0
Publicado el 13 Diciembre, 2019 por Redaccion Cultura e Historia en Historia
 
 

CUBA 1934

Inolvidable Frank

Hace 85 años nació este extraordinario revolucionario santiaguero, organizador y máximo dirigente del Movimiento 26 de Julio en la Ciudad Héroe  
La sensibilidad de Frank País en una muestra de pinturas y poemas.

Foto: tvcubana.icrt.cu

Por MARTA VERÓNICA ÁLVAREZ MOLA*

La historia de la Revolución Cubana no puede ser escrita sin mencionar al joven maestro y destacado revolucionario Frank Isaac País García, cuyo accionar en la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista fue decisivo. Con toda razón, ha sido considerado el alma del movimiento clandestino y como bien dijo Vilma Espín, fue y será siempre: “el inolvidable Frank”.

Nació en Santiago de Cuba, el 7 de diciembre de 1934. En 1939, la muerte paterna sumió a los País García, en grandes privaciones, situación en que Doña Rosario García, su mamá, debió construir sola un hogar que, signado por la ética y el amor, fue donde se forjó la singular personalidad de Frank.

En 1941 inició la enseñanza primaria, gratuitamente, en el Instituto Martí, donde recibió esmerada educación, se acercó al pensamiento de José Martí e inició el desarrollo de su vocación literaria.  El 1º de septiembre de 1948, recibió el bautismo y devino un activo miembro de la Iglesia bautista. Ese mismo año, ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba, pues soñaba con ser arquitecto.

El joven normalista

Al conocer la muerte de Frank, Fidel expresó: Qué monstruos. No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado.

(Foto: Autor no identificado)

Concluido el primer año de bachillerato, decidió iniciar simultáneamente estudios en la Escuela Normal para Maestros, donde realizó las pruebas de ingreso y alcanzó el primer lugar. Ya en el segundo año de magisterio, ante la certeza de que, por razones económicas, no podría continuar el bachillerato, lo abandonó. Continuó su curso en la Normal, donde fue elegido delegado de aula, y comenzó su quehacer como dirigente estudiantil cuya participación en manifestaciones de protesta le valió su primera detención.

Frank era un joven apacible que dedicaba gran parte de su tiempo a estudiar; en la Normal, en el Instituto además de idioma inglés por correspondencia, al tiempo que reservaba espacio para la filatelia y cultivar su sensibilidad artística, en música, literatura y dibujo. Enamorado de la vida y del amor, tuvo sus primeras experiencias sentimentales. Con Elia Frómeta, estableció una bonita relación que al finalizar, devino vínculo amistoso. Posteriormente, apareció en su vida América Domitro con quien hubo de soñar un matrimonio que la brutal represión de la tiranía batistiana no le permitió realizar.

El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, trajo para Frank una radical transformación dado que desde los primeros momentos cobró conciencia y comenzó su lucha con denuedo contra la tiranía. Pronto los órganos represivos lo identificaron como un enemigo. En marzo de 1953, fue detenido, juzgado y absuelto. De inmediato reemprendió su quehacer revolucionario y se sumó –incluso creó estructuras para acometer el inevitable enfrentamiento con el régimen–, a las filas del Bloque Revolucionario de Estudiantes Normalistas del Directorio Estudiantil organizado en Santiago de Cuba. También se involucró con el Bloque Estudiantil Martiano y fundó la organización llamada Decisión Guiteras, de marcado corte insurreccional.

Las acciones del 26 de julio de 1953, lideradas por Fidel dejaron en Frank País una profunda huella.  Ante la barbarie desatada contra los revolucionarios Frank elaboró un manifiesto titulado Asesinato, por lo que fue encarcelado y enjuiciado.

El revolucionario

Al salir en libertad comenzó a trabajar como maestro en el colegio El Salvador, donde evidenció sus dotes como educador.  A finales de 1953 ingresó en la Escuela de Pedagogía de la Universidad de Oriente, formó parte de la dirigencia estudiantil y desempeñó la labor de profesor en la Escuela Obrera Rafael María de Mendive. Asumió además la secretaría de un órgano creado por la Federación Estudiantil Universitaria de Oriente (FEUO) en pro de la Reforma Agraria.

Casa natal del inolvidable combatiente santiaguero. (Foto: Autor no identificado)

Casa natal del inolvidable combatiente santiaguero. (Foto: Autor no identificado)

Como la lucha contra la tiranía era su primera prioridad, en el entorno universitario se vinculó con el Movimiento Nacional Revolucionario donde tuvo la responsabilidad de Jefe de Acción de la organización en Oriente. A instancias suyas, el grueso de los integrantes de Decisión Guiteras se incorporó al MNR. Pronto comprendió que esta organización no podía derrocar al régimen y decidió crear Acción Revolucionaria Oriental (ARO), eminentemente insurreccional e integrada, en sus inicios, por compañeros provenientes del MNR. Extendida a otras provincias, ARO fue transformada en Acción Nacional Revolucionaria (ANR).

