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Publicado el 24 Febrero, 2021 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

El Grito de todos los cubanos

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Martí, Mayía, Collazo, alzamiento 24 de febrero

Suscribieron la orden de alzamiento José Martí, Mayía Rodríguez y Enrique Collazo. / Montaje de fotos RD

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Ahora que en el Estado español se pretende reescribir la historia de Cuba –y en eso es un abanderado el diario ABC, aunque no el único–, nos enteramos de que Máximo Gómez es un traidor a España, que Estados Unidos siempre ayudó a los mambises en las guerras de independencia y que el 24 de febrero fue una flagrante desobediencia a Martí.

El último de estos tres dislates lo repiten miméticamente algunos sujetos de origen cubano que se creen conocedores del siglo XIX antillano. Argumentan que al “centrarse la sublevación en Baire”, se incumplía con las orientaciones enviadas a la Isla por José Martí.

El 29 de enero de 1895 el Apóstol, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC), redactó la Orden de Alzamiento a los patriotas de la Isla, la cual suscribió junto con Mayía Rodríguez, quien representaba al general en jefe Máximo Gómez, y Enrique Collazo, en nombre de los independentistas residentes en Cuba.

Martí autorizaba “el alzamiento simultáneo, o con la mayor simultaneidad posible, de las regiones comprometidas para la fecha en que la conjunción con la acción del exterior será ya fácil y favorable, que es durante la segunda quincena, no antes, del mes de febrero”.

La orden iba dirigida a Juan Gualberto Gómez, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano en la Isla. (Ilustración: AURELIO)

La orden iba dirigida a Juan Gualberto Gómez, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano en la Isla. (Ilustración: AURELIO)

La orden iba dirigida a Juan Gualberto Gómez, como Delegado del PRC en la Isla, aunque se hicieron copias para varios jefes mambises, entre ellos Guillermón Moncada, líder en la zona Santiago-Guantánamo, y Bartolomé Masó, de indiscutible prestigio en la región de Guacanayabo.

También recibieron el documento otros veteranos de la guerra del 68, como Salvador Cisneros Betancourt, en el Camagüey, y Francisco Carrillo en el centro de la Isla. Ambos expresaron el criterio de que no había condiciones para un alzamiento en sus provincias.

Según ciertas fuentes fue Quintín Bandera, el incansable luchador durante 30 años por la independencia de Cuba, quien seleccionó al 24 de febrero como fecha para el levantamiento simultáneo.

Ese día, al amanecer, Bartolomé Masó plantó campamento en Bayate, cerca de Manzanillo, e hizo ondear la bandera cubana en lo más alto de un asta en franco desafío a las autoridades colonialistas.

Cupo a este prócer manzanillero el honor de haber participado en los inicios de dos de nuestras contiendas libertadoras, pues también estuvo junto a Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, en el grito de independencia del ingenio Demajagua.

Guillernón Moncada/ Ilustración ACN

Guillermón Moncada, líder en la zona Santiago-Guantánamo. ( Ilustración en ACN(

Guillermón Moncada le había cursado órdenes de levantarse en armas, días antes, a todos los patriotas del sur de la antigua provincia de Oriente, desde Baire hasta Baracoa. A pesar de sus pulmones destrozados, temprano en la mañana, enrumbó hacia la loma de La Lombriz y allí se pronunció por la libertad de Cuba.

En Santiago hubo otros pronunciamientos: Victoriano Garzón, en El Caney; Alfonso Goulet en El Cobre, donde se le unieron el abogado Rafael Portuondo Tamayo y muchos ciudadanos de Palma Soriano; Silvestre Ferrer, cumpliendo órdenes de Guillermón, destrozó el puesto de observación de Loma del Gato.

También subalterno de Moncada, Periquito Pérez se alzó en Matabajo, Guantánamo, al igual que Emilio Giró y otros mambises de esa región en La Confianza. Enrique Tudela y doce temerarios tomaron con viejas escopetas y machetes un fortín español. Fue la primera victoria mambisa de la guerra del 95.

Bartolomé Masó describió la acción en un parte redactado por aquellos días. (ESTEBAN VALDERRAMA)

Bartolomé Masó poseía un indiscutible prestigio en la región de Guacanayabo. (ilustración: ESTEBAN VALDERRAMA)

Mientras el inquieto Quintín Bandera se declaraba en rebeldía por San Luis, donde se le unieron muchos patriotas, en Bayamo hubo tres levantamientos, encabezados por Joaquín Estrada, Esteban Tamayo y José Manuel Capote.

En Baire, Saturnino Lora disparó sus seis tiros al cielo y dio vivas a Cuba Libre, como para que nadie tuviera dudas del carácter genuinamente independentista de su pronunciamiento y de todo el levantamiento simultáneo.

En occidente, los patriotas se lanzaron al combate sin un jefe experimentado que los guiara y fueron neutralizados por el ejército peninsular. Así sucedió en Ibarra, Matanzas (donde los colonialistas aprehendieron a Juan Gualberto y a Antonio López Coloma), Aguada de Pasajeros y Jagüey Grande.

Tal vez Jiguaní resultó ser cronológicamente el último de los pronunciamientos, ya al anochecer, pues esas fueron las órdenes que recibieron los patriotas de allí. Cutiño Zamora, José Reyes Arencibia y otros irrumpieron en la plaza del poblado. La soldadesca española, llena de pavor, se refugió en sus cuarteles.

Los mambises permanecieron en el poblado hasta avanzada la noche. Entonces marcharon a Baire y, tras unirse con los insurrectos de esa villa, partieron hacia la manigua.

En total, unas 35 localidades acudieron al llamado de Martí. Por ello siempre he sido partidario de no identificar el inicio de la guerra necesaria con Baire, Bayate, Guantánamo o cualquier otra localidad, sino llamarlo simplemente el levantamiento simultáneo orientado por Martí, al Grito de todos los cubanos.

Fuentes consultadas: Dos fechas históricas, de Hortensia Pichardo, y La forja de una nación, de Rolando Rodríguez.

 

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