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Publicado el 3 Enero, 2021 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

3 de enero de 1961

Cuando EE.UU. rompió las relaciones con Cuba

Fidel decreta el acuartelamiento de los milicianos ante el peligro de que antes del traspaso de poderes en Washington se produzca una invasión armada
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EEUU rompe relaciones con Cuba 3 de enero 1961. Hombre con portada Viva Cuba libreDesde marzo de 1960, cuando el presidente Eisenhower aprueba el plan encubierto de agresiones contra Cuba, el Gobierno de los Estados Unidos desarrolla y promueve actividades subversivas para derrocar a la Revolución Cubana.

Desde el desabastecimiento de combustibles, seguido por la reducción de la cuota azucarera ante las medidas adoptadas por el Gobierno Revolucionario para adquirir petróleo en otros mercados, hasta el aislamiento diplomático, táctica iniciada en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), su tradicional ministerio de colonias, con el apoyo de gobiernos títeres de la región.

Ya a mediados de de ese mismo año 1960 comienza la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a entrenar contrarrevolucionarios en Centroamérica, con vistas a una futura invasión a la nación caribeña, mientras organiza y pertrecha bandas de alzados en las serranías cubanas, para implantar el terror en los campos.

Entretanto, en las ciudades, suministra explosivos y armas a grupos terroristas para la realización de sabotajes, sin importar el costo de vidas de civiles, en su macabro propósito de “incendiar” las grandes urbes del país, como reza en uno de los acápites de su plan de subversión.

El último día de 1960 es la tienda por departamentos La Época el objetivo del ataque y el 3 de enero, como para viabilizar el camino al mandatario entrante John F. Kennedy, Eisenhower rompe relaciones con Cuba a pocas semanas de concluir su administración.

Fidel decreta el acuartelamiento de los milicianos ante el peligro de que antes del traspaso de poderes en Washington se produzca una invasión armada y el 20 de enero de 1961, al pasar el peligro inmediato, se ordena la desmovilización.

En todo el país se celebran actos de recibimiento a los milicianos y en el de La Habana, frente al entonces Palacio Presidencial (hoy Museo de la Revolución), Fidel habla al pueblo: “Lo que no podrá consignar la historia, jamás, es que un pueblo como el nuestro, ante el peligro que se cernía sobre la patria y sobre la Revolución, dejó de tomar todas las medidas necesarias […] que si nos agredían, a los hombres no los encontrasen durmiendo, sino despiertos y en guardia en las trincheras”. (PAG)

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Pedro Antonio García

 
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