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Publicado el 13 Septiembre, 2019 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Segunda Guerra Mundial, de lo que no se habla

A propósito del comentario de un lector, incluyo algunas aclaraciones al respecto

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Un lector me escribe inconforme con una pequeña crónica aparecida en esta página web porque, en su opinión, “Una cosa tan grande como la Segunda Guerra Mundial no merecía un artículo tan minúsculo que obvia, desvirtúa y omite tantos acontecimientos ocurridos en ella y en su preludio”.

Como tiene su parte de razón paso a complacerlo aunque disienta de la relación de hechos que apunta.

1.	En Nanjing y Shanghai los japoneses cometieron genocidio contra la población civil del que no se salvaron mujeres y niños.
En Nanjing y Shanghai los japoneses cometieron genocidio contra la población civil del que no se salvaron mujeres y niños.

En primer término, hablar de la invasión japonesa a Mongolia, sin antecedentes, es también pecar de omisión. La Segunda Guerra Mundial no empezó en septiembre de 1939, si hemos de ser exactos, sino ocho años antes, con la invasión japonesa al nordeste chino, conocido en occidente como Manchuria.

Cuando el Japón militarista dominó esas cuatro provincias chinas de entonces (Liaoning, Jilin, Heilongjiang y Jehol) y creó allí el régimen títere del Manchukuo, Occidente (léase EE.UU., Inglaterra y Francia) lo permitieron, obstaculizando cualquier tipo de sanción económica contra Tokío.

La Ford y otras compañías de camiones siguieron enviando sus prospectos al Japón, que llegó a construir vehículos para la guerra con esos prototipos en ocasiones tan buenos y más económicos que los de la nación norteamericana.

Japón luego invadió China en 1937, cometió genocidios en Nanjing y Shanghai, lanzó docenas de provocaciones a la Siberia rusa, intentó invadir Mongolia (1938). Pero hasta donde tengo noticias, Washington no detuvo la exportación de maquinarias y tecnología al Sol Naciente hasta la vil agresión a Pearl Harbor.

Simultáneamente a la escalada expansionista nipona, Hitler tomó el poder en Alemania. Hoy día se trata de justificar su política de genocidio contra judíos, homosexuales y discapacitados con las graves violaciones a la legalidad socialista de Stalin.

La cadena mediática Hearst, tan proclive a multiplicar por 100 las víctimas de la hambruna en Ucrania, calló “las hazañas” de Hitler, como lo hacen ahora algunas enciclopedias digitales.

La sublevación fascista en España fue apoyada por Hitler y Mussolini. A su vez Stalin apoyó la república española. Fue una guerra cruel. Occidente practicó una neutralidad engañosa, abandonó a su suerte a los republicanos y después del triunfo de Franco, encerró en campos de concentración a los refugiados españoles.

Los veteranos soviéticos y estadounidenses que lucharon por la república española fueron objeto de represalias en sus países. Stalin desconfió de ellos y encerró a algunos en los gulaks. El FBI y su director Edgar Hoover desataron una persecución implacable que tuvo su clímax en los procesos macartistas de finales de los 40 y principios de los 50.-

Occidente, entretanto, con su cobarde Pacto de Munich permitió la anexión nazi de Austria, la invasión hitleriana a la hoy república checa. Antes se había hecho de la vista gorda de las atrocidades de Mussolini en Libia y Etiopía, así como de su anexión de Albania.

2.	Auschwitz. Los horrores nazis fueron callados por la cadena Hearst. (Infobae).
Auschwitz. Los horrores nazis fueron callados por la cadena Hearst. (Infobae).

En 1939 la Alemania nazi invadió Polonia. Luego sufrieron la bota fascista Holanda, Bélgica, Yugoslavia, Grecia y Francia. En este último país y en Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Croacia se crearon regímenes títeres. En Polonia fueron asesinados millones de judíos y millones de polacos.

Stalin cometió entonces errores estratégicos graves: ocupó militarmente los territorios que Polonia le había arrebatado a Bielorrusia y a Lituania entre 1918 y 1921, invadió los países bálticos y se enfrascó en una guerra con Finlandia con el pretexto de proteger la frontera leningradense.

La entrada de EE.UU. y la URSS cambió la correlación de fuerzas. Los fascistas fueron detenidos por los rusos en Stalingrado, quienes le arrebataron la iniciativa en la batalla de Kursk. Japón comenzó a retroceder ante la superioridad naval estadounidense.

Bombardeo Hiroshima
Con las genocidas bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki  no finalizó la guerra. (Foto: prensa-latina.cu)

Lo demás es conocido. La toma de Berlín, el suicidio de Hitler, la Operación Tormenta de Agosto, las genocidas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, con las que realmente no finalizó la guerra porque en Manchuria no se rindieron los japoneses a los rusos hasta el 22 de agosto aunque algunas de sus guarniciones siguieron luchando hasta el día 26.

Pero el fin de la guerra no trajo la paz. Y comenzó la guerra fría, que se agudizó cuando el chantaje nuclear yanqui se quebró ante el estallido de la primera bomba atómica soviética.

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Segunda Guerra Mundial


Pedro Antonio García

 
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