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Publicado el 21 Octubre, 2021 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

Bando de reconcentración

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reconcentración de Weyler

Foto: Cubaperiodistas.

Los éxitos de las tropas mambisas pinareñas bajo el mando de Antonio Maceo preocupan al sanguinario capitán general, Valeriano Weyler. A pesar de los miles de hombres que lanza contra los bastiones independentistas en Vuelta Abajo, no ha podido sofocar la insurrección que poco a poco también gana fuerzas en el Oriente.

Entonces decide resucitar una estrategia de genocidio ya ensayada por el conde de Valmaseda en 1868. El 21 de octubre de 1896 Weyler dicta un bando en el que se dispone la reconcentración de “todos los habitantes de los campos o fuera de la línea de fortificación de los poblados” bajo el control de los peninsulares.

Centenares de miles de campesinos son trasladados a la fuerza a las zonas urbanas. Hacinados en la periferia, dejados a su suerte- porque rara vez reciben ayuda de las autoridades coloniales-, diezmados por el hambre y las enfermedades, se estima que unos 300 000 fallecen entre 1896 y 1897.

Desde el punto de vista militar, aunque obviamente afecta el abastecimiento de los mambises, la reconcentración no les otorga superioridad estratégica a las fuerzas españolas. En Washington los círculos de poder favorables a la anexión de Cuba usan el genocidio para alentar una intervención militar.

El descrédito de Madrid ante la prensa estadounidense y europea es mayúsculo. Sin éxito alguno en su gestión, Weyler es sustituido por el general Ramón Blanco como Capitán General en octubre de 1897.

 

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Pedro Antonio García

 
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