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Publicado el 13 Agosto, 2021 por Redacción Digital en Historia
 
 

Comunicador excepcional para todos los tiempos

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Reconocemos en el máximo líder cubano al educador social y comunicador por excelencia, al periodista por intuición, al experto en el dominio de la oratoria (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Por DOLORES GUERRA LÓPEZ *

Fidel Castro es uno de los líderes más prominentes que participaron, desde el continente americano, en el proceso de universalización del pensamiento revolucionario cubano, que se percibe en el ejercicio de la comunicación social a través de tres conceptos fundamentales: la ética, el humanismo y el patriotismo. La génesis de estas concepciones alcanza en el ideario de José Martí su más alta cumbre y llega hasta nosotros, en sus posibilidades infinitas de desarrollo, como parte de múltiples legados históricos.

En el máximo líder cubano reconocemos al educador social y comunicador por excelencia, al periodista por intuición, experto en el dominio de la oratoria y hombre de leyes por estudios, pero ante todo a un estadista universal, con una visión política poco común, que le permite a través del conocimiento pronosticar acontecimientos y anticiparse a su tiempo.

Dentro de los medios de información, la prensa escrita ejerció una peculiar atracción como vehículo de acceso a las grandes masas populares y medio de incalculable valor en la divulgación del ideario revolucionario que se nos muestra en sus discursos, escritos, entrevistas y mensajes publicados durante décadas de batallar transformador y que alcanza en sus Reflexiones un alto grado de madurez en acertado vínculo entre herencia y contemporaneidad.

Al analizar su pensamiento y el papel 0que asignó a la comunicación social para la formación ideológica del pueblo, se distinguen en sucesión cronológica tres espacios temporales.

Etapa estudiantil. 1945-1951
Fidel En su etapa estudiantil

En su etapa estudiantil alcanza una clara conciencia del papel de los medios en la difusión de las ideas. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Sus primeras publicaciones en la prensa no eran textos pensados con propósitos divulgativos sino discursos, palabras improvisadas pronunciadas en mítines, actos y diversos encuentros estudiantiles.

Posteriormente comienza una labor más intencionada, cuando ejerce como abogado, se afilia al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y publica en Alerta varias denuncias sobre la corrupción del Gobierno de Carlos Prío Socarrás. De manera que, en esta etapa, es cuando alcanza una clara conciencia del papel de los medios en la difusión de las ideas, como espacio para la crítica de aquella sociedad, dar a conocer sus ideales y hablar sobre las proyecciones futuras de Cuba.

El joven Fidel Castro era una de las figuras más prestigiosas entre las filas de los seguidores de Eduardo Chibás, atraídos por la posición crítica del dirigente del Partido Ortodoxo ante la corrupción de los gobiernos en la república neocolonial. Dentro de este enfrentamiento, se produce la protesta popular con un protagonismo estudiantil, que determina la convocatoria de la Federación Estudiantil Universitaria a una concentración frente a la escalinata universitaria, donde habla como representante de la Juventud Ortodoxa.

La necesidad de evidenciar la inestabilidad política y los atropellos que vive el país en esa época, lo inducen a realizar un periodismo más profesional con la publicación en el periódico Alerta de algunos trabajos de su autoría, que tienen una gran capacidad de argumentación para denunciar las injusticias sociales.

Enfrentamiento a la tiranía batistiana
La prensa escrita desempeñó un papel fundamental en su enfrentamiento a la tiranía batistiana.  (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

El año 1952 se inaugura con evidentes señales de que Fulgencio Batista planeaba una confabulación contra el Gobierno de Carlos Prío Socarrás, que evidenciaba signos de desgaste político y moral. Para dar continuidad a las acusaciones sobre la corrupción gubernamental, entre el 28 de enero y el 4 de marzo de 1952, utilizando al periódico Alerta, Fidel publica varios reportajes con revelaciones y denuncias que recibieron el respaldo de las masas populares.

Cuando se interrumpe el ritmo constitucional, por el golpe de Estado de Batista, se cierran para el joven revolucionario las páginas de las publicaciones legales, solo baste señalar que su trabajo “Revolución No, Zarpazo” no se divulgó por ningún medio de prensa. En este documento inicialmente impreso en mimeógrafo y distribuido de forma clandestina, expone que era un cuartelazo contra el pueblo en vísperas de elecciones, cuyo resultado ya era incuestionable.

