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Publicado el 3 Febrero, 2020 por ACN en Historia
 
 

Orden Ejecutiva 3447, documento añejo que Trump se empeña en reforzar

La estrategia estadounidense, que no ha cambiado hasta nuestros días, buscaba con el bloqueo el colapso de la economía cubana para provocar hambre y miseria en el pueblo y provocar una insurrección popular y las acciones de las organizaciones contrarrevolucionarias en la ciudad, junto con las redes de la CIA para generalizar el terrorismo y las bandas de alzados en el campo
Orden Ejecutiva 3447, documento añejo que Trump se empeña en renovar

Kennedy inició el más criminal y largo asedio, y todo tipo de agresiones de una gran potencia contra un pequeño país, que no obstante mantiene su proyecto social.

Por JORGE WEJEBE COBO

El tres de febrero de 1962, el  presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, firmó  la Orden Ejecutiva 3447 del bloqueo total del comercio con Cuba cuya redacción se basó, principalmente,  en la empolvada  Ley de Comercio con el Enemigo del año 1917, promulgada en ocasión del proceso previo a la entrada de EE.UU. en la Primera Guerra Mundial  contra el antiguo imperio alemán y sus aliados.

Los medios estadounidenses y buena parte de la gran prensa occidental reflejaron el acontecimiento como una acción legal y pública del mandatario, en defensa de los intereses de Estados Unidos ante la amenaza “Castro comunista” de la nación vecina.

Pero  la realidad fue muy diferente y solo se conocería más de 20 años después por documentos  oficiales desclasificados que la medida del presidente era solo una parte de la guerra no declarada e ilegal de la CIA y la administración de entonces contra el proyecto social cubano, conocido como Proyecto Cuba  y también Operación Mangosta.

Estas operaciones fueron creadas a instancias de John F. Kennedy, en febrero de 1962, y eran controladas y muchas veces dirigidas desde el despacho del propio director de la CIA  por su hermano Robert Kennedy, Fiscal General, quien tenía una gran adicción a involucrarse en detalles de las acciones, en especial las referidas al asesinato del líder cubano Fidel Castro, lo que se había convertido en una obsesión.

Para la Operación Mangosta se estableció un grupo de dirección altamente secreto integrado por representantes de la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono y la Agencia de  Información de los Estados Unidos, entre otros representantes y jefes de la administración que rendían cuenta a la presidencia de forma sistemática y acompañados por la entusiasta supervisión de Robert Kennedy.

La estrategia estadounidense, que no ha cambiado hasta nuestros días,  buscaba  con el bloqueo el colapso de la economía cubana para provocar hambre y miseria en el pueblo y provocar una insurrección popular y las acciones de las organizaciones contrarrevolucionarias en la ciudad, junto con las redes de la CIA para generalizar el terrorismo y  las bandas de alzados en el campo.

Además, se preveía que dicho caos convirtiera al país en un estado fallido que justificara la invasión directa estadounidense en octubre de 1962.

El fracaso de todas estas agresiones a lo largo de 60 años y el desespero de más de 10 administraciones estadounidenses, conllevaron al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra la el archipiélago cubano a niveles alucinantes ejemplificados en las Leyes Torricelli y Helms Burton, esta última aplicada por la actual administración de forma total, extendiendo las medidas de extraterritorialidad de Washington a terceros países.

Las acciones del bloqueo  contra Cuba que proclamó el entonces presidente Kennedy en el lejano febrero de 1962, a pesar de ser repudiado por la inmensa mayoría de los países durante más de un cuarto de siglo en las votaciones de la ONU, inició el más  criminal y largo asedio y todo tipo de agresiones de una gran potencia contra un pequeño país, que no obstante mantiene su proyecto social. (ACN).


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