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Publicado el 14 Abril, 2021 por Claudia Ramón Rodríguez en Historia
 
 

“Fuimos a defender una Revolución”

Un combatiente de Playa Girón comparte su testimonio sobre aquella memorable jornada de victoria frente a la invasión mercenaria, en abril de 1961

Por CLAUDIA RAMÓN RODRÍGUEZ

Combatientes de Girón reunidos en el aniversario 20. (Iván aparece circulado). (Foto: Cortesía del entrevistado)

Combatientes de Girón reunidos en el aniversario 20. (Iván aparece circulado). (Foto: Cortesía del entrevistado)

“Fidel nos advirtió, el día antes, que en los próximos días podía ocurrir una invasión. Las fuerzas armadas, de la cual era miembro, estaban en alarma de combate”, así inicia Iván Celestrín García su evocación de lo vivido hace seis décadas.

Quien lo ve y escucha hablar se percata al instante de su amor por la Patria, la convicción de defenderla en todo momento y su fidelidad a la Revolución. Precisamente, por resguardar esas conquistas se fue a las arenas de Playa Girón aun cuando se jugaba la vida.

“En aquel momento tenía 16 años, y estaba entre de los más jóvenes de la artillería de campaña, aunque en la artillería antiaérea había muchos más jóvenes que yo. Todos estábamos deseosos de ir a capturar mercenarios en la Ciénaga, pero no podíamos abandonar nuestro puesto”, recuerda.

Aunque han pasado 60 abriles, varios episodios de la invasión estadounidense están frescos en la mente del combatiente. Hoy, con 76 años, comparte sus memorias de aquella epopeya: “estaba de segundo jefe de la batería 9 de obús cañón 122 y al amanecer del día 16 sale un compañero y grita ¡avión, avión!, en señal de ataque aéreo. Inmediatamente corrimos hacia donde estaban los cañones y fuimos a la posta uno de la Cabaña.

“Desde allá vimos que las fuerzas antiaéreas apostadas en el Hotel Nacional le tiraban a un avión en el horizonte y este echaba humo. Es así como suponemos que la agresión había iniciado, pero no sabíamos, como no sabía nadie, que venía el desembarco por la costa sur de Matanzas”.

Era la Patria o la muerte

El 15 de abril de 1961 fue el preámbulo de la invasión. Ese día fueron bombardeadas las principales bases aéreas del país. Al siguiente, durante el entierro de las víctimas del artero ataque, Fidel proclamó el carácter socialista la Revolución, el pueblo, con los puños en alto, ratificaba el concepto.

A sus 76 años, Iván Celestrín, recuerda la gratificante victoria. (Foto: CLAUDIA RAMÓN RODRÍGUEZ)

A sus 76 años, Iván Celestrín, recuerda la gratificante victoria. (Foto: CLAUDIA RAMÓN RODRÍGUEZ)

“Fuimos a Girón conscientes de defender una Revolución socialista, de los humildes, con los humildes y para los humildes”, confiesa emocionado Celestrín.

“El día 16 estuvimos en los fosos de la Cabaña, pusimos las baterías ahí para proteger el armamento contra la invasión. En la mañana del 17 recibimos una orden de marcha sin que se nos dijera a los jefes de batería hacia donde partíamos. Íbamos hacia la provincia de Matanzas, pero no conocíamos el destino final, ni sabíamos del desembarco por allí.

“En Aguada de Pasajeros es que conocemos que debíamos ir al Central Australia, a buscar los mapas para el tiro indirecto y ya en ese momento escuchamos mencionar que la invasión se había producido”.

Iván, como muchos de esos combatientes, era apenas un adolescente. Pero en esa edad no se tiene toda la percepción del peligro. “Cuando uno es joven es muy temerario, y la noción del miedo es mucho menor que cuando tenemos más experiencia. La euforia y las ganas de defender la Revolución me mantuvieron por encima de ese posible sentimiento de miedo”.

Estaban en juego las reformas logradas. No pudo estar en el Moncada ni en el Granma, esta era su oportunidad y todo el tiempo sintió que había que acabar con quienes atacaban la Patria y pretendían restaurar el sistema podrido de antes de 1959.

“En el trayecto hacia Aguada vimos mucho pueblo en la calle, arengándonos con la consigna Patria o Muerte. Vimos vehículos de todo tipo que traían heridos de las zonas de enfrentamiento, y eso nos ponía en una situación de mayor euforia, nos alimentaba las ganas de entrar en combate porque ya veíamos a algunos compañeros lesionados. Por eso era tan importante el estímulo del pueblo, era como si nos estuvieran cantando el himno nacional: Al combate corred, bayameses”.

