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Publicado el 10 Agosto, 2021 por Redacción Digital en Historia
 
 

FIDEL CASTRO EN LA UNIVERSIDAD

“Aquí me hice revolucionario”

La estancia en la casa de altos estudios fue decisiva en la formación política ideológica del futuro líder de la Revolución
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A los 20 años, estudiante de Derecho.

A los 20 años, estudiante de Derecho. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por FRANCISCA LÓPEZ CIVEIRA

El 27 de septiembre de 1945, el joven de solo 19 años, Fidel Castro Ruz, solicitó su matrícula para las carreras de Derecho y Contador Público en la Universidad de La Habana. Cinco años después, el 5 de septiembre de 1950, realizó el ejercicio para optar por el grado de Doctor con el tema La Letra de cambio en el Derecho Internacional Privado, con el cual obtuvo la calificación de sobresaliente. Se graduaba sin ningún suspenso en su expediente y con más del 70 por ciento de las notas entre notable y sobresaliente.

Continuó matriculado en la enseñanza superior con el propósito de alcanzar los títulos de Doctor en Filosofía y Letras y en Ciencias Sociales, pero a partir de 1952 tuvo que asumir otros deberes. En ocasión del aniversario 50º de su ingreso a ese centro docente, Fidel recordó: “Fue un privilegio ingresar en esta Universidad también, sin duda, porque aquí aprendí mucho y porque aquí aprendí quizás las mejores cosas de mi vida; porque aquí descubrí las mejores ideas de nuestra época y de nuestros tiempos, porque  aquí me hice revolucionario, porque aquí me hice martiano y porque aquí me hice socialista, (…) fui primero socialista utópico, aunque también gracias a mis contactos con la literatura política, aquí en la Universidad y en la Escuela de Derecho, me convertí al marxismo-leninismo”.

La Universidad en tiempos del Fidel estudiante

Aquella casa de altos estudios, entonces la única en Cuba, estaba permeada por el llamado “bonchismo” (grupos violentos que pretendían imponerse por la fuerza), que se había adueñado del ambiente con intimidaciones y hasta asesinatos. Dentro de esas tendencias diversas, existían desde grupos de izquierda hasta los más conservadores y reaccionarios, en un contexto que reproducía la corrupción imperante en las instancias gubernamentales del país.

Alfredo Guevara, secretario general de la FEU en aquellos tiempos, describió muy claramente los retos de entonces para el nuevo estudiante: “Puede unirse a los piratas de notas, pro-gansters y aceptadores de prebendas, gentes inmorales y de innoble conducta; carentes de programas, ideas y metas, o de lo contrario buscar el contacto y la relación con la gente sana y limpia de la Universidad, preocupada por los problemas y necesidades de la Colina y estrechamente ligada a la causa patriótica del antiimperialismo y la lucha contra la corruptela pública entronizada por bandoleros sin escrúpulos”.

En ese ambiente, la organización estudiantil no tenía ninguna autonomía pues la máxima autoridad era el Consejo Universitario (CU) –donde no había representación del alumnado–, ante lo cual la FEU desplegaba acciones para lograr sus propios estatutos y tener más independencia. Esos propósitos enfrentaron la oposición del CU que llegó hasta la disolución de la Federación a fines de 1949. Los objetivos de la FEU se enlazaban con otros de mayor amplitud como la lucha contra la discriminación racial, la eliminación de la corrupción dentro del quehacer universitario, el apoyo a una reforma agraria, así como promover una organización continental estudiantil, solidarizarse con la independencia de Puerto Rico, con la lucha antitrujillista y con los republicanos españoles, para lo cual surgieron comités encargados de asumir esos propósitos.

Ya en su primer curso, representa a sus compañeros en la FEU.

Ya en su primer curso, representa a sus compañeros en la FEU. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Aquella Universidad tenía también tradiciones que venían de las luchas independentistas del siglo XIX, con el alto simbolismo de su martirologio representado especialmente por el fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina en 1871. Otros sucesos ejemplares se añaden en el siglo XX, como el movimiento por la reforma universitaria y el proceso revolucionario de los años 30, con íconos como Julio Antonio Mella y Rafael Trejo.

