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Publicado el 14 Agosto, 2021 por Redacción Digital en Historia
 
 

GIRÓN

Artífice de la victoria

Las decisiones tomadas por Fidel fueron determinantes para la derrota de la invasión mercenaria.
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Castro-Ruz-Fidel

El 17 de abril, día inicial de la invasión mercenaria, en horas de la tarde partió hacia la zona de las acciones (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por ELVIN J. FONTAINE ORTIZ *

En las primeras horas del 17 de abril de 1961 se produjo la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, al sur de Matanzas. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz estaba descansando cuando recibió la noticia. Días después, al comparecer ante la televisión, relató que le comunicaron a las tres y cuarto de la madrugada que se estaba peleando en Playa Girón y Playa Larga. Y dio órdenes para la movilización de fuerzas militares hacia los tres puntos principales de la zona del desembarco. Comentó ante las cámaras: “una vez más he tenido suerte en la historia porque han desembarcado por la zona que tengo que dirigir”.

Poco después fue al Punto Uno, nombre que se le daba al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde personalmente dirigió las acciones de la aviación de combate. Ordenó que tuvieran listos para despegar dos aviones de combate Sea Fury, un B-26 y un T-33, este último para defender la base aérea de San Antonio de los Baños junto con la artillería antiaérea. Once minutos después ordenó el envío de dos baterías antitanques hacia Matanzas.

A las 05:20 h estuvieron listos los aviones para despegar hacia Girón. Al capitán del Ejército Rebelde Luis Alfonso Silva Tablada, jefe de escuadrilla y piloto de combate, le encomendó: “Tienes que tener en cuenta a Playa Girón, haz una herradura con su centro hacia el norte, dos puntas hacia el sur; coge el extremo sur derecho, más o menos por allí está Girón, tienes que ver si hay aviones en el aeropuerto, si hay tírales, y si no, ataca a los barcos si están en aguas jurisdiccionales: primer objetivo, avión; segundo, barcos. Observa si hay movimiento de camiones muy cerca de Girón, cualquier camión que tú veas entre Girón y Playa Larga, dos kilómetros partiendo de Girón a Playa Larga, todo lo que esté en ese término, atacarlo”.

Estas decisiones del Comandante fueron determinantes para derrotar la invasión. En las siguientes incursiones, los aviones de combate hundieron y encallaron varias embarcaciones. El capitán Enrique Carreras con su aparato hizo encallar al barco Houston y después hundió el Río Escondido. Las acciones de nuestra flota aérea frenaron el flujo del desembarco. Los capitanes de los barcos dijeron que si no tenían apoyo naval y aéreo no continuarían su misión. Dos navíos se alejaron de la costa y regresaron a la base desde donde partieron. Este fue el primer gran golpe propinado a los invasores gracias a la idea estratégica de Fidel.

En la primera fila
Castro-Ruz-Fidel-(Giron)

“Yo entré a Girón en un tanque (SAU-100) que le quedaban cinco balas. […] Entonces monté tres jefes en tres tanques, un comandante en cada tanque”. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

Desde el mencionado Punto Uno el Comandante en Jefe decidió el envío de batallones de infantería, unidades de tanques, de artillería terrestre y antiaérea a enfrentar a los invasores. Por el este avanzó la infantería y quedaron cercados los invasores. Ese mismo día, en horas de la tarde, partió hacia la zona de las acciones y se detuvo en el central Australia donde analizó la marcha de las acciones junto al comandante Augusto Martínez Sánchez, los capitanes José R. Fernández, José Álvarez Bravo, Pepín, y otros jefes militares.

Cuando oscureció, el Comandante en Jefe marchó hasta Pálpite, la posición más cercana a los invasores. Ordenó que el batallón 144 de infantería saliera por la retaguardia del enemigo, se atrincherara en Caleta del Rosario y le cortara la retirada al batallón mercenario que combatía en Playa Larga. Organizó el asalto a las posiciones enemigas con cañones de 85mm, morteros de 120mm con obuses de 122. Después avanzarían los tanques y la infantería. Designó al comandante Luis Borges Alducín que saliera con el batallón 111 para ocupar Soplillar y Jiquí, salir a Cayo Ramona y San Blas para entrar por la retaguardia enemiga que combatía en dirección a Covadonga. Años después afirmaría: “Yo conocía el lugar a la perfección, conocía por donde podían transitar camiones, tanques, conocía un camino por la izquierda que salía a dos kilómetros al oeste de Playa Larga […]  estoy organizando el ataque, y en ese momento –sería la una y media de la madrugada– me informan que se está produciendo un ataque por el oeste de La Habana”.

Castro-Ruz-Fidel-(Giron)

Desde el Punto Uno el Comandante en Jefe decidió el envío de batallones de infantería, unidades de tanques y de artillería terrestre y antiaérea a enfrentar a los invasores. (Foto AUTOR NO IDENTIFICADO)

Fidel le dejó la tarea a Flavio Bravo de realizar el ataque con tanques por la retaguardia y salió hacia la capital, en esa época no tenía comunicación en el carro. Cuando llega al amanecer, se comprobó que fue un simulacro de desembarco con medios técnicos. El compañero encargado del contraataque desconocía el terreno y no pudo llevar a cabo la misión. El enemigo se retiró al amanecer y se unió a los que estaban en Girón.  El regreso del Comandante a La Habana le impidió cumplir su plan estratégico para dividir a la fuerza mercenaria. “Si se llega a hacer esa operación los hubiéramos dividido […] Se habría liquidado la invasión, yo calculo, en treinta horas”, concluiría años más tarde.

Otra prueba de la capacidad y la intuición de Fidel se demostró cuando iba en camino hacia la localidad de Covadonga el 19 de abril y se detuvo en Jovellanos, cerca de las cuatro de la tarde, donde le informaron sobre un supuesto nuevo desembarco. Respondió que no se trataba de eso, sino de rescatar a los mercenarios. Entonces dio la orden de dispararle con cañones a los lanchones y evitar que se escaparan.

Ese mismo día, ya de noche, Fidel ordenó el asalto a Girón. Años después rememoraría: “Yo entré a Girón en un tanque (SAU-100) que le quedaban cinco balas. […] Entonces monté tres jefes en tres tanques, un comandante en cada tanque y les dije: ‘Ustedes tienen que marchar a toda velocidad tirando cañonazos por la carretera y le pasan por arriba a los obstáculos que se encuentran […] Si ustedes no toman esa posición, la tomo yo’.

“Estábamos a siete kilómetros de Girón”.

  • Teniente coronel ®, Licenciado en Periodismo

(Este artículo pertenece a la Edición Especial de Bohemia (impresa) en homenaje al 95 aniversario del nacimiento de Fidel)

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