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Publicado el 5 Febrero, 2020 por Tania Chappi en Historia
 
 

Polémicas en Bohemia

Lanza en ristre

En 1953, año del centenario de José Martí, BOHEMIA acogió dos debates en los cuales el punto de partida fueron los homenajes al Apóstol
Bohemia polémica Martí1953

Mañach expuso la verdadera situación de la Isla bajo el régimen de facto instaurado por Batista.

Por TANIA CHAPPI

Durante décadas, uno de los atractivos de la también llamada revista de la familia cubana radicó en la presencia habitual de la polémica. Esta abarcó temas disímiles, desde la gestión gubernamental en el plano socioeconómico, hasta la filosofía, la historia, la enseñanza, la literatura, las manifestaciones artísticas. Los contendientes eran, por lo general, renombrados intelectuales y periodistas, profesionales de otras ramas, políticos y funcionarios.

Polémicas bohemia Martí

Vasconcelos abogaba por gobiernos fuertes defensores del catolicismo y la hispanidad.

Precisamente la primera controversia acogida por el semanario en 1953 a tenor de los profusos homenajes que recibiera el Héroe Nacional de Cuba, al celebrarse una centuria de su nacimiento, estuvo protagonizada por dos personalidades de la cultura y la política: Jorge Mañach y José Vasconcelos.

El primero, no necesita presentación ante los cubanos; el segundo, es el escritor, político, abogado, profesor mexicano (1882-1959) que ha trascendido por sus concepciones filosóficas (desarrolladas en varios libros), su reivindicación de la “mexicanidad”, sus novelas autobiográficas, la positiva reforma educativa que emprendiera en México como Secretario de Instrucción Pública, el intercambio cultural que desarrollara con otras naciones latinoamericanas, su apoyo a artistas e intelectuales entre los cuales descuellan los muralistas Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. No obstante, en el plano ideológico adoptó posiciones inconsecuentes con su propio ideario humanista y antirracista, incluso en los años 30 simpatizó públicamente con la ideología nacionalista del fascismo y el nazismo. Varió su postura al conocer, ya en los 40, las atrocidades cometidas por esos regímenes.

Luego de llenar, en dos ediciones, algunas páginas con los argumentos de los contendientes, una síntesis de lo acaecido ofreció la propia BOHEMIA, en su sección En Cuba del 8 de marzo, bajo el título de Mañach y Vasconcelos. El periodista (aunque no se identifica es Enrique de la Osa, fundador de ese espacio) coincide con los criterios de su coterráneo, quien objetó las alabanzas regaladas por el mexicano al gobierno de facto instaurado por Batista.

Resume De la Osa: “El autor de La Raza Cósmica, desde las columnas de ‘Diario de la Marina’ y bajo su firma, mencionaba el ‘ambiente de libertad y despreocupación que prevaleció en Cuba durante la semana del Centenario de Martí’ […]

“A continuación, Vasconcelos endosaba la interpretación oficial del golpe del 10 de marzo.

“-Batista se hizo otra vez la encarnación de su pueblo cuando se presentó, seguido de unos cuantos oficiales, y de un puntapié echó de la Administración a los ladrones […] las elecciones que patrocina Batista serán sinceras, serán auténticas”.

Bohemia polemicas Marti 1953

El periodista Enrique de la Osa, autor de la sección En Cuba, consideró lamentable la intolerancia religiosa y política del polígrafo azteca.

De ágil y certera califica el periodista la réplica de Mañach (Carta abierta a Don José Vasconcelos, BOHEMIA , 22 de febrero) a quien considera el mejor vocero del descontento provocado por tales declaraciones, y la cita: “Debo confesarle, mi ilustre amigo, que fuera del ámbito oficial, al que ni me acerqué siquiera, no vi por ninguna parte ese ‘ambiente de libertad y despreocupación’ […] Porque libertad es –bien lo sabe usted– algo más que una tolerancia ocasional de expresiones y demostraciones públicas que no hubieran podido suprimirse sin gran escándalo en presencia de tantos extranjeros ilustres”. Seguidamente Mañach explica cuál es la verdadera situación sociopolítica de la Isla.

Entre otros párrafos, el reportero destaca el siguiente: “Que estos males profundos no los hayan visto transeúntes de mirada tan penetrante como la suya, resulta verdaderamente desolador. Grato es que los filósofos vengan a honrar a Cuba con su presencia y a Martí con sus loores; pero entristece un poco que quienes profesan de amantes de la verdad contribuyan luego a dar testimonio solo de lo aparente”.