“De camino al Central Australia encontramos un campesino que, contando solo con su machete, había capturado a dos paracaidistas mercenarios”, ilustra, a modo de ejemplo de que el pueblo unido fue el protagonista del éxito.

“Nos posicionamos en el Central Covadonga para hacer el tiro indirecto hacia San Blas, una localidad cercana al central, porque los mercenarios en ese momento habían avanzado hasta allá. Estuvimos prácticamente desde el oscurecer del día 17 hasta el amanecer del 18, tirando cañonazos”.

El Superman cubano
Siendo casi un niño fue a combatir la invasión mercenaria. Así lucía –el de la izquierda- en diciembre de 1960. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Siendo casi un niño fue a combatir la invasión mercenaria. Así lucía –el de la izquierda- en diciembre de 1960. (Foto: Cortesía del entrevistado)

“A Fidel lo vi por primera vez en el Central Australia cuando fuimos a buscar los mapas. Era una inyección de adrenalina pura ver al jefe de todos nosotros en la primera línea.

“Cuando llegamos a Playa Girón, allí estaba Fidel. Lo vimos cuando se bajaba del tanque, y por supuesto que nos dio mucha alegría, confianza, orgullo, como si él fuera inmortal, como un Superman cubano. Era el guía de todos los revolucionarios dirigiendo personalmente el combate”. Así era Fidel.

Un ejército de pueblo

Toda Cuba conocía ya de la invasión. Y todos esperaban ansiosos la victoria. No se podía perder lo que tanta sangre había costado. Por tal motivo los pobladores de las zonas del combate colaboraron en todo lo posible con quienes defendían la Patria.

“Al llegar al Central Covadonga las organizaciones revolucionarias se encargaron de la alimentación de los combatientes, pero los moradores del lugar nos daban café, café con leche, galleticas, lo que tuvieran nos lo ofrecían en el camino.

“La expresión de Fidel de que el ejército era el pueblo uniformado tuvo allí su máxima expresión, personas que no conocíamos nos proveían de agua y alimentos. El apoyo de los pobladores fue total, además de la exhortación a luchar. Los sentíamos como nuestras familias y nuestro deber era evitar que los enemigos llegaran a ellos”.

En la tarde del 19 de abril de 1961 ocurría el suceso histórico. La pequeña Isla había propinado al Imperio norteño su primera derrota en América Latina.

“El haber llegado hasta las mismas arenas y ver que estaban liberada Playa Larga y Playa Girón, significaba la victoria. Ahí fue que nos percatamos, se dibujaba en la cara del pueblo el rostro de la victoria”.

Tocaba entonces apresar a los invasores. Iván tuvo la experiencia que a muchos nos hubiera gustado vivir. Él y cuatro compañeros pidieron autorización a su jefe y salieron a explorar la zona en busca de enemigos dispersos.

Con motivo del aniversario 40 vuelven a reunirse en La Cabaña. (Iván aparece circulado). (Foto: Cortesía del entrevistado)

Con motivo del aniversario 40 vuelven a reunirse en Girón. (Iván aparece circulado). (Foto: Cortesía del entrevistado)

“Nos encontramos a tres hombres muy blancos, vestidos con ropas de campesino, pero eso no jugaba con el físico de ellos, tenían unas mochilas que no eran de los lugareños, además estaban armados.

“Nos dijeron que eran milicianos, le dijimos que nosotros también, pero de la artillería. Le preguntamos de cuál batallón eran y nos dieron un número. Entonces le dije: ¡ah, ese es el batallón de Celestrín! (mi apellido) y nos dijeron que sí. Ahí nos convencimos de que eran mercenarios y los capturamos”.

Orgullo eterno

En su larga trayectoria de compromiso con el proceso revolucionario está también su contribución en la guerra de Angola. “Allá nos tropezamos algunos de los combatientes de Girón y fue muy grato reencontrarnos, nos identificamos como hermanos, porque combatir hermana a los hombres, sobre todo si se pelea por una causa justa”.

Iván Celestrín cuenta con las medallas 20 Aniversario del desembarco del Granma y la de Combatiente de Girón. Reconocimientos que no significan más que la felicidad de vivir en una nación libre y soberana.

Camina las calles de la tierra que le vio nacer y a la que defendió sin pensarlo siendo casi un niño. Cada día de su vida, y en especial cada abril, recuerda la importancia del triunfo en Girón, a sus compañeros de armas y, también, aunque por modestia lo disimula, de su aporte a la causa.


Claudia Ramón Rodríguez

 
Claudia Ramón Rodríguez