Dentro de esos retos, Fidel Castro ingresó al Alma Mater en el momento en que aquel centro giraba de entusiasmo por el triunfo electoral del profesor de Medicina Ramón Grau San Martín en 1944; luego vino la decepción y hasta la oposición. El líder histórico de la Revolución reconoció durante la conmemoración del cincuentenario de su entrada a la casa de altos estudios: “En esta Universidad viví momentos difíciles, muy difíciles, tan difíciles que resulta un verdadero azar, incluso, el haber sobrevivido a aquellos años universitarios. Libré luchas muy duras, con toda la persistencia y toda la decisión necesaria, hasta que después se acercaron otros años y otras épocas”.

Dentro de las luchas universitarias

El nuevo alumno se inscribió en la Comisión Atlética Universitaria el 25 de octubre de 1945. Se conoce que practicó deportes allí; sin embargo, esta actividad fue interrumpida en aras de otras –además de atender los estudios para culminar la carrera– determinadas por su temprana incorporación a las luchas estudiantiles. Las primeras funciones en el nuevo espacio las realizó cuando fue electo como delegado de la asignatura de Antropología, única elección directa que se hacía en la estructura de la FEU; ese primer año fue elegido, además, como delegado de curso, con lo que comenzaba su labor dentro de esa organización. Al año siguiente continuó en ese bregar y llegó a la condición de vicepresidente de la Escuela de Derecho.

Contradicciones con el electo presidente llevaron a buscar su destitución, lo que no fue aceptado por el Consejo Universitario, pero de hecho Fidel asumió en muchos espacios la representación de la Escuela potestad del presidente; y como Vice firmó documentos como la convocatoria a una Asamblea Constituyente Estudiantil que se celebró entre julio y septiembre de 1947 con el propósito de dotar a la FEU de sus propios documentos y regulaciones.

Durante la campaña en defensa a la campana de Demajagua.

Durante la campaña en defensa a la campana de Demajagua. Foto: (AUTOR NO IDENTIFICADO)

En el acto inaugural de ese evento en el Aula Magna, el 16 de julio, el estudiante Fidel Castro fue el segundo orador. Según reportó la prensa, evocó la pléyade “de estudiantes que se encararon a la dictadura y que al propio tiempo que defendían la autonomía universitaria, urgían la reunión de una Constituyente que al fin cristaliza después de un cuarto de siglo.” Pero le fue imposible participar en ese último cónclave porque se incorporó, en Cayo Confites, al grupo que se preparaba para combatir contra el sátrapa Trujillo en República Dominicana.

La frustrada expedición significó la pérdida de los exámenes del final del curso, lo que planteaba una disyuntiva: repetir el año o pasar a ser estudiante “por la libre” (en lo que se denominaba “enseñanza privada”) con la consecuencia de no tener ya derecho a ser dirigente dentro de la FEU. La decisión de Fidel fue matricular “por la libre” para no repetir el año; por tanto, en las elecciones de 1948 no podía ser candidato, pero no se apartó de aquellos combates.

Todavía en el segundo semestre de 1947 hubo otras batallas, como la librada en torno a la simbólica campana de La Demajagua que el gobierno grausista pretendía utilizar con fines electorales y que los veteranos mambises se negaron a entregar. Entonces una representación de la FEU, la cual incluyó a Fidel Castro y Lionel Soto, fue a Manzanillo y trasladó a la capital ese emblema patrio para situarlo temporalmente en la Universidad, donde presidiría los actos de condena al gobierno. El preciado objeto fue robado del Salón de los Mártires, donde se había depositado en espera del mitin del 6 de noviembre. A pesar de ello, se realizó el acto en la escalinata, donde Fidel denunció el robo. De acuerdo con el periódico Hoy, afirmó que se habían equivocado quienes pensaban que los estudiantes permanecerían en “silencio cobarde y traidor ante los desmanes del gobierno”. Analizó además el desastre en la economía del país y comparó al Grau oposicionista con el gobernante. Denunció la malversación, así como la complicidad del Gobierno con los grupos pandilleros, entre otros aspectos.

Es bastante conocida la participación de Fidel en la iniciativa de realizar un Congreso Continental de Estudiantes en Colombia (1948), en coincidencia con la Conferencia Panamericana de Bogotá donde se fundó la OEA (Organización de Estados Americanos), y el estallido popular con motivo del asesinato del líder Jorge Eliecer Gaitán, al que se sumó. Es decir, que estuvo en escenarios complejos como parte de su incorporación a las luchas universitarias.

En los días del bogotazo (1948).

