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Publicado el 18 Abril, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Girón. Los invasores se repliegan

Fidel, en la primera línea de combate, dirige el avance de los milicianos y soldados, quienes hacen retroceder a los mercenarios
El heroísmo de los milicianos y soldados en Playa Larga decidió en la mente de los mercenarios que nadie podía derrotar a este pueblo y su Revolución.

El heroísmo de los milicianos y soldados en Playa Larga decidió en la mente de los mercenarios que nadie podía derrotar a este pueblo y su Revolución.

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Cerca de la una de la madrugada del 18 de abril de 1961, el capitán José Ramón Fernández detuvo el fuego artillero contra las posiciones de los mercenarios en Playa Larga. Cuatro tanques T-34 iniciaron la marcha con las luces apagadas. El quinto permaneció en Pálpite para mantener la comunicación.

Los bazuqueros mercenarios neutralizaron dos de los T-34. Ya los hombres de la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas y de la columna Uno del Ejército Rebelde habían comenzado a avanzar. Los invasores ofrecieron una tenaz resistencia.

El ataque revolucionario fracasó. Cumpliendo orientaciones de Fidel, Fernández ordenó al batallón 144 marchar a Soplillar y de ahí a Caleta del Rosario, para evitar el paso de cualquier refuerzo.

Colocó el batallón 180 en las posiciones de la carretera a Playa Larga y envió un destacamento de la Escuela de Matanzas hacia Buenventura, atravesando monte, para atacar al enemigo por la izquierda. La columna Uno, con grandes bajas en las acciones de la madrugada, quedaba de reserva.

El batallón 180 recibió la orden de avanzar. Años después, Jacinto Vázquez de la Garza, jefe de esa unidad, confesaría a su entrevistador que en el trayecto halló “un escenario dantesco”. Había milicianos heridos y muertos por doquier.

En el combate de la madrugada, los mercenarios habían contado con grandes ventajas: un camino estrecho, sin vegetación, y una ligera curva en una hondonada para parapetarse muy bien. No obstante, Vázquez de la Garza halló en un hueco una ametralladora 50 del enemigo, con varios mercenarios muertos a su alrededor.

A unos metros del parapeto, estaban los cadáveres de Juan Alberto Díaz, profesor de la Escuela de Matanzas, y varios de sus alumnos. “A pesar de lo angosto del camino y de la 50, habían llegado hasta allí”, exclamaría años más tarde Vázquez. “Después he pensado que la guerra se decidió en la mente de los mercenarios allí, en Playa Larga, por el heroísmo de los alumnos del segundo curso de la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas y sus profesores”.

A las 10:30 a.m. del 18 de abril de 1961, las fuerzas revolucionarias tomaron Playa Larga sin apenas resistencia de los mercenarios, los cuales se habían replegado desde el amanecer

En la noche de ese mismo día, Fernández le comunicó al comandante Samuel Rodiles, segundo jefe del batallón de la Policía Nacional Revolucionaria, que al amanecer del 19 sus hombres tenían que estar situados en el tercer escalón de la ofensiva final contra el reducto mercenario de Girón.

En primer lugar marcharían los tanques, seguidos por el batallón 180, Rodiles y su batallón tenían que desplazarse por el terraplén hacia el monte para iniciar el ataque con las otras dos fuerzas previstas. En los frentes de Yaguaramas y Covadonga, los efectivos revolucionarios estaban a pocos kilómetros de San Blas, donde todavía se atrincheraba un destacamento mercenario.

Hacia esa dirección, Fidel movió dos baterías de cañones de 122 mm., que protegerían el avance de una fuerza blindada, integrada por cinco T-34, cinco SAU-100 y cinco carros pesados IS-2M. Como refuerzo de las unidades que combatían allí, se enviaron los batallones 114 y 115.

Todo estaba preparado para concluir la batalla al siguiente día, a menos de 72 horas del desembarco de la brigada mercenaria.

Fuentes consultadas:

Los libros La Batalla de Girón, de Quintín Pino Machado; Girón, la batalla inevitable, de Juan Carlos Rodríguez; Girón en la memoria, de Víctor Casaus; Girón no fue solo en abril, de Miguel Ángel Sánchez; y la compilación Playa Girón: derrota del imperialismo (4 tomos).


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García