá del círculo de los especialistas, hasta el mismo corazón del pueblo, a fin de que ese conocimiento lleve a la reafirmación de la fe cubana en la evolución histórica de la nacionalidad y estimule el más sano patriotismo”.

Antes de 1959 se efectuaron 12 congresos. El primero tras el triunfo de la Revolución se celebró en 1960 y después de un largo receso, la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic) decidió revitalizarlos; en 1997, en el Museo de la Revolución de la capital cubana, se desarrolló la 14ª edición, que ha tenido continuidad hasta la fecha.

Delegados e invitados al congreso participan en la ceremonia de la bandera que todas las mañanas celebra Bayamo en su Plaza de la Revolución. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

Delegados e invitados al congreso participan en la ceremonia de la bandera que todas las mañanas celebra Bayamo en su Plaza de la Revolución. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

Cuando le otorgaron la sede del XXIII Congreso Nacional de Historia a Bayamo, se tomó en consideración el activo movimiento de historiadores con que cuenta la provincia de Granma, el cual exhibe notables logros científicos en anteriores encuentros. Además, la Ciudad Monumento se distingue por su capacidad organizativa en eventos historiográficos, uno de los cuales, el anual Crisol de la Nacionalidad, constituye un paradigma en reuniones de este tipo.

No obstante, los bayameses asumían un difícil reto, pues dos anteriores congresos, los de Ciego de Ávila (2009) y Holguín (2016), habían colocado el listón muy alto por la excelente organización y el alto nivel académico de sus paneles, ponencias y debates. Mas, a fuer de sinceros, la reciente edición superó todas las expectativas.

En la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Bayamo, sus bien acondicionadas aulas alojaron a las distintas comisiones. (Foto: MARISELA PRESA)

En la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Bayamo, sus bien acondicionadas aulas alojaron a las distintas comisiones. (Foto: MARISELA PRESA)

Ya desde la inauguración se preveía que este iba a ser un congreso para recordar. En el teatro Bayamo, un panel de lujo integrado por Mercedes García, Eduardo Torres Cuevas, Ludín Fonseca y Aldo Naranjo, abordaron al papel desempeñado por Carlos Manuel de Céspedes en la historia de la nación cubana. Más que a andar por caminos trillados, los expositores se dedicaron a precisar algunas cuestiones no siempre tratadas con profundidad por la historiografía, o a resaltar aristas poco divulgadas del Padre de la Patria.

Recalcaron los panelistas que la idea de una insurrección popular armada contra el colonialismo español había germinado en la mente de Céspedes, Aguilera y Figueredo desde inicios de la década de 1860 y para ello se fueron preparando. Pero los indecisos aún confiaban en concesiones reformistas de España. Cuando esas esperanzas se desvanecieron, todos coincidieron en que la lucha armada era la única posible para solucionar los problemas de Cuba.

Igualmente, los disertantes insistieron en que en San Miguel del Rompe (agosto de 1868) en vano Céspedes trató de convencer a los demás patriotas sobre la necesidad del alzamiento inmediato. Pero ya a inicios de octubre, los manzanilleros habían fijado el día 14 como la fecha de la sublevación. El famoso telegrama acerca de la orden de detención de los principales conspiradores operó como simple catalizador, no hubo improvisación.

Jorge Luis Aneiro, presidente nacional de la Unhic, mientras intervenía en la sesión de clausura efectuada en el Parque Museo Ñico López. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

Jorge Luis Aneiro, presidente nacional de la Unhic, mientras intervenía en la sesión de clausura efectuada en el Parque Museo Ñico López. (Foto: LUIS CARLOS PALACIO)

Las sesiones de trabajo del congreso se desarrollaron en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Bayamo, una magnífica sede. Entre los eventos de ese tipo este fue, en opinión del redactor, el de mayor número de ponencias sobresalientes. Abundaron las que rectificaban erróneas concepciones: por ejemplo, Caridad Massón precisó que en 1919 acaecieron los primeros contactos del movimiento obrero cubano con la Internacional Comunista, mucho antes de constituirse la Agrupación Comunista de La Habana (1923).

Mayra San Miguel hizo importantes precisiones en la línea del tiempo con respecto a las localidades donde se fundó primeramente el Movimiento 26 de Julio en el territorio que hoy ocupa la provincia de Holguín. Varias ponencias se dedicaron a figuras apenas conocidas, como el dominicano Andrés Ramos Pegueiro Dominico, jefe de Acción del 26 de Julio en Guantánamo, tema desarrollado por Luis Figueras.

En Bayamo retornó a la agenda de los CNH el Encuentro entre estudiantes, que aunó a 34 jóvenes de todo el país. También debemos resaltar que profesores de la enseñanzas media y superior de Granma participaron en las sesiones de trabajo. Una de las más acertadas iniciativas de los organizadores bayameses fue la jornada cespediana en los barrios. Veintitrés CDR recibieron la visita de los delegados e invitados.

La nueva cita está convocada para Pinar del Río en 2021. La tierra de Isabel Rubio afronta un reto enorme. Bayamo le ha colocado el listón muy alto.

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Pedro Antonio García

 
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