A partir de entonces cambia de estrategia y combina los medios encubiertos con los legales, utilizando el periódico clandestino El Acusador, con el objetivo de cumplir su función de mantener informado al pueblo. Igualmente, recurre a la revista BOHEMIA, publicación de alcance nacional, para dar a conocer una denuncia sobre la destrucción del taller del escultor Fidalgo por la Policía batistiana.

Pero es a partir del ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 que se convierte en noticia en diferentes publicaciones y especialmente en la sección En Cuba de la revista BOHEMIA, donde aparece con frecuencia información sobre los moncadistas.

Varios ejemplos ilustran la importancia que Fidel concede al ejercicio de la comunicación, a partir de su papel protagónico en la lucha por la Revolución, porque en casi todo lo que escribe argumenta sus razones, explica los fundamentos y las estrategias revolucionarias para movilizar al pueblo por el camino del combate libertario. La significación que concede a la información en esta etapa se aprecia en el Manifiesto a la Nación, donde pone en evidencia la continuidad histórica del movimiento de liberación nacional.

En ese mismo sentido, en abril de 1954, le escribe una carta a su compañera de lucha Melba Hernández, en la que deja explícito su pensamiento sobre esta estrategia de combate al expresar “Considero que en estos momento la propaganda es vital. Sin propaganda no hay movimiento de masas, no hay revolución posible”. Utilizando esta táctica de oposición al régimen, reaparece en BOHEMIA el 11 de julio de 1954, cuando la revista recoge declaraciones tomadas a los detenidos en el llamado Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos.

Dentro de esta confrontación el movimiento popular reclama al Gobierno de Fulgencio Batista la amnistía para los presos políticos, la que estuvo dispuesto a promulgar pero sin incluir a los moncadistas, a menos que se comprometieran a no alterar el orden público. Nuevamente con su estilo analítico, crítico y polémico, Fidel publica en BOHEMIA una carta donde aclara que no aceptarían condiciones al régimen para salir en libertad.

Autorizado el indulto político sin restricciones, el líder revolucionario abandona el Presidio Modelo y declara a la revista BOHEMIA, el 22 de mayo, que piensa quedarse en Cuba, pues es un combatiente sin odio ni resentimientos y reconoce que la absolución es el resultado de la extraordinaria movilización popular, secundada por la prensa cubana, que ganó la más hermosa de las batallas. Envía un mensaje de gratitud para el pueblo y los periodistas, de los que siempre estarían agradecidos por el apoyo.

Entre los meses de mayo a julio de 1955, desarrolla una intensa labor de divulgación al salir de la cárcel, que incluye el artículo, “Mientes Chaviano”, donde responde a las acusaciones realizadas por el autor de los asesinatos a los atacantes del Moncada.

Además, publica artículos, opiniones, declaraciones, manifiestos, misivas, mensajes, discursos y concede entrevistas para varios diarios de circulación nacional, entre ellos, La Calle, Alerta y El Mundo, en los que denuncia los crímenes, las persecuciones o responde a los ataques del Gobierno. También desarrolla un amplio epistolario con los compañeros de lucha, amigos y familiares.

Sin embargo, la libertad ganada no representó garantía para el libre desenvolvimiento de los revolucionarios. La repercusión que tuvieron sus artículos, publicados en diversos medios, preocuparon al Gobierno que prohibió todo tipo de intervención pública, lo cual determinó que saliera rumbo a México para organizar la Revolución.

A partir de noviembre de 1955, durante el exilio forzoso, BOHEMIA le abre nuevamente sus páginas para que responda a los ataques realizados, desde la propia revista, por funcionarios del régimen batistiano. Pero el escrito más contundente para frenar esta campaña difamatoria fue “Frente a todos”, dado a conocer en 1956, en respuesta al calumnioso artículo “Cuba no es de Fidel”, que trataba de desacreditarlo ante la opinión pública nacional e internacional.