La contrarréplica del mexicano (Respuesta de José Vasconcelos a Jorge Mañach, BOHEMIA, 1º de marzo) se explayó en su personal “filosofía de la historia contemporánea” y dedicó “un espacio mínimo” a refutar “las ‘razones cubanas’ de Mañach”, afirma el autor de En Cuba. El “polígrafo azteca” insistía en abogar por gobiernos fuertes defensores del catolicismo y la hispanidad, capaces de hacer frente a “la conjura izquierdizante marxista que amenazaba controlar el Caribe y Centroamérica”.

Con una valoración lapidaria De la Osa concluye su reseña: “La parábola biográfica de JV, desde el generoso humanismo de 1910 a la intolerancia religiosa y política de 1953 era (sic) simplemente lamentable”.

Ese mismo 8 de marzo la revista publica la Segunda Carta a Don José Vasconcelos, donde Jorge Mañach, además de volver sobre la realidad de Cuba, opina acerca de la situación en América Latina y discrepa de las soluciones propuestas por su antagonista. […] “Hay que resucitar, en efecto, el ideal de la compenetración americana que Bolívar y Martí sustentaron, siquiera sea para equilibrar los destinos del Continente, en que lo norteamericano pesa y absorbe demasiado. Pero esa unión tendrá que ser de pueblos, no de meros gobiernos; tendrá que ser en nombre del denominador común histórico, que es la vocación a la libertad, no por obra del despotismo ni en función de él; tendrá que ser, en fin, para asegurarles asiento a la dignidad y a la cultura en el mundo, no para abrirle nuevos semilleros a la opresión de las voluntades y de la inteligencia”, expresa el intelectual cubano.

Marti, polémica Bohemia 1953

“Hay que resucitar, en efecto, el ideal de la compenetración americana que Bolívar y Martí sustentaron […] Pero esa unión tendrá que ser de pueblos […] no por obra del despotismo ni en función de él”, recalcó el intelectual cubano.

¿Decisión justificada o trapisonda?

Otra polémica relevante versó en torno al monumento al Apóstol que se proyectaba erigir en el terreno de la hoy Plaza de la Revolución. Al respecto, dos opiniones contrapuestas, vertidas en sendas entrevistas hechas por Ángel Augier, se publicaron el 26 de abril de 1953.

Monumento a Martí, polémica en Bh

Contra el escamoteo de un premio obtenido en 1943 reaccionaron Maza y Sicre.

Una era la de Juan José Sicre y Aquiles Maza, creadores del proyecto premiado en el concurso abierto con ese motivo en la década anterior; ellos declararon: “Hemos sido víctimas de un despojo, y agotaremos las vías legales para lograr que se nos haga justicia”. La segunda provenía de Enrique Luis Varela, quien ideara el obelisco que se pretendía erigir; según sus palabras, devenidas titular periodístico: “La reducción de la Plaza de la República y nuevos problemas urbanísticos exigen el monumento vertical”.

Tales valoraciones formaban parte de un mosaico de voces que rebasó el círculo de los implicados en concebir y ejecutar la obra. De acuerdo con la redacción de la revista (en el número mencionado), era “objeto de preocupación y vigilancia populares el problema del monumento a José Martí, por el hecho de que precisamente el pasado mes de marzo todos los empleados públicos y empresas privadas han sido obligados a contribuir con un día de haber a los fondos para realizar ese perdurable homenaje al Apóstol. Es lógico que la ciudadanía se interese en lo que se pretende hacer con los cuantiosos dineros que ha aportado al noble propósito”.

Polémica en Bohemia 1953 sobre Monumento a Martí

Claros visos de trapisonda tenía la alternativa defendida por los organismos gubernamentales.

En la edición del 24 de mayo seguirían las apreciaciones de Andrés Rivero Agüero –ministro de Educación y presidente de la Comisión Nacional por el centenario de Martí–, y del ingeniero y arquitecto José Pérez Benitoa, quien proyectara el Palacio de Justicia, un añadido posterior al conjunto previsto. Rivero intentó legitimar que dicha Comisión hubiera desestimado el proyecto del escultor Sicre y el arquitecto Maza, en beneficio del que había quedado en tercer lugar, el de Varela, Juan Labatut, Raúl Otero y Manuel Tapia Ruano; la acción no podía dejar de levantar suspicacias, pues Varela era en el momento del cambio (octubre de 1952) ministro de Obras Públicas y se había convertido luego en el coordinador de las obras de la Plaza.

Jorge Mañach se sumó al debate y en ese mismo número de BOHEMIA publicó El monumento a Martí (Historia de un lauro frustrado), donde apoyaba a las víctimas del escamoteo.

Sabemos que finalmente se adoptó una solución salomónica, mediante la cual se imbricaron los elementos centrales de las propuestas en disputa: el obelisco y la escultura. De ese modo quedó zanjado, al menos oficialmente, el diferendo.

En paladín de los agraviados se erigió Jorge Mañach.


Tania Chappi

 
Tania Chappi