En los días del bogotazo (1948). Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

A pesar de su condición de alumno “por la libre”, no cesó su presencia en los combates que la FEU libró en esos tiempos, así aparece su firma en el documento de condena al asesinato de Jesús Menéndez en enero de 1948. Formó parte de la comisión que entonces se creó por la organización estudiantil para protestar por la profanación de la estatua de Martí en el Parque Central de La Habana realizada por un grupo de marinos estadounidenses el 11 de marzo de 194 y demandar el castigo a los culpables.

En aquellos años, Fidel vivió de cerca las contradicciones dentro de la Universidad, la violencia de los grupos bonchistas y tuvo que encararlos. Él narró su propia experiencia cuando, al enfrentarse a esa situación con el apoyo de algunos de sus compañeros, fue amenazado de muerte para que no regresara a los predios universitarios. Tuvo que desafiar otros ataques y la prensa recoge su riposta en 1949 bajo los títulos de Rechaza acusación el líder F. Castro y Niega haber participado en hechos de sangre, en las que se reseñan sus declaraciones: “Las acusaciones contra mí ‒dijo Fidel Castro– son ingenuas y no hay motivo alguno que las justifiquen. El título de matón que nos endilga Masferrer es el obligado que tienen que cargar sobre sí los estudiantes de nuestra bicentenaria Universidad de La Habana, en pago de los sacrificios que ha realizado por verla libre, precisamente, de pistoleros y matones”.

La publicación decía que tales acusaciones se relacionaban con su “posición tenaz y viril” contra los intentos reeleccionistas de Grau, situándose incluso contra dirigentes de la FEU y viéndose envuelto en violentas pugnas. También en el escrito se afirma que esas inculpaciones realizadas por el representante Masferrer habían “producido asombro entre el estudiantado”.

Todavía después de graduado tuvo que desmentir acusaciones, como lo hizo en carta publicada en la revista Carteles en 1950, cuando rechazó la afirmación de que seguía matriculando en la Universidad porque pretendía “encaramarse” en la presidencia de la FEU. Entonces expuso: “Si he matriculado otra vez en la Universidad es para concluir el doctorado en Ciencias Sociales (…), jamás con la intención de aspirar a ningún cargo (…). Critiqué siempre al eterno líder, no puedo caer en tan severa contradicción conmigo mismo. Estoy dedicado por entero al ejercicio de mi carrera”. Terminaba con una sentencia: “Si la deshonra es el castigo de los que claudican, sea, pues, la honra el precio merecido de los que han sabido ser honrados.”

Denunciando (a la izquierda de la foto) la brutal represión policiaca en la protesta por el ultraje de los marines a Martí.

Denunciando (a la izquierda de la foto) la brutal represión policiaca en la protesta por el ultraje de los marines a Martí. Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

En su condición de estudiante de Derecho, hubo asignaturas que le estimularon los análisis sobre la sociedad, No obstante, la mayor importancia radicó en su contacto con la literatura marxista adquirida fuera del recinto universitario, en la Biblioteca del Partido Socialista Popular. Un nivel superior en aquella etapa fue su participación en el movimiento estudiantil, al estar presente en las batallas que los elementos sanos de aquella Colina libraban entonces, aun frente a desafíos que ponían en riesgo la propia vida.

El 4 de septiembre de 1995 Fidel expresó: “Creo que en cualquier análisis que yo haga de mi propia vida, nada realmente tuvo más mérito en lo personal que el que tuvieron para mí aquellos años de lucha en la Universidad”. Y en una reflexión posterior reiteró: “Las experiencias de mi vida universitaria me sirvieron para la larga y difícil lucha que emprendería poco tiempo después como martiano y revolucionario cubano. Mi pensamiento maduró aceleradamente. Apenas transcurridos tres años de mi graduación, asaltaba con mis compañeros de ideal la segunda plaza militar del país”. Ese es el balance de su vida universitaria.

  • Doctora en Ciencias Históricas. Profesora Titular de la Universidad de La Habana

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Fuentes consultadas

Los libros Historia de la Universidad de La Habana 1728-1929, de Ramón de Armas, Eduardo Torres-Cuevas y Ana Cairo, y La victoria estratégica, de Fidel Castro. Los folletos En esta Universidad me hice revolucionario, de Fidel Castro (2000) y Nuestra Universidad, de Alfredo Guevara (1949). Textos periodísticos aparecidos en El Mundo (17 de julio de 1947), Hoy (7 de noviembre de 1947), Pueblo (19 de septiembre de 1949) y Carteles(10 de diciembre de 1950).

(Este artículo pertenece a la Edición Especial de Bohemia (impresa) en homenaje al 95 aniversario del nacimiento de Fidel)

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Redacción Digital

 
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