Durante su estadía en tierras mexicanas, envía sus textos a los medios de divulgación cubanos para informar al pueblo de la labor realizada por el movimiento revolucionario. Asimismo, los “Manifiestos al Pueblo de Cuba” 1 y 2, del Movimiento 26 de Julio, se reproducen en la añeja imprenta, fundada en 1880, por la familia mexicana propietaria de la Casa Editorial A. Vanegas Arroyo.

A partir de entonces y hasta que parte rumbo a Cuba a bordo del Granma, aparecen escritos de Fidel en la revista BOHEMIA, el periódico Alerta y el diario El Mundo.

Los primeros meses de regreso a suelo patrio fueron de organización y fortalecimiento de la lucha insurreccional en la Sierra Maestra. Sin abandonar la publicidad, Fidel incorpora otra forma de comunicación para mantener informado al pueblo, ante los rumores enemigos de que había sido asesinado en el propio desembarco. Con este objetivo en febrero de 1957 sube a la Sierra Maestra el periodista norteamericano Herbert Mathews para realizarle una extensa entrevista, que se divulgó posteriormente en el The New York Times, acompañada de fotografías, donde anunciaba al mundo que el jefe de la Revolución estaba vivo.

Una de las cuestiones que siguió acaparando la máxima atención del líder guerrillero en estas nuevas circunstancias fue la divulgación revolucionaria. Bajo la responsabilidad de Ernesto Guevara (Che) comenzó a editarse el periódico El Cubano Libre e igualmente en febrero de 1958 se funda Radio Rebelde, medio eficaz de transmisión para dar a conocer en forma de noticias la verdad sobre los triunfos del movimiento guerrillero, partes de guerra, comunicaciones y decisivos mensajes al pueblo.

Pero la certera decisión de fundar una radiodifusora en el escenario de lucha se demuestra desde el propio 1º de enero de 1959, desde Palma Soriano y a través de los micrófonos de la estación guerrillera, cuando Fidel orienta al pueblo y especialmente a los trabajadores de toda la república estar atentos a Radio Rebelde y preparase en todos los centros de trabajo para la huelga general.

Es así que desde un periodismo consecuente con sus ideales de justicia, el incansable combatiente revolucionario deviene artífice de la lucha armada que derroca a un ejército bien armado e instaura la más profunda Revolución social de dimensión internacional.

Fidel, soldado de las Ideas. 1959-2013
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En las jornadas iniciales de la Revolución en el poder, era usual su presencia en el programa de televisión Ante la prensa, del circuito CMQ (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Tras el triunfo revolucionario de 1959, Fidel consumó su liderazgo y desde entonces fue el máximo guía político e ideológico de este proceso. Acompañado de su capacidad como orador para unir a las masas y de su estilo de lucha a través de la comunicación oral, se dedicó a educar al pueblo a través de sus intervenciones públicas.

En las jornadas iniciales de la Revolución en el poder, era usual su presencia en el programa de televisión Ante la prensa, del circuito CMQ para desmentir las calumnias de los rotativos internacionales, referidas a la justicia revolucionaria. Ante estas acusaciones responde con la Operación Verdad, convocando a una conferencia de prensa con la participación de periodistas de Estados Unidos y América Latina para difundir nuestra posición, convencido de que Cuba actuaba con rectitud y justicia.

La primera visita de Fidel a Estados Unidos respondió a una invitación de la Asociación de Editores de Periódicos de Estados Unidos. Regresa en una segunda oportunidad a ese país por cortesía de la Sociedad de Corresponsales Periodísticos de la Organización de las Naciones Unidas, los que le ofrecieron una recepción y un almuerzo los días 21 y 22 de abril de 1959. Aprovechando este encuentro estuvo en Nueva York en la sede del periódico La Prensa, editado en español, lo que demuestra que el líder de la Revolución era reconocido también como un hombre de la comunicación.

Durante todos estos años de bregar revolucionario, se aprecia la importancia que concede tanto a la prensa, como a la radio y la televisión porque los utiliza para informar y educar al pueblo. No solo sigue el trabajo de los medios masivos, sino que forma parte de ellos, tanto ante la inminencia de un huracán como para explicar una decisión política o un acontecimiento histórico, en función de orientar y movilizar al pueblo porque conoce su importancia y los prioriza en su inagotable interés por explicar, convencer, sumar e intercambiar opiniones en pos de brindar un conocimiento más profundo a la opinión pública.

