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Publicado el 11 Marzo, 2021 por María de las Nieves Galá León en Historia
 
 

Lázaro Peña y el don de ser Maestro

El estilo y métodos de dirección del llamado Capitán de la Clase Obrera constituyen un verdadero tesoro para las nuevas generaciones

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

1-De acuerdo con Odalys Cárdenas, el estilo y métodos de dirección empleados por Lázaro Peña constituyen un tesoro para el movimiento obrero. (Crédito: MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ)

De acuerdo con Odalys Cárdenas, el estilo y métodos de dirección empleados por Lázaro Peña constituyen un tesoro para el movimiento obrero. (Crédito: MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ)

Desde el 2007, Odalys Cárdenas Esquivel se apasionó por la vida y obra del dirigente sindical Lázaro Peña. Fue a través de Lucinda Miranda Fernández, biógrafa del llamado Capitán de la Clase Obrera Cubana, que profundizó en la vida de ese hombre excepcional.

“Había escuchado hablar sobre él, pero fue en esa época que comencé a descubrir su personalidad. Leí mucho, me familiaricé con sus ideas. Su origen era muy humilde; se superó de forma autodidacta, dicen que prestaba mucha atención a cualquiera, aprendía de todos y trabaja siempre en equipo”, señaló.

El líder nació en el barrio capitalino de Los Sitios, el 29 de mayo de 1911. Desde pequeño supo de la miseria en que vivían los trabajadores. Tenía 10 años cuando murió el padre y a esa edad abandonó la escuela, para ayudar a la familia.

Quizás hubiera sido violinista, pues siempre fue un apasionado de la música, pero ese sueño le resultó imposible ya que tuvo que empezar a laborar. Fue precisamente a través de su madre, despalilladora, que llegó a una fábrica de tabacos, recinto en el cual enriqueció su mundo mediante las gustadas lecturas de tabaquería, una práctica extendida en Cuba y que adquirió el rango de Patrimonio Cultural de la Nación.

Desde muy joven, Lázaro abrazó las ideas revolucionarias y en 1929 ingresó al Primer Partido Comunista, fundado por Julio Antonio Mella y Carlos Baliño. Luchó contra la dictadura de Gerardo Machado, organizó huelgas y mítines que defendían mejoras salariales y derechos laborales. Ya en 1934 era miembro del Comité Central Partido Comunista y fue elegido secretario general del Sindicato de los Tabaqueros y miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC). En 1939 fundó la Confederación de Trabajadores de Cuba, luego denominada Central (CTC), de la cual fue su secretario general.

Combatió el mujalismo y se opuso desde sus inicios al golpe de Estado realizado por el dictador Fulgencio Batista. En 1953, cuando regresaba de la tercera Conferencia de la Federación Sindical Mundial (FSM), celebrada en Viena, Batista le imposibilitó su regreso a la nación. Permaneció en el extranjero, por orientaciones del Partido, cumpliendo sus funciones en la FSM. Tras el triunfo de la Revolución retornó a la Patria y fue imprescindible en la reorganización de la CTC.

Para Odalys, funcionaria del departamento de Capacitación de la CTC nacional, es fundamental hoy el estudio de la vida y obra de Lázaro Peña. “Los dirigentes sindicales tienen en él una fuente constante de superación y aprendizaje”. Entusiasmada con su legado, defendió en el año 2012 su tesis de maestría acerca de la vigencia del estilo de dirección de Lázaro Peña para el movimiento sindical cubano.

El magisterio nunca se olvida
2-Lázaro junto al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz. (Crédito: TOMADA DE INTERNET)

2- Lázaro junto al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz. (Crédito: TOMADA DE INTERNET)

Graduada en la Licenciatura en Educación, en la especialidad de Biología, ella recuerda que comenzó sus estudios en la actual Universidad de Ciencias Pedagógicas José Martí, en la provincia de Camagüey. “En 1983 me incorporé al V Destacamento Pedagógico Ernesto Che Guevara y vine para La Habana, donde concluí el último año de la carrera, en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Cumplí misión internacionalista en Angola desde 1984 al 86, en la ciudad de Benguela”, apuntó y señaló que ese fue un gran aprendizaje para la vida.

Al regreso ejerció el magisterio durante años en centros del municipio de Cerro, en la capital. Según destaca, siempre gustó la enseñanza por lo que pasó a laborar en la Escuela Nacional de Cuadros Sindicales “Lázaro Peña”.

En ese ambiente fue que se conectó con la obra del líder sindical. Entre sus recuerdos aparecen las vivencias que le narrara Luis Martell Rosa, otrora dirigente del movimiento obrero, quien conoció a Lázaro.

“Me contó que ya durante los preparativos del XIII Congreso de la CTC, Lázaro se sentía mal, pero no se lo decía a nadie, no dejó de asistir a ningún intercambio con los trabajadores, nunca dijo estar cansado. ¡Fíjese que espíritu de lucha! Eso demuestra la grandeza de este hombre que se entregó a la misión encomendada por Fidel. Defendió mucho la democracia sindical.

Y en ese sentido, rememoró una frase expresada por el poeta Nacional Nicolás Guillén en la que apuntaba que Lázaro tenía “un sentido fino, delicado, realmente cortés para presidir una asamblea, para dirigir un debate, para aclarar un concepto yendo a su raíz, sin herir susceptibilidades, lo que le permitía encauzar la discusión como con mano de hierro bajo guante de seda”.

Tenía la capacidad de ser dirigente y a la vez com-pañero y amigo. (Crédito: TOMADA DE INTERNET)

Tenía la capacidad de ser dirigente y a la vez com-pañero y amigo. (Crédito: TOMADA DE INTERNET)

La investigadora subrayó que “la historia del movimiento obrero cubano está indisolublemente ligada a la conducción y el ejemplo personal de Lázaro Peña; a su lealtad al Partido Comunista de Cuba, su fidelidad a los principios del marxismo-leninismo, así como la tenacidad y sabiduría para defender los derechos de los trabajadores”.

Subrayó que “su estilo y métodos de dirección son un verdadero tesoro de experiencias para nuestro movimiento obrero y sindical. Poseía el don de ser maestro, sin ser preceptor, de ser padre sin ser paternalista, de ser dirigente y a la vez compañero y amigo”.

No fue casual que, al morir Lázaro Peña, el 11 de marzo de 1974, en reconocimiento a su condición de” comunista, conductor y maestro de cuadros sindicales”, el Comité Nacional de la CTC en ese entonces le confiriera post mortem el Título de Héroe Nacional del Trabajo. Había calado hondo en los trabajadores el llamado Capitán de la Clase Obrera Cubana.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León