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Publicado el 25 Octubre, 2021 por Pedro Antonio García en Historia
 
 

ASÍ ES LA HISTORIA

Rafael María de Mendive: el mentor y padre espiritual de José Martí

Mediante las clases, sus alumnos supieron del mundo antiguo y moderno, desde los Graco hasta Bolívar
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Mendive

Rafael María de Mendive, poeta y maestro cubano, uno de los mentores de José Martí.

Prefería escribir por las noches, cuando todos dormían y cesaba el bullicio. Según José Martí, daba largos paseos bajo el colgadizo y “de la luz de la noche y el ruido de las hojas, fabricaba el verso”. Y este era de seda, al decir de Nicolás Azcárate. Juan Clemente Zenea lo llamó “poeta del sentimiento” al elogiar sus “imágenes delicadas, aquella música en sus versos”. En notable coincidencia, José Lezama Lima añadía: “Es nuestro músico, busca en el verso las armonías imitativas, los tonos más acariciadores, las imágenes que más nos pueden halagar el oído”.

Pero Rafael María de Mendive (La Habana, 24 de octubre de 1821-24 de noviembre de 1886) no ha trascendido a la inmortalidad por el encanto de sus estrofas ni por la fragancia de sus poemas, sino por haber sido el mentor y padre espiritual de José Martí. Ambos se conocieron en 1865. El maestro contaba ya con 44 octubres, el futuro discípulo, 12 eneros. El 19 de marzo de ese año Mendive había asumido la dirección de la Escuela Municipal Primaria.

El preadolescente Martí ingresó en ese centro por aquellos días. Al educador le atrajo la avidez de conocimiento del niño. Y tal vez aquel gesto del muy joven Pepe de portar un brazalete de luto por la muerte de Abraham Lincoln, quien decretara la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos. Entre los dos se estableció una afinidad, sustentada por dos pasiones comunes: el amor a Cuba y a la poesía. Mendive impartía Historia, “de gusto de enseñar”, afirmaba el Apóstol.

Era maravilloso, agregaba, “aquel poder de entendimiento con que de una ojeada sorprendía lo real de un carácter o cómo, sin saber de ciencias mucho, se sentaba a hablarnos de Física (cuando no venía el maestro)… y nos embelesaba”. Mediante las clases, sus alumnos supieron del mundo antiguo y moderno, desde los Graco hasta Bolívar. Shakespeare y Byron devinieron lecturas cotidianas para Martí, pues el mentor le dio acceso a su biblioteca.

Toda aquella labor de magisterio se vio tronchada por la guerra del 68. Los sucesos del teatro Villanueva (22 de enero de 1869) sirvieron de pretexto para encarcelar a los partidarios de la independencia. Y a Mendive lo condujeron a prisión. Procesado en consejo de guerra, al profesor de Historia lo sancionaron a cuatro años de destierro en España.

Confinado a un poblado cerca de Madrid, se fugó a Francia y de allí marchó a los Estados Unidos. En 1878, después del Zanjón, regresó a Cuba. Nunca abjuró de sus ideales. Lamentablemente, las condiciones objetivas para la revolución no se dieron hasta 1895, poco más de ocho años demasiado tarde para Rafael María de Mendive.

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Pedro Antonio García

 
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