Audaz y gran orador, Fidel no pierde con los años la capacidad de encantar multitudes, antes con su elocuencia y después con sus reflexiones. Con una impresionante trayectoria revolucionaria fue testigo excepcional de su propia obra, algo poco común en los próceres fundadores que marcan hitos históricos, retorna al final de su vida el quehacer periodístico, como un soldado de las ideas que utiliza oportunamente sus armas de combate.

Con sus Reflexiones, vía alternativa a su pensamiento, en las limitaciones de su forzada convalecencia, logra realizar su propósito de esclarecer, argumentar, interpretar y valorar los principales hechos del acontecer nacional e internacional, sin aspirar a que sus criterios tengan que ser compartidos por todos sus lectores. Como expresa el 23 de mayo de 2007: “ningún peligro es mayor que los relacionados con la edad y una salud de la cual abusé en los tiempos azarosos que me correspondió vivir. Hago ahora lo que debo hacer, especialmente reflexionar y escribir sobre las cuestiones a mi juicio de cierta importancia y trascendencia […] Trato de que las reflexiones sean más breves para no robar espacio a la prensa escrita ni a los noticieros de la televisión”.

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Con sus Reflexiones logra realizar su propósito de esclarecer, argumentar, interpretar y valorar los principales hechos del acontecer nacional e internacional. (Foto: AUTOR NO IDENTIFICADO)

Al estudiar sus Reflexiones podemos encontrar diversas facetas, llenas de posibilidades investigativas, marcadas por su eticidad e inconmovibles principios morales. En este sentido confiesa en su escrito “Reflexión sobre las reflexiones”, con fecha 22 de junio de 2007: “no inicié este trabajo como parte de un plan elaborado previamente, sino por un fuerte deseo de comunicarme con el protagonista principal de nuestra resistencia, a medida que observo las acciones estúpidas del imperio”.

En este material, transmitía un mensaje optimista, no referido a su propio destino individual sino de confianza en la continuidad del proceso revolucionario bajo la dirección colectiva de sus compañeros al frente del Partido y el Gobierno.

En su reflexión “La llama eterna”, escrita el 31 de julio de 2007, al conmemorarse el primer aniversario de la Proclama al Pueblo de Cuba, expresó: “el año transcurrido vale por 10 en cuanto a la posibilidad de vivir una experiencia única que me aportó información y conocimientos sobre cuestiones vitales para la humanidad que he transmitido con toda honradez al pueblo de Cuba”.

El comunicador social que está presente en Fidel parte de un sentimiento genuino de que ser divulgador de ideas es útil a la causa de la Revolución y al pueblo, como parte de la esencia íntima de su labor revolucionaria.

*Doctora en Ciencias Históricas. Investigadora del Instituto de Historia de Cuba

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Fuentes utilizadas

Las compilaciones 26 cartas del presidio, de Luis Conte Agüero, y Reflexiones de Fidel. Los textos periodísticos “Denuncia de Fidel contra Carlos Prío Socarras por fincas adquiridas”, (Alerta, 28 de enero de 1952); Denuncia por el asalto y destrucción del estudio del escultor Fidalgo (BOHEMIA, 8 de febrero de 1953); “Carta sobre la amnistía” (BOHEMIA, 27 de marzo de 1955); “Soy un combatiente sin odios ni resentimientos” (BOHEMIA, 22 de mayo de 1955; “Mientes Chaviano” (BOHEMIA, 29 de mayo de 1955); “Frente a todos” (BOHEMIA, 8 de enero de 1956), todos de la autoría de Fidel Castro, “Informe al tribunal de Cuentas” (Alerta, 4 de marzo de 1952) y “Con los presos políticos en Isla de Pinos” Declaraciones a Raúl Martín Sánchez (BOHEMIA, 11 de julio de 1954).

(Este artículo pertenece a la Edición Especial de Bohemia (impresa) en homenaje al 95 aniversario del nacimiento de Fidel)

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Redacción Digital

 
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