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Publicado el 25 Noviembre, 2019 por ACN en Historia
 
 

Fidel, en cualquier lugar del mundo

 

Fidel huracán Michelle/ ACNPor Bárbara Vasallo | Foto: Lázaro Paredes Valdés

Cualquier cubana o cubano y hasta personas de allende los mares, tienen una anécdota que contar sobre Fidel Castro, porque en su fecunda vida el Comandante en Jefe estuvo siempre en contacto con la gente, y no es sorpresa para nadie que aparecía en los lugares más inverosímiles preguntando y aprendiendo sobre todo.

Recientemente un colega de Radio Rebelde publicó en su perfil de la red social Facebook una foto sobre la visita de Fidel a la provincia de Matanzas el cuatro de noviembre de 2001, al paso del devastador huracán Michelle y los comentarios no tardaron en aparecer.

Muchas personas identificaron el hecho porque fueron imágenes que le dieron la vuelta al mundo 18 años atrás: ese evento atmosférico arrasó con vientos de más de 210 kilómetros por hora, y en la memoria quedaron aquellos difíciles momentos.

Arneldy Cejas Herrera, un reconocido actor y director de teatro de títeres en Cuba, fue de los cibernautas que llegó a comentar y dejó esta anécdota que la periodista comparte:

“Yo estaba, escampando del aguacero, en el portal del Gobierno de Matanzas (regresaba a mi casa, venía de pasarme la noche acompañando a dos señoras mayores que estaban solas en el ciclón y me preparaba para partir a mi trabajo, pero empezó a llover y me puse en el portal), cuando llegó Fidel en su caravana.

“Él se acercó al grupo de personas que estábamos allí. Yo tenía mi cotorra en la mano y él me preguntó: y tú, ¿estás evacuando a la cotorrita? Dije que sí con la cabeza, impresionado por el tamaño de aquel hombre frente a mí… le tocó la cabeza a mi cotorra (y ella que era una fiera) se dejó tocar como si lo conociera de siempre.

“Le hicieron muchas fotos, pero nunca conseguí ninguna, si alguien las tiene me gustaría tenerlas. Es una anécdota que guardo con mucho cariño, a pesar de los días difíciles que estábamos viviendo con el ciclón”.

No es extraño escuchar narraciones así: el Líder de la Revolución Cubana no escatimaba de su precioso tiempo para conversar con el pueblo, y estar al tanto del mínimo detalle.

Esa misma noche, bajo los embates del huracán que dejó en el suelo cientos de toneladas de cítricos, viviendas, cañas acostadas, plátanos “chapeados” y postes del alumbrado público totalmente inservibles, Fidel llegó a Varadero para intercambiar con los visitantes foráneos que fueron evacuados de varias instalaciones y reubicados en el hotel Meliá Las Américas.

Aquellas personas de disímiles lugares del mundo como Canadá, Alemania, Bélgica, Rusia, Dinamarca, Argentina, México, Chile, España, Inglaterra… desconocedores de lo que estaba aconteciendo, no podían creer que fueran testigos de un encuentro con Fidel.

Sus rostros no salían del asombro y expresaban a la vez, en los varios idiomas que hablaban, cómo era posible que en medio de aquel descomunal viento que rompía cristales por todas partes, el Presidente de un país fuera nada más y nada menos que a interesarse por los turistas que estaban de vacaciones en Cuba. Eso no lo había visto en ninguna parte, los jefes de Estado se esconden cuando vienen fenómenos de este tipo, me dijo gritando una española eufórica, que quería a toda costa guardar en una foto su presencia allí.

Tal vez como Arneldy, el actor-titiritero, todavía esa mujer guarde con celo su anécdota, o los miles de vacacionistas que estaban allí aquel día, ahora mismo acaricien la fotografía y narren a sus descendencias la noche en que un Jefe de Estado, un Comandante en Jefe, un Fidel irrepetible, desafió como otras tantas veces los vientos poderosos de un huracán para llegar a interesarse por el bienestar de los demás.

Y en un perfil de una red social, mucho tiempo después, ante la foto del Líder cubano dejen un comentario.


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