Con el fin de conseguir armas, Frank dirigió los asaltos al Club de Cazadores de Santiago de Cuba –que resultó exitoso– y a la estación de policía de El Caney, en abril y julio de 1955 respectivamente.  Esta última, frustrada al perder el factor sorpresa. Días después fue detenido pero una vez más faltaron pruebas en su contra. Ese año conoció a José Antonio Echeverría, presidente de la FEU-Habana y máxima figura del Directorio Revolucionario, quien le facilitó armamento en préstamo para efectuar acciones revolucionarias.

Dirigente del MR-26-7

El 15 de mayo de 1955, después de ser excarcelado, Fidel procedió a crear el Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Enterado de la labor desarrollada por Frank País, lo invitó a él y a sus compañeros a sumarse a la recién creada organización. Dentro del MR-26-7, el joven santiaguero desarrolló una febril actividad: organizó células clandestinas; promovió prácticas de tiro e instrucción en el manejo de armas; preparó talleres de confección de uniformes; seleccionó locales para guardar armamento y celebrar reuniones; estableció contactos y vías de comunicación; montó un aparato de propaganda eficiente; orientó labores de agitación y ordenó y participó directamente, con audacia y valor, en acciones revolucionarias. Tal fue su entrega que, renunció al trabajo de maestro para consagrarse a la Revolución.

Junto a su novia, América Domitro, y su madre. (Foto: Autor no identificado)

Junto a su novia, América Domitro, y su madre. (Foto: Autor no identificado)

El 8 de agosto de 1956, viajó a México para entrevistarse con Fidel, que organizaba la expedición del Granma. En octubre regresó a precisar detalles del levantamiento en apoyo al desembarco, y Fidel lo nombró Jefe de Acción Nacional y miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio.

Santiago de verde olivo

El levantamiento en Santiago de Cuba, concebido por Frank, que demostró el grado de organización del movimiento revolucionario fue una de las acciones insurreccionales de mayor relevancia. El 30 de noviembre de 1956, por primera vez, el uniforme verde olivo recorrió las calles por varias horas en poder de los revolucionarios.

Las tropas de la tiranía, al percatarse del arribo de los expedicionarios, desencadenaron una feroz percusión. A finales de diciembre, llegó a Frank la información de que Fidel y un grupo de combatientes habían conseguido partir hacia la Sierra Maestra por lo que, de inmediato, se enfrascó en la tarea de fortalecer el Movimiento en todo el país y organizar el abastecimiento a la naciente guerrilla. Posteriormente, tras reunirse en la sierra con Fidel y el resto de la Dirección Nacional del Movimiento (17 de febrero de 1957), trabajó incansablemente para cumplir los acuerdos de ese cónclave, en especial, el de enviar al naciente Ejército Rebelde un refuerzo de hombres armados.

Detenido el día 9 de marzo de 1957, fue acusado de mandar el levantamiento de Santiago de Cuba.  Recluido en la cárcel de Boniato, mantuvo desde su celda la dirección del Movimiento y asumió la de los presos políticos, en tanto supervisaba los detalles del envío del refuerzo. El juicio concluyó con la absolución de Frank.

William Gálvez, Jesús Montané, Frank País, Papito Serguera

Durante el juicio al que le sometió la tiranía por los sucesos del 30 de noviembre de 1956, a su izquierda se hallan William Gálvez y Jesús Montané. (Foto: Autor no identificado)

Una vez libre y sumido en la más estricta clandestinidad desplegó intensa actividad a fin de reestructurar el Movimiento; garantizar el control financiero; organizar las milicias urbanas; orientar la propaganda, y perfeccionar el sistema de abastecimiento al frente guerrillero. En este período dedicó también sus energías a la creación de un segundo frente de combate, intento que fracasó el 30 de junio de 1957. Ese mismo día sufrió la muerte de su hermano Josué caído en enfrentamiento con fuerzas represivas. “Hermano mío, qué solo me dejas”, escribió en unos versos.

El 20 de julio puso en manos de Vilma Espín, la coordinación del Movimiento en Oriente, labor que él desarrollaba personalmente además de la jefatura nacional de Acción.

Diez días después, Frank se hallaba en el domicilio del combatiente Raúl Pujol. Estaba reunido con unos compañeros de lucha, cuando fue avisado que las fuerzas represivas realizaban un minucioso registro casa por casa. Raúl Pujol trató de ayudarlo a salir pero al intentarlo fueron detenidos. Un vulgar delator cometió la felonía de identificar a Frank; acto seguido, en plena calle y a la luz del día, los esbirros los golpearon y los asesinaron a ambos.

Querido y respetado por sus compañeros y por el pueblo, con la serenidad y el coraje que lo caracterizaban, Frank enfrentó la muerte. Al conocer la noticia, Fidel Castro con dolor expresó: “…qué monstruos, no saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado”.

MARTA VERÓNICA ÁLVAREZ MOLA

MARTA VERÓNICA ÁLVAREZ MOLA /Foto: trabajadores.cu

 

 

* Investigadora de la Oficina de Historia de las FAR.


Redaccion Cultura e Historia