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Publicado el 29 Abril, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Historia
 
 

Mentiras y verdades: las dos orillas

El ex agente Miguel de la Seguridad del Estado, ratifica, a raíz de una vivencia de esta reportera, qué es la prensa independiente. En exclusiva para BOHEMIA.

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Fotos JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

La verdad de Cuba Socialista: niñez protegida.

La verdad de Cuba Socialista: niñez protegida.

Tuve una desgarradora experiencia, y también mis vecinos. La mañana del 1 de abril de 2021, uno de los apartamentos del último piso cogió candela en proporciones tales que debimos salir corriendo escaleras abajo, temiendo por nuestras vidas y nuestras casas. Los carros de bomberos llegaron enseguida; la ambulancia también para atender a una señora de 102 años. El fuego no quería ceder. Con más de dos horas en la calle, aunque siempre contamos con apoyo solidario del barrio, hubo mucha angustia. Y los afectados lo perdieron todo.

Cada uno a su manera se comunicó con parientes y amigos, pero cual no sería mi sorpresa cuando una extraña, ajena al barrio comenta: “Esto ya salió en Facebook”. Enseguida, buscamos cuán “famosos” éramos. ¡Qué indignación desde la primera ojeada!: Fuimos blanco de una noticia de última hora o breaking news, replicado en un diario de Miami (Diario de Cuba): El titular ya mentía, y apelaba a rechazar, subrepticiamente, a uno de nuestros pilares como sociedad nueva. Este es: “Un incendio arrasa un apartamento de un edificio de militares de Nuevo Vedado”.

En el texto otra no verdad: “De acuerdo con Rosa, vecina del edificio ubicado al fondo del siniestrado, al mediodía se observó salir humo del apartamento del cuarto piso del edificio, donde residen militares de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior (…). Desmiento: fue en la mañana, y acá no viven militares, y sí ex combatientes del Ejército Rebelde o sus descendientes. Admito que ante la rabia escribí en las redes sociales que el edificio es del pueblo. La sorpresa nubló mi juicio porque los del MINFAR y del MINIT son nuestras gentes, como uno solo. La tal Rosa sigue “En el apartamento estaban sola una adolescente de 14 años y una niña de 5 años (…)”. Y un tal Roberto declaró: “(…) Aquí todo el mundo trabaja y los muchachos tienen que quedarse solos por el día porque las escuelas están cerradas por la Covid-19”.

Posverdad monda y lironda: para confundir y denigrar nuestro sistema político social. Incluso con notas en apariencia “benignas”. ¡Cuánto cinismo!.

Más que filosófico, es tema ético

Walter Lippmann en su libro Opinión pública delinea un contrapunteo filosófico que ha acompañado persistentemente a la humanidad desde que comenzó a pensar: la verdad-la no verdad, marcando el camino para otro gran debate contemporáneo: la posverdad. En un pasaje de su publicación afirma: “(…) Un relato es la combinación de una realidad y de la percepción de dicha realidad, y el papel del observador es siempre selectivo y generalmente creador (…)”. Sabemos, porque la Historia nos lo ha enseñado con fría crueldad, que la “verdad” también se falsea o “reconstruye”. Los titulares yanquis, en 1898, sobre la voladura del Maine en el puerto habanero fueron pioneros del método.

Esta comentarista pretende centrarse en las seis décadas que llevan los Estados Unidos distorsionando el contexto de la Revolución cubana, auxiliándose de asalariados que, siguiendo a Lippmann conceptualmente como observadores son “siempre selectivo y generalmente creador”. Desafortunadamente no lo hacen para bien altruísticamente. Mienten, simple y llanamente desvirtúan nuestra obra Socialista, con el añadido de crearle problemas de cara a la opinión pública estadounidense y mundial. Y, en su tendencia más perversa, provocar tensiones políticas, diplomáticas, dar pie a invasiones militares, que devuelvan a la nación sacrosanto universo de la dependencia. O a permitir que presidentes como Trump haya aprobado 240 asfixiantes medidas, parte de la Ley Helms-Burton, pieza clave del bloqueo.

El Diccionario Oxford aceptó un neologismo: la post-truh o la posverdad, que equivale a “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Aquí, esa práctica hace rato es solventada por distintos “bolsillos”: desde la NED, Fundación Nacional para la Democracia, fundada por John Kennedy y el Congreso para financiar proyectos promoventes de la democracia liberal mundial. De la USAID, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, ideada por Ronald Reagan para distribuir ayuda al exterior de carácter no militar. Y por publicaciones miamenses cuya línea editorial se supedita a  políticos anti Castro.

Lo que quieren restaurar

José Martí lo alertó y para impedir el sometimiento ignominioso al yanqui dio, combatiendo, lo más preciado: su vida. En 1901, la Asamblea Constituyente de la República de Cuba, aprobó la Enmienda Platt, apéndice al proyecto de Ley de los Presupuestos del Ejército aprobado por el Congreso norteamericano. Cambiamos ocupación por money. Las inversiones yanquis fueron en ascenso. Al capital norteamericano no hubo sector fuera de sus tentáculos: la minería, los servicios públicos, la banca, la deuda externa, las tierras, de las empresas de electricidad, teléfonos, industrias energéticas varias (carbón, petróleo, alcohol); la mayor parte de los ferrocarriles, fábricas de cemento, tabaco, conservas. (Fuente Ecured).

