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Publicado el 24 Abril, 2021 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

La noche del asesino

Los asesinos a la derecha, Calviño a la izquierda de King A solo 48 horas de la victoria de Playa Girón, a través de las radioemisoras y canales de televisión cubanos, un panel periodístico de lujo, integrado por Carlos Rafael Rodríguez, Jorge Ricardo Masseti, Enrique de la Osa y Raúl Valdés Vivó, entre otros, interroga a un grupo de invasores.

En funciones de moderador, Luis Gómez Wangüemert.

Delante de las cámaras desfilan ex oficiales de la tiranía, lumpens, hijos de terratenientes y politiqueros, soldados de fortuna.

Y también asesinos. Jorge King (en la foto, extrema derecha) confiesa haber salido clandestinamente de Cuba.

Una testigo narra cómo entonces el detenido apuñaló delante de ella a un hombre tendido en el suelo y luego huyó en un yate hacia Estados Unidos, llevando de rehén a una familia.

Pero la mayor expectación ocurre en el tercer interrogatorio, la noche del 24 de abril. Comparece Ramón Calviño Insua (en la foto, al lado de King).

Cabo de la policía batistiana bajo las órdenes del criminal Esteban Ventura, nunca integró el Ejército Rebelde, como erróneamente asevera una database mal informada.

Entre sus ‘hazañas’ se cuenta la de haber encabezado la violación colectiva de una veinteañera y una jovencita de 17 años en un apartamento de la calle Paseo donde irrumpió violentamente en plena madrugada al frente de unos uniformados.

Delante de una vecindad consternada, refugiada detrás de persianas entreabiertas, a la adolescente, desnuda, la arrastró hasta su auto y la introdujo por la ventanilla.

Cuando cayó la tiranía, se asiló en una embajada y halló refugio en Miami.

“Tú trabajaste en los grupos nuestros del Movimiento 26 de Julio -le hace recordar Rogelio Iglesias Patiño, Pao, dirigente de esa organizacón en la capital-, caíste preso en la Quinta [Estación] y vendiste tu alma a Ventura, y echaste pa’lante a todo el clandestinaje de La Habana… Tú, tú participaste en la muerte de Marcelo Salado. Tú asesinaste a Morúa [Fernando Torice]. Mataste a Machaco, a Rogito, que fueron tus compañeros… Esa es la novia de Morúa -Pao la señala-, que fue tu compañero. ¿Tú te acuerdas de Pilar?”.

Calviño calla.

“Delante de mí mataste a un hombre, que te vi -afirma ella entre sollozos-, lo mataste a tiros y después te reíste de cómo se moría. En Avellaneda 106, el 6 de octubre (de 1958)… ¡Dime que no fue verdad que, después que mataste a Morúa, a los nueve días, me cogiste presa y te sentaste a contarme cómo lo habías matado! ¡Dime que no! ¡Dímelo, Calviño!”.

“No puedo contestarle”, responde.

Meses después, los mercenarios son enjuiciados y sancionados a penas de cárcel (se les canjea luego por compotas). A Calviño y King se les aplica la pena capital. (PAG)


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García