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Publicado el 9 Septiembre, 2020 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

CUBA 1960

La primera Limpia del Escambray

 El plan de la CIA para derrocar a la Revolución mediante la guerra irregular terminó en un rotundo fracaso
Primera limpia delEscambray Milicianos en cerco y peine

Milicianos rumbo a una acción de cerco y peine contra los alzados. (Foto: Autor no identificado)

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Por órdenes del Comandante en Jefe, unos 200 oficiales del Ejército Rebelde se internaron a mediados de 1960 en la Sierra Maestra para someterse a un riguroso entrenamiento que incluía subir 10 veces el Pico Turquino en 13 días y realizar una caminata desde La Maya, rumbo a la costa sur, hasta Baracoa.

Al llegar a Paso Cuba, un caserío cercano a la Ciudad Primada, el comandante Filiberto Olivera llamó al combatiente Orlando Lorenzo Castro, conocido como el capitán Pineo: “Fidel me pidió 21 oficiales de los más capaces. Escoge 20 y tú, por supuesto, para que vayan para Las Villas”, le dijo Olivera.

Días después, en el hotel Jagua, en Cienfuegos, el líder histórico de la Revolución les explicó, utilizando un mapa de la región, las acciones por acometer, trazó la táctica de “cerco y peine” (muchos lectores están familiarizado con ella gracias al serial televisivo Lucha contra bandidos) y designó al comandante Manuel Pity Fajardo como Jefe de las Operaciones Militares; su segundo al mando sería el también comandante Vilo Acuña.

Según el historiador José Ramón Herrera, participante activo en esta primera Limpia del Escambray, unos 20 pelotones partirían por rutas establecidas previamente hasta hacer contacto con los alzados. Una vez que alguno de esos destacamentos entablara combate, los otros se trasladarían hacia el lugar para ayudar a la neutralización del enemigo. “La ventaja de esa táctica radicaba en que los milicianos integrantes de cada pelotón, conocedores del terreno, superaban a los alzados en resistencia física y moral combativa”, acotó el testimoniante.

Dos principales agrupaciones

Por aquellos días, las bandas contrarrevolucionarias se habían organizado en dos principales agrupaciones: la dirigida por Sinecio Walsh, supeditada a la dirección nacional del autodenominado Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), que estaba acantonada en Nuevo Mundo, zona abrupta en la dirección Cumanayagua-Manicaragua. La otra, encabezada por Evelio Duque, con grupos distribuidos por el restante territorio serrano, respondía al politiquero auténtico Tony Varona, radicado en Estados Unidos, donde se había integrado como figura importante al llamado Frente Revolucionario Democrático (FRD) y era persona muy grata para la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Walsh junto con Porfirio Ramírez y otros cabecillas suscribieron el llamado Pacto Provisional, que pretendía lograr la unidad de los alzados, pero ocho días después, Evelio Duque y Ramón Ruisánchez, agente de la CIA muy cercano a Tony Varona, hicieron público otro documento al que nombraron Pacto de Unidad, el cual convocaba a formar parte del llamado Ejército de Liberación y a unirse a supuestos núcleos representados en el extranjero por el FRD.

Duque y Ruisánchez proponían enviarle un documento a Tony Varona, a quien la CIA hizo aparecer como máximo responsable del Frente, para que este les enviara todo tipo de recursos. De este modo se proyectaba la imagen de que eran los emigrados cubanos de Miami, y no una unidad paramilitar de la agencia, los que dirigían y pertrechaban a las bandas de desafectos a la Revolución.

Peinar en todas direcciones

El 8 de septiembre partieron de la escuela de milicias de La Campana una veintena de pelotones integrados por milicianos campesinos y dirigidos por oficiales del Ejército Rebelde (ER), quienes comenzaron a peinar en todas direcciones hasta llegar a Topes de Collantes, donde radicaba la jefatura de las Operaciones Militares. Uno de aquellos pelotones sorprendió en la casa de un guajiro a una partida a la que le hicieron 17 prisioneros.

Ese mismo día, Fidel recibió el aviso de que un grupo contrarrevolucionario había acampado cerca de la carretera de La Sierrita a San Blas. Junto con su escolta y un destacamento de oficiales y soldados, enrumbó hacia allí; tras un fuerte tiroteo, capturaron a varios enemigos. Entretanto en La Campana, por orientaciones del Comandante en Jefe, se iniciaba un curso intensivo de preparación para 500 milicianos durante tres semanas. Ya a finales de septiembre los graduados andaban por la serranía listos para el combate y un número similar comenzaba en el centro un nuevo período de entrenamiento.

Limpia delEscambray, parte de las armas ocupadas

Parte del cuantioso armamento ocupado a los paracaídas lanzados desde avionetas por la CIA. (Foto: Autor no identificado)

El 6 de octubre siguiente, Sinecio Walsh y varios de sus cómplices cayeron prisioneros de las fuerzas revolucionarias. Otros grupos dispersos corrieron igual suerte. El cabecilla Plinio Prieto también fue capturado, al igual que el ciudadano americano infiltrado: Richard Pecorero, especialista en recepción de suministros aéreos.

Efectividad de preparar a campesinos y obreros

Mientras, la operación de abastecimiento a las bandas terminó en un rotundo fracaso. Los paracaídas lanzados desde avionetas procedentes de Norteamérica fueron ocupados por los milicianos y campesinos de la zona. El comandante Fajardo, al revisar el contenido de uno de los envíos interceptados, contabilizó dos morteros de 60 milímetros, una bazuca, dos ametralladoras calibre 30, dos fusiles Browning, 19 subametralladoras Thompson, seis fusiles Garand, ocho Springfield, 108 granadas de mano, 16 cajas de TNT, pistolas calibre 45, municiones y comestibles.

El 20 de octubre de 1960 la CIA sufrió otro duro golpe al ser detenidos los comandantes del II Frente Nacional Escambray (FNE) William Morgan, quien ocupaba aún la jefatura del departamento de Repoblación Fluvial del ministerio de Agricultura, y Jesús Carreras, licenciado del Ejército Rebelde desde agosto último. Ambos desempeñaban un importante papel en el avituallamiento y el envío de armas a los desafectos sublevados. En el hogar de Morgan se hallaron documentos que lo vinculaban a las bandas y en una de sus oficinas de trabajo se encontró material bélico destinado a futuros levantamientos contrarrevolucionarios, según consta en el expediente de la Causa 565/60.

En poco más de un mes, la primera Limpia del Escambray reportó la captura de 102 alzados, 75 colaboradores importantes y cuantioso armamento. La agrupación de bandas de Nuevo Mundo quedó totalmente liquidada. Demostró de igual modo la efectividad de preparar a los campesinos y obreros agrícolas de las serranías para perseguir, localizar y liquidar a los grupos irregulares contrarrevolucionarios, así como la táctica de cerco y peine en las acciones combativas.

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Fuentes consultadas

Los libros Memorias del capitán Pineo, de Orlando Lorenzo Castro; Bandidismo. Derrota de la CIA, de Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez; y Operación Jaula. Contragolpe en el Escambray, de José R. Herrera.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García