El catedrático español, Antonio Santamaría en su estudio “La crisis financiera de 1920-1921 y el ajuste al alza de la industria azucarera cubana”, demuestra que, entre 1920-25, los americanos se hicieron del entonces más preciado recurso económico: el azúcar. Indica que el National City Bank y el Banco Hayden & Stone controlaban el consejo de la administración de la Cuban American, y de la American Sugar Refining. Además, señala a la familia Rockefeller, ligada a esas instituciones a través de la United Fruit Company, operando en la Isla. Más claro ni el agua.

Nuestra intelectualidad independentista denunció el servilismo de los vendepatrias de siempre. El escritor Carlos Loveira, en Los Ciegos asiente: “para los efectos de nuestra vida política el Morro se halla en las costas de la Florida”.

Testimonio irrefutable
Para el ex agente Miguel “cuidar de la Patria es un honor y un deber”

Para el ex agente Miguel “cuidar de la Patria es un honor y un deber”

Debido a mi malestar mayúsculo ante la mentira tendenciosa e insensible, sobre mi edificio, decidí contactar al colega Manuel David Orrio, el agente Miguel para la Seguridad del Estado Cubano, preparado como periodista independiente, por aquellos interesados en acabar con el Socialismo cubano. Su labor de infiltrado comienza entre 1991 y 1992 y lo hace primeramente vinculado al contrarrevolucionario de origen cubano Elizardo Sánchez, que, a instancias de Carlos Montaner (vinculado a la CIA desde 1962), tenía orientaciones de su “trabajo” y de la Sección de Intereses de los EEUU (SINA) en la Habana, de crear “corrientes”: La Liberal, la Socialista democrática, etcétera. Pasado un tiempo se produce entre estas lo que Orrio llama “brete cubano” y debe dejar la misión. No obstante, aprovechando sus habilidades de escritura, algo que hacía para satisfacción personal, y dado su alto nivel cultural y académico (es licenciado en economía), la Seguridad del Estado decide en 1995 que se introduzca en un área diferente: el periodismo “independiente”.

La información se tributaba hacia los EEUU por dos vías: Radio Martí y otras emisoras de Miami. Mientras que las “corrientes” enviaban sus artículos hacia medios de prensa abiertamente contrarios a la Cuba de Fidel. El agente Miguel hizo las dos cosas. “El supuesto -y esencial- interés periodístico era la violación de derechos humanos”, cuenta Orrio, quien además recalca: “Está probado. Monetariamente hablando el pago venía de la NED y como la USAID no puede enviar dinero pues pagaba en especies”. No-Verdad pagada. ¿Y es eso ético? ¿De verdad?

A modo de superación profesional, a ese conjunto de “autónomos” se les matricula en una “escuelita” Orrio ratifica: “Oh, y sin ser inmodesto, fui un destacado estudiante del curso para periodistas independientes que se estructuró en la Universidad Internacional de la Florida. Fueron cursos a distancia de una tremenda calidad”. Explica que en esos cursos hubo unos 50 alumnos pero que, para orgullo patrio, varios fueron agentes de la Seguridad del Estado. Sobresale Néstor Baguer Sánchez-Galarraga, otro “infiltrado” revolucionario y fidelista.

Confirma asimismo una cuestión crucial: “los periodistas independientes en Cuba tenían tres motivaciones: la primera era obtener la visa de refugio político en la SINA, la segunda el dinero, y luego había una minoría, una minoría, que sí tenía una oposición ideológica”. Y redondea su verdad con la mía: ¿Se puede decir que en general eran mercenarios? Con un “Absolutamente”, lo ratifica.

Fidel y Orrio, en 2005, en el Palacio de las Convenciones, en un Congreso de la Asociación de Economistas de Cuba. (Cortesía del entrevistado)

Fidel y Orrio, en 2005, en el Palacio de las Convenciones, en un Congreso de la Asociación de Economistas de Cuba. (Cortesía del entrevistado)

El intercambio personal con Manuel David Orrio, fue aleccionador, excediendo el objetivo periodístico inicial, por eso quedamos que, en cuanto termine y sean editadas en Cuba sus memorias, le dará la primicia a esta Revista. De manera que concluyo este texto con un testimonio dado en exclusiva a los lectores de Bohemia que desnuda el indiscutible interés subversivo de la NED, la USAID, por ende, del Imperialismo. “Recuerdo una entrevista falsa, desmentida por el Cardenal Jaime Ortega. Fue un caso muy sonado porque redactaron una conversación con él que jamás sucedió, divulgadas por la Agencia miamense Nueva Prensa Cubana y por Radio Martí. Trataba sobre la situación política de Cuba, el rol de la Iglesia católica en el contexto de diálogo que ya se estaba dando entre la alta jerarquía eclesial de la Isla y el Gobierno cubano. Eso fue en el 97 o 98. Hubo montones de noticias falsas pero esa marca”.

Entre los días 3 y 4 de abril de 2003, Manuel David Orrio, testificó contra aquellos que pretenden derrocar a la Revolución cubana. Lo hizo como el Agente Miguel. Él y otros 11 infiltrados patriotas volvieron a respirar la soberanía nacional del lado de la verdad, de soñar y dar la pelea por un país socialista en construcción constante.

Nada más que añadir, apenas trasladarles una convicción: El mercenario de bolígrafo igual que el personaje de Loveira situará su Morro en las costas de la Florida. Nosotros, en mar de pueblo, entre ellos el “tipo conflictivo”, – apodo cariñoso que esta reportera le da a Orrio- seguiremos defendiendo a Cuba, al Castillo de los Tres Reyes del Morro, obra del colonialismo español, que, sin embargo, desde 1959 emite luz soberana, validando un principio fidedigno: solo la independencia emancipa.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda