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Publicado el 7 Diciembre, 2020 por ACN en Historia
 
 

Maceo siempre junto a nosotros

Nuevamente, como en el pasado lejano, el pensamiento y la obra del Titán de Bronce acompaña a los patriotas cubanos prestos a derrotar a los nuevos voluntarios, quienes como sus antecesores mancillan a la Patria y sus signos, se mueven por la paga mercenaria y exaltan públicamente a sus patrones
Antonio Maceo

(Ilustración en ACN)

POR JORGE WEJEBE COBO

El siete de diciembre de 1896 cayó en combate Antonio Maceo, en Punta Brava, el hombre de quien mucho antes José Martí dijo: “Y hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo. (…) Firme es su pensamiento y armonioso, como las líneas de su cráneo.(…)”

Para entonces había culminado la invasión del Ejército Libertador que llevó la guerra desde Oriente hasta los confines de Pinar del Río, derrotando a su paso cuantas fuerzas españolas se le opusieron y burlando las trochas con que España pensaba evitar su avance.

Las palabras de Martí no fueron solamente una referencia merecida al Titán de Bronce, respondían a la más profunda convicción del Apóstol, quien consideró que la dignidad e intransigencia del ideal independentista fue salvado por Maceo en el triste final de la Guerra de 1868 cuando ante la rendición ante España que significó el Pacto del Zanjon, alzó su Protesta de Baraguá, considerada “entre lo más glorioso de nuestra historia”.

En el ideal de Maceo el antiimperialismo estuvo muy claro, tal como lo demostró cuando en su entorno alguien se mostró favorable a la anexión y contestó: “Creo, joven, aunque me parece imposible, que éste sería el único caso en el que tal vez estaría yo al lado de los españoles”.

Reafirma esa convicción lo que escribió a un amigo: “Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

A pesar de estar lejos de lograr la independencia de su Patria, patentizó su sentimiento internacionalista el seis de junio de 1884 en carta al patriota cubano Anselmo Valdés:

“…Cuando Cuba sea independiente solicitaré permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América”.

Su concepción antirracista y su convicción sobre la necesidad de la abolición de la esclavitud fueron principios que lo acompañaron toda su vida y por los cuales también se opuso al Pacto del Zanjón y encabezó la Protesta de Baraguá al final de la Guerra de los Diez Años en 1878, en la que proclamó su decisión de continuar la lucha hasta lograr la independencia.

Casi 100 años después en ocasión del 93 aniversario de su caída en combate, el siete de diciembre de 1989, al inicio de una época de difíciles retos para la Revolución cubana, cuando parecía que la claudicación ante el imperio se imponía con la ya imparable crisis y posterior desaparición del socialismo europeo y de la URSS, en una especie de nuevo Pacto del Zanjón a escala mundial, el legado de Maceo nuevamente reverdeció y acompañó a la Patria.

Ese día, el pueblo rememoró la caída en combate de Antonio Maceo y de su ayudante Panchito Gómez Toro, de una forma especial y cargada de simbolismo, cuando el homenaje también se extendió a honrar a los cubanos contemporáneos caídos en las gestas internacionalistas en otras tierras del mundo.

Culminaba en esa jornada la Operación Tributo que trasladó hacia Cuba desde Angola, Etiopía, Nicaragua y otros escenarios, los restos de los combatientes cubanos caídos en esas naciones en fechas anteriores para su descanso eterno en Cuba.

Hoy nuevamente la Patria se enfrenta a la amenaza multiplicada del imperio con su implacable bloqueo, económico, comercial y financiero, sus campañas mediáticas llevadas adelante dentro de una profunda crisis mundial por los embates de la pandemia de la Covid-19 y su repercusión en el país, situación oportuna para la ofensiva de enemigos internos, quienes confabulados con la estrategia subversiva de quebrar la unidad del pueblo cubano, pretenden reproducir un nuevo Zanjón.

Nuevamente, como en el pasado lejano, el pensamiento y la obra del Titán de Bronce acompaña a los patriotas cubanos prestos a derrotar a los nuevos voluntarios, quienes como sus antecesores mancillan a la Patria y sus signos, se mueven por la paga mercenaria y exaltan públicamente a sus patrones del Norte.


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